Historia 


Las reformas de Clístenes

Las reformas llevadas a cabo por Clístenes afectaron a las bases de la convivencia social ateniense. Consiguió crear un estado nuevo, asentado en las bases que ya estableciera Solón junto con el orgullo nacional y las bases económicas establecidas por los tiranos.

La reforma de Clístenes estuvo basada en un sistema decimal. Cuyo valor principal era el demos. Un demos que gestionaría sus propios ingresos y se responsabilizaría de la elección de sus representantes, llamados demarcos. Una reforma que afectaría en el ámbito administrativo y personal de la polis. Porque cambió la posición del hombre en el mundo griego. Clístenes cambió la división clásica del Ática, que pasará de estar dividida en cuatro zonas a tres: Asty para la jorá de Atenas; Mesogeia para la zona del interior; Paralia para la zona de costa.

A continuación subdividió cada zona en diez trittyes compuestos por demos –aldeas– que varían en número y tamaño, según la zona. Con esto buscaba subrayar el debilitamiento de las lealtades personales en favor de las preferencias políticas. En adelante cada individuo debería identificarse por su demótico, es decir por el nombre de su demos. La tribu constituía el sistema administrativo superior. Diez tribus por cada zona. Con esto se consiguió que ninguna zona se quedase sin representación política: Democracia.

Clístenes pretendía aumentar el número de miembros de la boulé, que con Solón era de cuatrocientos. Ahora se elegirían a cincuenta miembros de cada tribu, lo que hacía un total de quinientos. Se creaba así el Consejo de los Quinientos. Un organismo que poseía pleno poder legislativo. Los miembros del consejo se elegían por sorteo entre los varones de más de treinta años. Con tan sólo una restricción: que ningún ciudadano ateniense podía pertenecer a la boulé más de dos veces a lo largo de su vida. La boulé apoyó sistemáticamente las decisiones del arcontado ateniense. Ambas instituciones fueron el verdadero motor de Atenas.

Las reformas de Clístenes incluyeron una división temporal del año en diez meses lunisolares de treinta y seis o treinta y siete días. Y cada mes recibió el nombre de pritanía. El motivo era poder otorgar el gobierno del Consejo de los Quinientos, durante un mes al año, a cada una de las diez tribus. De esta forma los cincuenta miembros que presidían la boulé, durante ese mes, eran denominados prytáneis. Tanto el secretario como el presidente debían cambiar cada día. El presidente del Consejo recibirá el nombre de epístate, y debía custodiar las llaves de todos los templos de Atenas, junto con el sello de las monedas y el sello de la ciudad. Durante su día de presidencia residirá en un lugar llamado tholos. Los arcontes pasaron de nueve miembros a diez, este último miembro era secretario y asesor de los arcontes desmotetes. Clístenes creó nuevas magistraturas como la de los apodectas, diez personas que se ocupaban de las cuentas de la ciudad. O el colegio de los strategoi, compuesto también por diez miembros, que se ocupaban de las funciones militares bajo el mando del arconte polemarco. Esta reorganización del ejército se hizo en base a la administración de las diez tribus, cada una de las cuales elegía un taxíarchos –comandante de infantería-, un hípparchos –comandante de la caballería– y un strategós –comandante en jefe– que, a diferencia de los arcontes, podían ejercer dicho cargo tantas veces como fueran elegidos. Con el paso del tiempo el colegio de los strategós se convertirá en el órgano ejecutivo más prestigiosos de Atenas.

Sabías que… Todas estas reformas dieron lugar a un sistema de gobierno conocido como isonomía, asociado al concepto del “hombre como medida de todas las cosas”. Se podría definir como: igualdad de todos ante la ley.

La ekklesía vertebró todo el sistema político ateniense bajo la responsabilidad del demos. El Areópago conservó su prestigio como órgano constitucional, pero con una peculiaridad, se convirtió en el responsable público de garantizar la constitución. Eran ‘los padres de la patria’ ‘el orgullo ateniense’. Bajo las directrices de Clístenes, la stasis en Atenas quedará completamente superada. Para evitar el abuso de poder, irregularidades, tiranía, etc. a principios de cada año la ekklesía sometía a votación si alguno de los magistrados del año anterior debía ser condenado al ostracismo. Un castigo por la mala gestión de alguna de las magistraturas, que consistía en un exilio forzoso de Atenas durante diez años. Eran necesarios seis mil votos para que el areópago tomase la decisión.

La nueva situación política en Atenas despertó los recelos de Esparta y la Liga del Peloponeso. Dando lugar a una serie de conflictos y enemistades que perduraron hasta las Guerras del Peloponeso.

Vía| Dave Meler, iHistoriArte

Más información| Meler, D., Los Albores de la Civilización, ed. iHe, Zaragoza 2014

Imagen| W. Commons

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