Especial Donald Trump, Política 


Las manos que moverán el mundo

“El diablo estuvo aquí, aquí estuvo ayer el mismísimo diablo” Espetó Hugo Chávez Frías, presidente “eterno” de la República de Venezuela, ante la Asamblea General de la ONU compuesta por jefes de estado y representantes permanentes (excepto el de Estados Unidos, compuesto únicamente por un representante que de manera obtusa tomaba nota de los argumentos). Mientras con una mano se persignaba, con la otra sostenía un libro de Noam Chomsky, seguramente pensando en que corría el año 2006 y que lo malo ya estaba por terminar… Se equivocaba.

El establishment que aupó a G.W. Bush se retuerce en la silla al ver como un anti-establishment, autofinanciado y contrario a cualquier criterio común pudiese llegar a ocupar el salón oval de la primera potencia mundial, generando una incertidumbre continua entre sus congresistas en tan poco tiempo.

Donald J. Trump adolece de ser víctima de su propia elocuencia, creyéndose sus propias palabras ha conseguido mover al mundo a golpe de tweet.

En la cultura occidental, la importancia en dar la mano radica en mostrar la lejanía de esta de armas o utensilios que pudiesen herir al contrario. Si nos centramos en su forma de estrechar la mano, el presidente de los Estados Unidos denota un tic clásico de los hombres de negocios que buscan marcar su superioridad en todo momento. En un análisis más detallado de sus gestos, podemos observar un Donald J. Trump decidido a demostrar su poderío en cada paso que da.
La técnica de Trump pasa por tender la mano siempre en posición “limosnera”, (en una artimaña que pueda similar debilidad de la palma hacia arriba), para posteriormente girarla y efectuar lo que en el mundo de la comunicación no verbal se conoce como “el tirón”. Esta técnica pasa por girar hasta la posición neutral (anulando el posible efecto inicial de superioridad del contrario) y dando un tirón hacia él, provocando que la otra persona se desestabilice, pierda el control y se encuentre a un Trump estático y con la cabeza alta cuando se reajuste. Esta técnica busca generar superioridad atacando al contrario y haciéndole parecer vulnerable ante el Presidente.

Como en todos los casos, existen personas que entrenan y se preparan para conseguir resistir el “tirón” de Trump y mantener su posición de igualdad ante él. Cuando el joven primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, acudió a visitar al reciente inquilino de la Casa Blanca, empleó una técnica que puso de manifiesto la meticulosa preparación de este encuentro. El encuentro entre ambos dignatarios vino seguido por un apretón de manos en lo que iba inexorablemente hacia el “tirón” de Trump, Trudeau agarró con su mano izquierda el brazo derecho de Trump, impidiendo la movilidad de este y mostrando ante las cámaras una imagen de cercanía e igualdad que seguro le costó digerir al magnate neoyorquino.

La técnica del tirón pasa por girar hasta la posición neutral (anulando el posible efecto inicial de superioridad del contrario) y dando un tirón hacia él, provocando que la otra persona se desestabilice, pierda el control.

Otra de las técnicas que utiliza Trump es la de generar incomodidad para manifestar su superioridad. Ante su encuentro con el primer ministro japonés Abe, el Presidente estadounidense no pudo utilizar su “tirón” apropiadamente al estar limitado por las sillas, pero optó por exagerar el número de movimientos y de “caricias” hasta que el japonés se sintiese agobiado por tanta efusividad y falta de protocolo del estadounidense. Esto provocó en el premier japonés un momento de tensión mientras Trump sonreía impertérrito a las cámaras. Estas “caricias” no eran meros gestos de afecto; la posición de las dos manos alrededor de la mano del contrario denotan superioridad y control, muestra de ello es la tensión vivida por el dignatario japonés al reubicarse tras los pequeños “tirones” que realiza su anfitrión.
Imagen|CNN en Español, LaSexta y Cnn.com
En QAH|El populismo de Trump alcanza Pennsylvania Av.

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