Patrimonio 


Las musas tahitianas de Paul Gauguin

‘¡Silencio! Estoy aprendiendo a conocer el silencio de una noche de Tahití’

Paul Gauguin

Eiaha ohipa (Paul Gauguin, 1897)

Eiaha ohipa (Paul Gauguin, 1897)

En la trayectoria artística del pintor francés Paul Gauguin (1848-1903) podemos distinguir perfectamente entre el arte que realiza en Francia y Bretaña y el que produce en el Caribe y la Polinesia francesa, donde sus obras experimentan una increíble transformación que le lleva de un estilo impresionista a un singular primitivismo. Su destino predilecto, donde va a establecerse durante años antes de trasladarse a las Islas Marquesas, es Tahití. Allí va a quedar inmediatamente prendado de la hermosura y el exotismo de las jóvenes indígenas, a las que convierte en musas y elemento esencial de su arte.

La trayectoria de Gauguin como pintor nómada  no comienza cuando zarpa en 1891, de forma definitiva, a las islas sureñas, sino que ya había germinado en incursiones previas a Toboga, Panamá, Martinica y Bretaña. Puede que incluso antes, cuando se enrola en la marina mercante y recorre los siete mares, desde el Perú de su infancia (su madre, Aline, desciende del noble peruano Tristán y Moscoso) hasta la India.

Te arii vahine (Paul Gauguin, 1896)

Te arii vahine (Paul Gauguin, 1896)

Es curioso destacar la diferencia entre sus primeras obras parisinas, donde se mantiene fiel a la influencia del paisaje de Corot y de la Escuela de Barbizon, con las que realiza en las islas después de haberse acercado al impresionismo de la mano de Camille Pisarro. En el primer caso podemos constatar que son obras más mecánicas, más impersonales. Hay una gran perfección técnica en su realización, pero también mucha frialdad a la hora de reflejar los temas. Parecen pinturas totalmente academicistas, que no dejan translucir el verdadero talento artístico de Gauguin. Sin embargo, en las obras de producción posterior su estilo toma un camino radicalmente distinto. Parece que ha dejado de pintar racionalmente para hacerlo a través de los sentimientos y sensaciones que le provocan las islas. Este es el verdadero Gauguin.

Dos muchachas tahitianas (Paul Gauguin, 1899)

Dos muchachas tahitianas (Paul Gauguin, 1899)

La fiebre creadora que le embarga en Tahití le lleva a producir setenta lienzos en pocos meses. Entre sus obras más representativas están  Vairumati (1897), Eiaha ohipa (1897) o Te arii vahine (1896) En Tahití, Gauguin pinta liberándose de la rígida moral sexual que impera en Occidente y recrea un paraíso terrenal preñado de desnudez y sensualidad. Otra pintura destacable es Dos muchachas tahitianas (1899) Centra la atención en las figuras de las jóvenes, descuidando un fondo que pinta muy irreal, formado por manchas inconexas de color. Sin embargo, ese surrealismo que domina en el fondo se ve contrarrestado por la perfección técnica con la que se elaboran las figuras humanas. Los rostros de las jóvenes están muy cuidados, manteniendo en todas sus obras una expresión serena y neutra. Una de las nativas porta un cuenco con frutos rojos que parece dirigir hacia el pintor en una invitación a lo que Gauguin consideraba un auténtico edén: el calor de las isla, la belleza desnuda de las indígenas, la autenticidad del color y la luz…

Todos estos elementos que son tan importantes para el pintor quedan reflejados en su obra como fuente principal de inspiración. Destaca la intensidad de la gama cromática que emplea, muy en la línea del resto de obras que pinta en la Martinica y bastante alejada de toda la producción que realiza en Francia y en Bretaña. Los colores son fuertes, intensos, con abundancia de rojos, ocres, azules… El exotismo de las tahitianas y el colorido natural de las islas contribuyen a transmitir esta sensación de calor y voluptuosidad. También destaca el empleo del idioma nativo, que revela el afán de evasión del francés y su ruptura con su pasado pictórico europeo.

Paul Gauguin fallece en las Islas Marquesas en 1903. En el momento de su muerte están presentes un viejo brujo maorí llamado Tioka y Vernier, un pastor protestante, como unión entre las dos vidas opuestas del pintor.

Vía| RAGUSA, Elena. Gauguin. Unidad Editorial (Los Grandes Genios del Arte), 2005

Más información| WALTER, Ingo F. El impresionismo. Colonia, Taschen, 1997.

Imagen| Vairumati, Eiaha ohipa, Te arii vahine, Dos muchachas thaitianas

En QAH| Paul Gauguin, más allá de lo eróticoVan Gogh y Gauguin: la casa amarilla de Place Lamartine

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