Cultura y Sociedad, Patrimonio 


Las Sargas de la Pasión de San Salvador de Oña y la moda a fines del siglo XV

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Sargas con la Presentación ante Pilatos, la Crucifixión y la Resurrección en el Museo de Burgos

Solemos pensar que la moda en el vestir es cosa reciente, sujeta a los dictados de diseñadores, pasarelas o revistas especializadas; nada más lejos de la realidad.

En todas las épocas ha habido modas que la sociedad ha seguido casi a rajatabla, sobre todo los más altos estamentos de la misma. Para saber cómo eran esos usos, las obras de arte resultan muy útiles, pues muchas veces, aun reflejando escenas históricas, los personajes se caracterizan con las vestimentas típicas de cada periodo.

Un caso paradigmático en este sentido son las impresionantes y hoy conocidas como Sargas de la Pasión del Museo de Burgos, un conjunto de ocho piezas sobre tela de sarga, una tela tosca y trama abierta, con preparación liviana, sobre la que se aplicaron colores al temple representando la Oración en el huerto, el Prendimiento, la Presentación ante Pilatos, la Flagelación, Camino del Calvario, la Crucifixión, el Santo entierro y la Resurrección.

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Escena de la Presentación ante Pilatos, con el propio Pilatos con calzas, jubón y zamarro; también se observa un personaje con galota a la izquierda

Se encuadran dentro de la producción hispanoflamenca característica de los talleres burgaleses, con escenas concebidas de forma narrativa siguiendo fielmente los acontecimientos descritos en los Evangelios y con repetición de tipos en los sucesivos pasajes.

El grupo más numeroso de personajes son hombres, con gran variedad de atuendos de acuerdo a un estilo impuesto por la corte de Borgoña que se caracteriza por potenciar una imagen estilizada. También se aprecian las diferencias entre los atuendos de la nobleza, más sujetos a cambios, y los del pueblo llano, con mayor pervivencia.

Una de las prendas más comunes era la calza, prenda ajustada que cubría el bajo tronco y las piernas y que sólo las llevaba el pueblo llano y la soldadesca, de ahí que en las sargas se vean en personajes de baja condición social, como los sayones. También destacan el jubón, chaquetilla corta y ajustada que cubría el tronco superior y los brazos, y el sayuelo, muy similar pero algo más largo y sujeto con cinturón.

Las piezas para ponerse encima las llevan los personajes más señalados, como Pilatos, que viste a la moda cortesana, con calzas y jubón pero cubiertos por un zamarro, un sayo forrado de piel.

Otro elemento importante en la vestimenta masculina es el tocado. Uno de los más habituales es la cardeñola, bonete ajustado con cortes laterales y rebordes que podían llevarse levantados muy característico de comienzos del siglo XVI. También estaba la galota, con prolongaciones laterales.

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Escena de la Crucifixión, con una figura con un soldado con armadura completa, faldillas de malla y celada con visera, otro, el que le infringe la herida en el costado a Cristo, con calzas y sayuelo, y María Magdalena y la Virgen con atuendos femeninos de la época

En cuanto a la soldadesca, el más habitual en estas sargas es el infante, pertrechado con armadura completa, compuesta por peto y espaldar, brazales con hombreras, quijotes, rodilleras y grebas, complementando la protección con faldillas de malla o de cuero sobre el bajo vientre.

Casi todos cubren su cabeza con un capacete o celada y las armas responden al equipamiento habitual, con espadas cortas y espadas-estoques, en uso hasta comienzos del siglo XVI, y armas largas, como alabardas y lanzas, usadas por la infantería y la caballería hasta el siglo XVII.

Aunque la presencia femenina es menor y sólo está en la Crucifixión, el Santo Entierro y la Resurrección, también aporta interesante información sobre su moda de fines del siglo XV y comienzos del XVI.

La Magdalena de la Crucifixión viste traje o saya de tipo cortesano, ajustado en el tronco y sujeto en la cintura con un ceñidor de orfebrería ligeramente caído sobre la falda de amplios pliegues. Destacan las mangas con bullones decorativos, adaptación española de la moda italiana de enseñar las mangas de la camisa.

En cuanto a la Virgen, muestra la típica imagen de las matronas de edad, con sayo y traje largo con mangas ajustado con cinturón, toca blanca y manto largo que también le cubre la cabeza.

Estas obras proceden del monasterio benedictino de San Salvador de Oña y fueron, seguramente, pintadas por fray Alonso de Zamora a comienzos del siglo XVI, destacando por su belleza y magnífico estado de conservación pero también porque, como hemos visto, se conforman como inigualable documento para conocer las vestimentas y el armamento de ese periodo.

 

Imágenes| http://viajarconelarte.blogspot.com.es/

Vía|http://www.onienses.com/PDFS/Sargas_Onia.pdf

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