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Las siete grandes preguntas sobre Próxima b

A estas alturas, seguramente hayas oído hablar del descubrimiento de Proxima Centauri b (o, como lo abreviamos entre amigos, Próxima b), el planeta más cercano al Sistema Solar, a unos 4,24 años-luz de distancia. No vamos a encontrar ningún lugar más cercano porque, directamente, no hay ninguna estrella más cercana. Su descubrimiento es extremadamente importante porque no sólo es un planeta rocoso (como la Tierra) en la zona habitable de su estrella, también vamos a poder analizarlo y estudiarlo con un nivel de detalle que no podíamos emplear con los planetas descubiertos hasta el momento, mucho más distantes.

Ahora que la polvareda comienza a asentarse, es el momento de intentar responder a algunas de las preguntas que quizá se te estén pasando por la cabeza al conocer su existencia. Eso sí, es importante tener en cuenta que a estas alturas, aunque ya tenemos una buena cantidad de información sobre Próxima b, todavía es pronto para tener datos determinantes que podrían decantar la balanza en un sentido u otro.

¿Hay alienígenas en Próxima b?

Nadie lo sabe con certeza. La postura más lógica es partir de la base de que no es así, por el simple hecho de que de momento no hemos encontrado otros planetas que tengan vida. Sin embargo, Próxima b es similar a la Tierra, tanto en masa como en temperatura, y eso es un punto a favor para la posibilidad de encontrar vida. Por otro lado, es un mundo muy diferente. Por ejemplo, un lado del planeta está en luz perpetua, mientras el otro está en oscuridad perpetua. Es lo que llamamos rotación síncrona y el mismo fenómeno por el que siempre vemos la misma cara de la Luna desde nuestro planeta.

En estas condiciones es posible que la vida sea capaz de evolucionar. Al menos la teoría y lo que conocemos no hace que sea incompatible un planeta en rotación síncrona con la presencia de vida. Sin embargo, parece mucho más probable que si hay vida en Próxima b (lo cual ya es una suposición grande) será algo más parecido a microbios que a criaturas alienígenas inteligentes.

¿Cómo podemos saberlo con certeza?

Concepto artístico de Próxima b.

Concepto artístico de Próxima b.

La única manera de determinarlo es averiguar si el planeta tiene atmósfera. Si podemos encontrarla y estudiar su composición química (nuestras herramientas tienen la capacidad de hacerlo, siempre que las condiciones sean apropiadas), podría darnos pistas sobre la presencia de vida en su superficie. Por ejemplo, detectar señales de oxígeno y metano, que se rompen con facilidad, serían indicadores de que hay algún organismo vivo, porque implicaría que la atmósfera está recibiendo una fuente constante de esos gases.

Otras sustancias, como los clorofluorocarbonos, podrían indicarnos la presencia de una una civilización alienígena inteligente que, como en nuestro caso, haya contaminado la atmósfera, mientras que la presencia de etano revelaría que estamos observando un mundo en el que se ha extinguido la vida.

¿Cuánto tardaremos en saberlo?

Aquí vamos a necesitar un poco de suerte. Si está de nuestro lado, y Próxima b pasa cerca de su estrella, desde nuestra perspectiva en la Tierra, entonces será relativamente rápido y podremos descubrir qué hay allí en cuestión de años o incluso meses. Sin embargo, si el planeta nunca pasa por delante de su estrella (algo a lo que llamamos tránsito) entonces sólo podemos recurrir a la potencia de nuestros telescopios.

En este segundo escenario, por desgracia, de momento no tenemos la tecnología suficientemente potente para poder analizar la atmósfera, y seguiremos sin tenerla durante, como mínimo, los próximos diez años. El consuelo, quizá, es que es algo que sabremos, aunque es muy posible que no suceda tan pronto como nos gustaría.

¿Podemos visitarlo?

Rotundamente no. Al menos no por ahora. Las misiones tripuladas más allá de la Tierra sólo han llegado a la Luna. Con nuestra tecnología actual, incluso mandar una sonda robótica sería complicado. Próxima Centauri está a 4,24 años-luz, unos 40 billones de kilómetros. Es decir, incluso viajando a la velocidad de la luz, estaríamos hablando de un viaje de varios años de duración, y nuestra tecnología no está, ni remotamente, en el nivel necesario para plantearnos algo así.

Como comparación, la sonda New Horizons ha pasado casi una década separando los 5.000 millones de kilómetros que no separan de Plutón, a donde llegó en 2015. Una misión de unas características similares a Proxima b tendría una duración de varios miles de años, por lo que no es una idea especialmente atractiva.

¿Podemos construir algo que viaje más rápido?

Concepto artístico de Próxima b alrededor de su estrella

Concepto artístico de Próxima b
alrededor de su estrella

Ya estamos trabajando en ello. De hecho, recientemente ha echado a andar un proyecto denominado Breakthrough Starshot (sobre el que puedes encontrar más información al pie del artículo) que tiene por objetivo enviar unas sondas diminutas al sistema estelar de Alfa Centauri, del que forma parte Próxima Centauri, utilizando láseres para impulsarlas a una quinta parte de la velocidad de la luz.

Esto reduciría el tiempo de viaje a sólo 20 años, pero el lanzamiento de estas sondas tardará décadas, y eso suponiendo que estas sondas lleguen a ser algo más que un cúmulo de buenas intenciones (ya se están trabajando en diversos estudios para dar respuesta a los desafíos a los que tendrán que hacer frente). El proyecto necesitará miles de millones de dólares para terminar llegando a buen puerto.

¿Mandar un mensaje?

Eso lo podemos hacer. Es más, lo hemos hecho en el pasado, cuando los astrónomos recurrieron a la ayuda de un radiotelescopio gigantesco para enviar el conocido mensaje de Arecibo. Aunque algunos científicos han sugerido que deberíamos guardar silencio, en caso de que podamos llamar la atención de extraterrestres hostiles. Puede parecer algo propio de la ciencia ficción, pero si queremos pensar que hay vida en otros lugares de la galaxia, no hay ningún motivo por el que debamos asumir que no podría haber formas de vida violentas.

Si decidiésemos enviar un mensaje, tardará 4,24 en llegar a su destino. La respuesta, si la hubiese, tardaría el mismo tiempo en llegar hasta nuestro planeta, por lo que estaríamos hablando de una espera de casi una década para poder saber si nuestro mensaje ha sido contestado.

¿Hay otros planetas como Próxima b?

Muchos, y cada día encontramos más. La búsqueda de exoplanetas ha crecido exponencialmente durante los últimos años, hasta el punto de haber confirmado hoy en día la presencia de miles de planetas más allá del Sistema Solar. Baste como ejemplo Gliese 667Cc, un planeta descubierto por el mismo equipo que ha encontrado Próxima b, y que también creemos que podría ser rocoso y potencialmente habitable.

Los datos del telescopio Kepler, con el que hemos descubierto la gran mayoría de estos mundos, nos hacen pensar que alrededor del 40% de las estrellas como la nuestra (una enana amarilla) o Próxima Centauri (una enana roja) podrían tener mundos similares. Es decir, podría haber 40.000 millones de planetas rocosos y en las zonas habitables de las estrellas de la Vía Láctea (y, por extensión, podría haber unos 100 trillones de planetas así en todo el universo observable). En cualquier caso, Próxima b siempre será especial, porque no habrá ningún otro planeta más allá del Sistema Solar que pueda estar más cerca del Sistema Solar.

* Vía| New Scientist
* Más información| Próxima b, el exoplaneta más cercano al Sistema Solar, Rumbo a Alfa Centauri con Breakthrough Starshot, La clasificación estelar
* Imagen| Concepto artístico de Próxima b (superficie), Concepto artístico de Próxima b (planeta)
* En QAH| El universo observableJames Webb Space Telescope, el heredero del telescopio Hubble, Alfa Centauri, la estrella más cercana al Sol

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