Jurídico 


Las personas especialmente relacionadas con el concursado

Si nos situamos en un concurso de acreedores, las relaciones que tienen tanto personas físicas como jurídicas con el deudor o “concursado”, marcan la clasificación de los créditos que ostenten dentro del concurso. Las consecuencias de lo que el legislador denomina “personas especialmente relacionadas” son múltiples y de gran calado, aunque ya de por sí, la sola expresión anticipe el tratamiento que van a recibir.

¿Quiénes son las personas especialmente relacionadas?

El artículo 93 de la Ley 22/2003, de 9 de julio, Concursal (en adelante, “LC”) diferencia según sea el concursado persona física o jurídica.

Persona física: se incluyen al cónyuge del concursado, a quien lo hubiera sido dentro de los dos años anteriores a la declaración de concurso, a personas que convivieran con análoga relación de afectividad, a quien lo hubiera hecho habitualmente dentro de los dos años anteriores a la declaración de concurso, a los ascendientes, descendientes y hermanos del concursado y de los anteriormente nombrados y además, al cónyuge de los ascendientes, de los descendientes y de los hermanos del concursado, las personas jurídicas controladas por el concursado o por las personas citadas o sus administradores de hecho o de derecho, así como las personas jurídicas de las que las personas descritas sean administradores de hecho o de derecho.concurso acreedores

Persona jurídica: se tendrán por especialmente relacionadas con el concursado los socios que respondan personal e ilimitadamente de las deudas sociales y aquellos que en el momento de nacimiento del derecho de crédito fueran titulares de al menos 5% del capital social -si la sociedad tuviera valores admitidos a negociación en el mercado secundario oficial-, o 10% en caso contrario, los administradores tanto de hecho como de derecho, los liquidadores del concursado y los apoderados con poderes generales de la empresa, y quien lo hubiera sido en los dos años anteriores a la declaración de concurso, las sociedades del grupo de la concursada, así como sus socios si cumplen los requisitos previos citados (ex art.93.2 LC).

-El precepto incluye un supuesto iuris tantum, (cabe prueba en contrario), que se refiere a los cesionarios o adjudicatarios de créditos pertenecientes a cualquiera de las personas que hemos mencionado anteriormente, si la adquisición se celebró dentro del plazo dos años antes de la declaración de concurso. (ex art.93.3 LC).

¿Qué razones hay para considerarlas especialmente relacionadas?

Personas físicas: es fácilmente imaginable que todos los citados tienen cercanía suficiente como para considerarse situados en una posición privilegiada respecto a cierta información sobre el negocio, lo que hace que como acreedores se sitúen por encima de los que no pueden tener esas “ventajas” a la hora de facilitar sus créditos. Además, si el especialmente relacionado acabase cobrando su deuda, se entiende que indirectamente el concursado podría acabar disfrutando de su propio patrimonio.

Personas jurídicas: en primer lugar, de acuerdo a la relación que mantienen éstas con el concursado, tiende a asemejarse a la responsabilidad solidaria, y en segundo lugar, se piensa en el hecho de poder influir en las juntas, de modo que por ambos factores se les relega al último lugar en la relación de acreedores. En lo que se refiere a los administradores, liquidadores y apoderados, es la capacidad de éstos para influir en las actuaciones de la empresa y el acceso que tienen a la información lo que les relega.

¿Qué consecuencias tiene la denominación de especialmente relacionados?

La inclusión en algún supuesto de este precepto lleva consigo la consideración de los créditos que posean como subordinados (salvo ciertas excepciones), en virtud del artículo 92.5º LC. Ello significa la alteración del orden normal de pago que tendría por la naturaleza de su crédito, quedando en último lugar para ser cobrado. Si imaginamos una pirámide, los créditos contra la masa serían la cúspide y se pagarían los primeros con el activo que formase parte de los bienes el concursado, los créditos ordinarios la parte central y los subordinados serían la base y solo serían pagados una vez hayan sido satisfechos los anteriores.

Los acreedores subordinados quedan también afectados por las mismas quitas y esperas establecidas en el convenio para los acreedores ordinarios, no tienen derecho a voto alguno para decidir los términos del mismo y no pueden ser nombrados apoderados de los acreedores en la junta de acreedores (ex art. 118.2 LC).

Respecto a los administradores o liquidadores y apoderados generales del deudor persona jurídica, pueden llegar a ser considerados cómplices del concurso si el concurso se declara culpable.

En resumen, no se puede negar que la posición de estas es desfavorable por el hecho de ser cercanas al concursado y tener relación con él.
* Vía| Ley Concursal |elderecho.com
* En QAH|Crisis económica de la empresa: el concurso de acreedores

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