Derecho Mercantil, Jurídico 


Las obligaciones en las sociedades de capital

Las obligaciones son valores emitidos por la sociedad en serie o en masa como consecuencia de un empréstito que ha realizado, que reconocen la existencia a su cargo de una deuda

Las obligaciones son valores emitidos por la sociedad en serie o en masa como consecuencia de un empréstito.

Las obligaciones son valores emitidos por la sociedad en serie o en masa como consecuencia de un empréstito que ha realizado, que reconocen la existencia a su cargo de una deuda. Las pertenecientes a una misma emisión deben ser iguales y forman parte de un negocio unitario, que tiene la finalidad económica de proporcionar a la sociedad determinados medios patrimoniales, si bien, al contrario de lo que ocurre con el aumento de capital, produciéndose un endeudamiento de la sociedad.

El régimen jurídico que regula este instrumento es el título XI del Real Decreto Legislativo 1/2010, de 2 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital, y en él encontramos una sistemática con 5 capítulos que regulan; (i) la emisión de obligaciones; (ii) la representación de las obligaciones; (iii) las obligaciones convertibles; (iv) el sindicato de obligacionistas y (v) el reembolso y rescate de las obligaciones.

También hay que tener en cuenta los preceptos destinados a las obligaciones emitidas por las sociedades cotizadas (arts. 510 y 511 LSC) y el art. 30ter de la LMV, conforme a la redacción aprobada por la DF 3ª de la Ley 25/2005 de 24 de noviembre que aclara que su régimen también se aplica a las obligaciones previstas en la anterior L.S.A y la Ley 211/1964. Disposición esta que modificó el precedente régimen para la emisión de obligaciones que fuesen a ser objeto de una OPV o de admisión a negociación en un mercado secundario oficial, siempre que se exija a la entidad emisora cuando se hace una emisión de obligaciones que elabore un folleto de emisión supervisado por la CNMV al tiempo que quedan sometidas a todo el régimen del mercado de valores. Estos casos, que son los más importantes dentro de la emisión de obligaciones, no requerirán de escritura pública para la emisión y no será necesaria la inscripción de la misma ni de los demás actos relativos a ella en el Registro Mercantil ni su publicación oficial en el BORME.

La incorporación de la deuda de la sociedad a una masa o serie de valores permite su distribución entre distintas personas, lo que se produce a través del ofrecimiento al público de la suscripción de las obligaciones. Sin embargo, el importe total de las obligaciones que una sociedad puede emitir está limitado, por regla general, al importe de sus fondos propios (art. 405.1 LSC). Este límite no opera en determinados supuestos en los que la emisión está especialmente garantizada, en las sociedades anónimas cotizadas (art. 510 LSC) y en algunos casos previstos por disposiciones especiales (caso de las entidades de crédito y los establecimientos financieros de crédito).

También hay que tener en cuenta que las personas físicas, las sociedades civiles, colectivas, comanditarias simples o sociedades de responsabilidad limitada no pueden emitir obligaciones (el art. 402 LSC realiza una prohibición legal expresa para las SRL).

La incorporación de la deuda de la sociedad se produce a través del ofrecimiento al público de la suscripción de las obligaciones.

La incorporación de la deuda de la sociedad se produce a través del ofrecimiento al público de la suscripción de las obligaciones.

Tradicionalmente las obligaciones se incorporaban a títulos, que recibían la calificación de títulos-valores y más en concreto de títulos mobiliarios. Actualmente esto no es así siempre, dado que las obligaciones pueden representarse por medio de títulos o de anotaciones en cuenta (art. 5 LMV y art. 412.1 LSC). En el caso de las obligaciones representadas por medio de anotaciones en cuenta (lo más frecuente) se regirán por la normativa reguladora del mercado de valores (art. 412.3 LSC) y cuando puedan ser admitidas a cotización en Bolsa, necesariamente habrán de representarse mediante anotaciones en cuenta.

CLASES DE OBLIGACIONES

1)      Nominativas y al portador

Cuando se documenten en título, las obligaciones pueden ser de cualquiera de estas dos formas (art. 412.2 LSC). Este detalle es importante a efectos de la transmisión del título, que ha de regirse por el régimen relativo a los títulos-valores.

2)      Simples y garantizadas

Las simples son aquellas que no tienen otra garantía que el patrimonio general de la sociedad o entidad emisora, las garantizadas, además de esa garantía, tienen alguna especial, que tal y como señala el art. 404 LSC son: (i) hipoteca mobiliaria o inmobiliaria; (ii) prenda de valores; (iii) prenda sin desplazamiento; (iv) garantía del Estado, CCAA, provincia o municipio; (v) aval solidario de entidad de crédito y (vi) aval solidario de una sociedad de garantía recíproca.

La existencia de garantías especiales permite a la sociedad hacer emisiones cuyo importe supere el capital desembolsado más el importe de sus reservas (o la valoración de sus bienes cuando se trate de personas jurídicas distintas de sociedades), ya que en principio está prohibido que el importe total de las emisiones fuera superior a esa cifra.

Las propias garantías especiales se regirán por su propia disciplina, ya sea el Código Civil, la Ley Hipotecaria, la Ley de Hipoteca Mobiliaria y Prenda sin desplazamiento, etc. Y en referencia al patrimonio general de la sociedad emisora, las primeras emisiones gozarán de prelación frente a las posteriores, sin distinción entre simples y garantizadas y cuales quieran que fuesen las variaciones posteriores del capital social (art. 410 LSC).

3)      Con prima o sin ella

En las obligaciones con prima se devuelve al obligacionista en el momento de la amortización una determinada “prima” o suma junto al importe de su valor nominal.

La prima es un incentivo para hacer más atractiva una emisión y con ellas se pretende paliar el perjuicio que sufre el obligacionista con el transcurso del tiempo por la devaluación monetaria al ser amortizada su obligación (que en algunos casos es de tal magnitud que implica un verdadero expolio). En orden a aminorar estos efectos se prevén en el momento de la emisión unas primas cuya cuantía crece en forma proporcional al incremento del plazo en que esté prevista la amortización del título. En otros casos el sistema de primas determinadas en el instante de la emisión se sustituye por la corrección del valor nominal de la obligación en referencia a ciertos índices que señalan la devaluación monetaria (obligaciones indiciadas).

4)      De interés constante o variable

Las obligaciones habitualmente tiene un interés determinado o fijo (títulos de renta fija), pero el tipo de interés puede ser variable.

5)      Obligaciones convertibles o no convertibles

Las convertibles solo pueden ser emitidas por sociedades anónimas o en comandita por acciones. La junta general debe determinar las bases de la emisión, su conversión y acordar un aumento de capital en cuantía necesaria y los administradores de la sociedad deberán redactar informe explicativo previo.

No pueden emitirse por cifra inferior a su valor nominal y no pueden convertirse en acciones cuando el valor nominal de las mismas sea inferior al de las acciones (art. 415 LSC). Existe un derecho de suscripción preferente para los accionistas de la sociedad (art. 416 LSC), el cual podrá ser suprimido por decisión de la junta general total o parcialmente en casos de interés para la sociedad, siempre que se cumplan los requisitos del art. 417.2 LSC:

a)      Justificación en el informe de los administradores

b)      Juicio técnico del auditor de cuentas sobre la razonabilidad de los datos del informe de los administradores y la idoneidad de la conversión

c)       Que en la convocatoria de la junta se haya hecho constar la propuesta de supresión del derecho de preferencia.

La conversión podrá solicitarse en cualquier momento, salvo acuerdo en contrario. La junta debe señalar el plazo máximo para llevar a efecto la conversión. Y la junta no podrá acordar la reducción de capital mediante restitución de aportaciones o condonación de dividendos pasivos, mientras existan obligaciones convertibles, a no ser que se garantice la conversión con medios suficientes.

6)      Obligaciones canjeables

Las canjeables se diferencian de las convertibles en que los obligacionistas no van a convertir sus obligaciones por acciones que ha de emitir la sociedad, sino porque en los términos establecidos en el acuerdo de emisión de obligaciones se prevé que los obligacionistas tiene la posibilidad de amortizar sus obligaciones obteniendo a cambio acciones ya emitidas de las que puede disponer la sociedad (no simplemente porque sean acciones propias sino también por sean acciones emitidas por otras sociedades).

Aunque no están reguladas por la LSC se admite la emisión de obligaciones canjeables y se aplica por analogía, con sus especialidades, las normas sobre obligaciones convertibles.

Vía| Sánchez Calero, F. y Sánchez-Calero Guilarte, J. INSTITUCIONES DE DERECHO MERCANTIL, VOL. I (35ª ED.) ; Noticias Jurídicas

Imágenes| Obligaciones 1, Obligaciones 2

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