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¿Leer al autor de La trilogía de Nueva York?

Hubo unos años en que daba la sensación de que el único novelista estadounidense vivo y que había que leer era Paul Auster. El embajador mundial del barrio neoyorquino de Brooklyn ha sido muchas veces premiado en España y Francia, y la época a la que me refiero tuvo su culminación con la entrega del Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2006.

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Las últimas novelas y libros de memorias de Auster no han tenido un éxito comparable al de Una trilogía de Nueva York, El libro de las ilusiones o Leviatán. Casi todo el mundo conoce la faceta de novelista de Paul Auster (seguramente la más admirada), pero no hay que olvidar que también ha escrito poesía, guiones de cine y dirigido películas como Lulú on the bridge (1998) o La vida secreta de Martin Frost (2007).

reading-314991_640Paul Auster y el cine son casi inseparables y el que quiera disfrutar de lo mejor de esta combinación y darse un divertido paseo por las mismas calles que sirven de marco a muchas de sus novelas, puede reírse un rato con dos películas hermanas del mismo año: Smoke y Blue in the face, ambascon Harvey Keitel y guion de Paul Auster. El aficionado al cómic igual encontrará más interesente la novela gráfica del cuento Ciudad de cristal (2004) adaptada por Paul Karasik y David Mazzucchelli.

Muchas novelas de Paul Auster, apunta el profesor de filosofía Jorge Úbeda en dontknow, son una mezcla de géneros (ensayo, teatro, guión de cine…) y aquí es donde exhibe un gran repertorio de recursos literarios. Si yo tuviera que destacar lo que valoro más de las novelas de Auster me quedaría con la elegancia de su inconfundible estilo, esa prosa fácil y nítida, y la maestría de sus tramas: diseñadas con esmero, creíbles y sorprendentes, como un buen guión de cine.

Todos los escritores tienen ciertos temas recurrentes o asuntos que les obsesionan en esa mezcla de fantasía y experiencia personal que son la materia prima de una novela. El azar, los misterios de identidad y la magia (verosímil) de lo cotidiano andan siempre buscando las cosquillas a los personajes de Auster. Estos suelen estar a un paso del abismo por culpa de cosas tan reales y humanas como la enfermedad, la desgracia, el fracaso o la locura.

El que quiera caminar más tranquilo por un largo y solitario pasillo del metro y no sentir flojera en las rodillas al abrirse de pronto una puerta camuflada en uno de los muros laterales, puede intentar esto: llevar encima La noche del oráculo (2003).

 

¿Y tú? ¿Qué opinas?

Por Miguel Olalquiaga

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