Historia 


Las mujeres más influentes del Imperio Romano (I): Livia Drusila

Estatua sedente de Livia Drusila expuesta en el Museo Arqueológico Nacional de España, en Madrid.

Es bien sabido que los emperadores de la Roma antigua tenían al mundo en sus manos. Podían regular las leyes a su favor y a su disposición se encontraba un ejército de decenas de miles de hombres. Los emperadores gobernaban bajo un estilo muy libertino y los que se encontraban a su alrededor podrían llegar a ejercer verdadero poder. Muchas de las personas que llegaron a intimar con ellos eran mujeres, madres e hijas. Todas tuvieron la influencia de poder modificar la política del imperio, que se convertía en un negocio familiar.

Augusto dominó el mundo romano durante cuatro décadas. Livia Drusila llegó a tener un poder extraordinario durante más de sesenta años al ser la mujer del primer emperador y la madre del segundo.

Cuando Julio César fue asesinado en el año 44 a.C. se creó una guerra civil entre el bando que le apoyaba y los que le traicionaron. Entre éstos últimos se encontraba el padre de Livia Drusila, quien se suicidó en Filipos junto a Bruto y Casio Longino. Livia, nacida en la gens Claudia, se casó con Tiberio Nero siendo apenas una adolescente. En el año 42 a.C. dio luz a Tiberio, su primer hijo. Su marido tomó el lado de Marco Antonio en la guerra civil que éste disputó con Octavio, siendo así exiliados de Italia. Huyeron primero a Sicilia y luego a Grecia. Tres años después Octavio y Marco Antonio firmaron un armisticio y ellos pudieron volver a Roma. Cuando eso sucedió ella estaba embarazada de su segundo hijo. No se sabe cómo, pero Octavio se enamoró perdidamente de Livia y se divorció de Escribonia justo el día en el que daba luz a Julia, su hija. Cuando se casó con Octavio, Livia tenía diecinueve años. Ella era su tercera esposa e iban a estar juntos por los siguientes cincuenta años.

Suetonio dijo: “Amó a Livia profundamente, colocándola siempre por encima de otros.”

En parte Livia fue utilizada como arma de propaganda. Con fines políticos ella fue presentada delante de Roma como el opuesto de la decadente y exótica Cleopatra, amante de Marco Antonio. Siendo callada y humilde fue considerada el prototipo de mujer romana. En el año 31 a.C. Octavio ganó la batalla de Accio contra Marco Antonio y éste se suicidó junto a Cleopatra. Tras su victoria, Octavio se convirtió en Augusto. Cuando Cleopatra murió, Livia vivió siendo el ideal de los valores tradicionales romanos. Aunque públicamente posara como una mujer tranquila, en privado estaba implicada activamente y era una política dedicada. Su poder no era oficial, pero tenía un gran peso.

Suetonio dijo: “Calígula se refería a su bisabuela, Livia Drusila, siendo Ulises con estola”. La estola era asociada en el pensamiento romano con la feminidad indiscutible.

Los grandes escritores de la historia acusaron a Livia de manipular los siguientes pasos de la sucesión al trono. También la culparon de haber participado en la muerte de Lucio y Gayo, herederos directos de Augusto. Todo, según se ha escrito, para asegurarse de que Tiberio, su hijo, conseguía el trono. Tácito afirma que eliminaba a cualquier potencial rival de Tiberio y sostiene que controlaba al viejo Augusto con mano de hierro.

Augusto cayó gravemente enfermo en el año 14 a.C. y murió poco después. Dión Casio acusa a Livia de haber envenenado los higos que su marido comió. Después de la muerte de Augusto el senado declaró inmediatamente a Tiberio emperador. Augusto le dejó a su esposa una fortuna vasta y le acordó el título de Augusta, convirtiéndola también en la sacerdotisa de su culto imperial.

Después de la ascensión de Tiberio al trono, ella comenzó a inmiscuirse aún más en los problemas del estado, irritando a su hijo y alegando tener iguales derechos.

Tácito dijo: “Livia fue una mujer sumisa, pero una madre tirana”.

La brecha entre Tiberio y Livia se fue agrandando cada vez más. Cuando el senado propuso que ella recibiera el título de Mater Patriae, tal como Augusto había tenido el de Pater Patriae, padre de la patria, Tiberio se opuso, justificando que era impropio que una mujer recibiera tales honores.

Drusila fue la mediadora del conflicto que hubo entre Tiberio y Agripina la Mayor, nieta de Augusto, que pedía justicia por la muerte de su marido Germánico, envenenado a la orden del emperador. Dada la gran implicación que Livia insistía en tener en la vida de Tiberio, éste ya harto, se retiró en la isla Capri.

Moneda (Dupondio) lanzada por el emperador Claudio. Una cara muestra a Augusto y la otra a su mujer, Livia Augusta.

Moneda (Dupondio) lanzada por el emperador Claudio. Una cara muestra a Augusto y la otra a su mujer, Livia Augusta.

En el año 29 d.C. a la edad de ochenta y seis años, Livia Drusila murió. Su hijo no estuvo presente en el funeral. El senado propuso su deificación, pero Tiberio lo negó, diciendo que no habría sido el deseo de su madre. Aunque no se sabe si eso fue del todo cierto o sólo una pequeña venganza por parte del emperador tras todos los años de control que su madre había tenido sobre él. Trece años después de la muerte de Livia, el emperador Claudio, su nieto, finalmente la deificó.

Augusto prefirió la imagen de mujer ideal para su esposa, pero es bien sabido que Livia fue vital para su éxito político. Juntos crearon la primera dinastía imperial romana.

Vía| Livia. Dama de la Roma Imperial – Anthony A. Barrett (Espasa, 2004)

Imágenes| Estatua de Livia Drusila; Dupondio de Augusto y Augusta

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