Patrimonio 


Lawrence Alma-Tadema y los mitos oscuros

Los baños de Caracalla (1899)

El interés de los pintores prerrafaelitas por los mitos grecorromanos se centra en la representación de la figura femenina y su participación activa en las leyendas. Hay, por supuesto, presencia de héroes, dioses y personajes masculinos, pero se conciben en su mayoría como complemento de la mujer mítica. A diferencia del prototipo femenino visto en fuentes medievales y textos bíblicos, la mujer de la Antigüedad clásica se presenta ligada a lo sobrenatural, las fuerzas telúricas y las bestias terrestres. Son a la vez víctimas y verdugos, astutas e inocentes. Al prerrafaelita le interesa mostrar la doble cara del mito: mortales desafiando a los dioses y divinidades esclavas de las pasiones humanas. Las diosas se someten a los deseos de sus congéneres masculinos, pero también son capaces de manifestar un poder tal que suponga la destrucción del dios y del hombre.  

Al mismo tiempo que se desarrolla esta fascinación romántica por la mitología griega, algunos artistas se decantan por la recreación de la sociedad y el mundo clásico, alejándose de componentes míticos y divinos. Es el caso de Lawrence Alma-Tadema, cuyas obras reflejan en ocasiones escenas cotidianas de la Antigua Grecia. Su amor por la herencia clásica se manifiesta en la romántica visión de la arquitectura, siempre poblada por la bella mujer prerrafaelita enfundada en ropajes clásicos. La abundancia de flores y la apariencia de luz natural terminan de dar una pátina decimonónica a la obra. Un ejemplo de estas recreaciones de la vida en la Antigua Grecia es The Baths of Caracalla (1899), donde el artista reconstruye las famosas termas del emperador en una interpretación libre que se ajusta a la romántica idea de la Antigüedad existente en el siglo XIX. La escena está dominada por la presencia de la figura femenina prerrafaelita, una mujer bella cuya languidez hace referencia a una actitud melancólica e insinúa su sexualidad. En estos rasgos se adivina la continuidad del movimiento en la obra de Alma-Tadema, aunque la segunda oleada del Prerrafaelismo –a la que pertenece el pintor- esté marcada por el eclecticismo, la convivencia de estilos y la influencia de un nuevo arte cercano al nacimiento del siglo XX. 

Marco Antonio y Cleopatra (1883)

Alma-Tadema explora el mundo clásico más allá de la mitología que interesa a otros artistas del movimiento, como Leighton o a Burne Jones. Además de pintar escenas cotidianas ambientadas en Grecia, también encuentra inspiración en periodos históricos de civilizaciones antiguas, incluyendo en su obra personajes tales como emperadores y reinas, generales y faraones. Grecia, Roma y Egipto se unen de la mano del pintor en lienzos como Antony and Cleopatra (1883), donde idealiza el encuentro y el trágico amor entre Marco Antonio y la legendaria Cleopatra. La reina de Egipto se convierte en una mujer fatal capaz de llevar a la perdición al hombre más poderoso del Imperio Romano. Su belleza física y la presencia de pieles de animales salvajes son símbolos del peligroso exotismo que encarna Cleopatra y que la han convertido en leyenda. La figura femenina domina la escena, reduciendo al hombre a un mero complemento del hecho histórico: ella es la protagonista absoluta. 

La atracción de los prerrafaelitas por los temas crueles y refinados lleva a Alma-Tadema a indagar la disoluta vida del joven emperador Heliogábalo, cuya oscura leyenda está plagada de excentricidades, caprichos y asesinatos. A pesar de su cuestionable veracidad, el artista se decanta por representar en The Roses of Heliogabalus (1888) una macabra broma del emperador que la Historia Augusta narra así: ‘In a banqueting-room with a reversible ceiling he once overwhelmed his parasites with violets and other flowers,so that some were actually smothered to death, being unable to crawl out to the top’. Bajo la apariencia apacible de la escena, repleta de flores, se esconde la realidad de la muerte. Este recurso prerrafaelita de la insinuación huye de mostrar dolor y muerte de manera explícita, abordando esta temática con una visión romántica que refleja la belleza de la muerte y la atracción de lo macabro. Al artista le interesa lo metafórico del hecho: muerte causada por pétalos de flores, amenizada por una joven con un instrumento musical. La crueldad se mezcla con la lánguida visión prerrafaelita y su fascinación por la belleza, dando lugar a una obra hermosa que esconde una realidad muy oscura.

Las rosas de Heliogábalo (1888)

Vía|ALONSO POZA, Paula. Prerrafaelismo: literatura e imagen. Madrid, Universidad Complutense de Madrid, 2014
Imagen|Las rosas de Heliogábalo , Marco Antonio y Cleopatra , Los baños de Caracalla

RELACIONADOS