Historia 


Las mujeres más influentes del Imperio Romano (III): Messalina

Detalle de la estatua de la emperatriz Valeria Messalina, mujer del emperador Claudio.

Detalle de la estatua de la emperatriz Valeria Messalina, mujer del emperador Claudio.

La entrada de Valeria Messalina en la familia Julio-Claudiana levantó tensiones en la política dinástica de Roma. Como en el caso de todas las mujeres romanas, la interpretación de su vida implica examinar dos clases de evidencias, que, en la mayoría de lo casos, suele ser contradictoria: por una parte el mensaje positivo invariable que mostraban las monedas, las inscripciones y las estatuas y por otra las declaraciones hostiles de los escritos que los históricos romanos dejaron. El biógrafo imperial Suetonio relatas sus perversiones. El histórico Tácito la infamió. El poeta Juvenal la describe como la “emperatriz depravada”.

Una historia datada en el s.I confirma su perversión. Compitió contra una célebre prostituta en un concurso sexual y ganó, habiendo tenido sexo con más hombres en veinticuatro horas. Otro de sus deslices nos lo cuenta Plinio el Viejo que afirma que Messalina se solía escabullir del palacio llevando una peluca rubia. Salía buscándose lugar en algún burdel donde se entregaba hasta al amanecer y aún así quedaba insatisfecha. La reputación de Messalina perduó durante siglos, siendo considerada la más deshonrosa mujer romana.

Messalina se casó con Claudio, su primo segundo, tres o cuatro años antes de que él se conviriera en emperador de manera inesperada. Era treinta años mayor que ella y no había manifestado ningún tipo de ambición. A pesar de eso su matrimonio con Messalina mostraba que tenía buen sentido político. Ella era descendiente de Octavia, la hermana del primer emperador Augusto y tenía relación con el fundador de la dinastía. Además era joven y capaz de parir herederos que podrían seguir la línea genealógica.

El ascenso de Claudio le cambió la vida tanto a él como a Messalina. Debía su poder a la guardia pretoriana y no tenía muchas logros proprios. Tampoco era descendiente directo de Augusto. Era endeble, un lisiado y todo apuntaba a que iba a ser un emperador débil. Messalina se dio cuenta de eso y de su propria vulnerabilidad así que intentó estabilizar el presente y el futuro dando a luz a un heredero. Pero eso no fue suficiente y Messalina consideró que debía actuar sin piedad para consolidar la posición de Claudio e indirectamente la suya. Empezó eliminando los potenciales rivales de su marido. En uno de los casos más notables sostuvo haber soñado que un senador bastante popular, relativo de Augusto, iba a asesinar a Claudio. La ejecución ocurrió poco tiempo después.

Pero el miedo que corroía a Messalina era el hecho de que su marido pudiese encontrar una mujer más valiosa políticamente, alguien que enriqueciera su legitimidad imperial y que le trajera el apoyo del que no gozaba por parte de algunos senadores. Empezó a ver a las hermanas Livilla y Agripinila como sus rivales. Eran las descendientas directas de Augusto y sobrinas de Claudio que, al llegar al poder, las trajo del vuelta del exilo que Calígula les había impuesto.

Emperador Claudio y esposo de Messalina, su reinado comenzó en 41 d.C. y acabó con su muerte en 54 d.C.

Emperador Claudio y esposo de Messalina, su reinado comenzó en 41 d.C. y acabó con su muerte en 54 d.C.

El primer blanco de Messalina fue Livilla, encargándose de que fuera acusada de adulterio y exilada. Pocos meses después fue ejecutada. Ya sólo quedaba Agripinila que al estar divorciada podría de manera rápida contraer matrimonio. Además, en caso de que Claudio no pudiera tener más  hijos ella ya tenía un succesor idóneo, su hijo Nerón, por cuyas venas corría sangre de Augusto. Teniendo en cuenta la importancia de la descendencia en la sociedad romana, Nerón estaba en posición de ser el rival de su hijo. Pero Messalina dejó a Agripilina en paz durante un tiempo, pues consideraba que su poder era lo suficientemente grande para darle seguridad.

El 43 d.C. Claudio invadió Britania, obteniendo la capitulación del “Reges Britannorum”. Durante la procesión triunfal en Roma que celebraba la victoria, Messalina tuvo el enorme honor de ir en un carro justo detrás de el de su marido, significando que su presencia era enorme, además siendo la primera mujer que participaba en un triunfo. Tras el evento su hijo fue renombrado Británico.

Los históricos crearon una imágen de la sexualidad frenética de Messalina que algunos escritores usaron para justificar la hostilidad frente al gobierno autocrático.

Messalina era una mujer a la que le gustaba ser adulada y a la que no se le podía negar ningún antojo. Cuando vio los “Jardines de Lúculo” se encaprichó y convenció a Claudio de que el dueño, Valerio Asiático, era un potencial asesino. Humillado y cargando con varias acusaciones escandalosas se acabó suicidando y sus propriedades pasaron  a sumarse a las de la familia imperial.

Moneda mostrando el perfil de Messalina.

Moneda mostrando el perfil de Messalina.

Pero junto al éxito de Messalina también subía la popularidad de Agripinila. La rivalidad se llevaba a cabo por intermedio de los hijos, más que demostrado en las celebraciones del octigentésimo aniversario de Roma, donde Nerón y Británico vinieron a presenciar el espectáculo recibidos en ovaciones. Los aplausos que Nerón recibió parecían ser proféticos. Ante el panorama Messalina se sintió cada vez más eclipsada por Agripinila.

Messalina se enamoró perdidamente de su amante, un prometedor senador llamado Cayo Silio. Ella le adoró, abrumándole de regalos y, cuando Claudio se encontraba fuera de la ciudad, se casó con él. Tuvieron una ceremonia, un banquete y consumieron el matrimonio al caer la noche. Silio planeaba adoptar también a Británico, el hijo de Messalina. Claudio, al enterarse, preguntó consternado sin parar: “¿Sigo siendo emperador?” Emprendió de inmediato un viaje a Roma. Messalina, dándose cuenta de su posición, supo que la única manera de salvarse era tener una audiencia privada con el emperador explicándoselo todo. Pero no tuvo la oportunidad y murió a manos de un centurión en los “Jardines de Lúculo”.

El adulterío era una infracción muy grave en el Imperio, sobretodo si iba a mano de un golpe de estado. La escandalosa aventura y la violenta muerte de Messalina impactó a los históricos. ¿Qué la hizo embargarse en semejante aventura suicida? Aunque Tácito sostenga que fue el deseo carnal tal vez el remolino político en el que se vio envuelta al intentar ganar apoyo político para no ceder ante Agripinila la hizo caer en una relación adúltera y eso la llevó a la muerte.

Vía| Yo, Claudio (miniserie inspirada en el libro homónimo de Robert Graves); Claudius – Barbara Levick (Routledge, 1993)

Imágenes| Messalina; Claudio; Moneda

En QAH| Las mujeres más influentes del Imperio Romano (I): Livia Drusila; Las mujeres más influentes del Imperio Romano (II): Agripinila

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