Especial Miguel Ángel, Patrimonio 


Las heridas del David

David. Miguel Ángel Buonarroti. 1501-1504. Galleria dell´Accademia, Florencia.

David. Miguel Ángel Buonarroti. 1501-1504. Galleria dell´Accademia, Florencia.

Que la famosa escultura de Miguel Ángel, el David, ha sufrido daños desde que el maestro florentino la creó, ya lo sabemos desde hace largo tiempo. Sin embargo, hace unas semanas salía a la luz un informe que ponía a medio mundo en alerta.

Realizado de manera conjunta por el Consejo Nacional Investigador de Italia y la Universidad de Florencia, el informe provocaba titulares llamativos y preocupantes sobre el mal estado la pieza y transmitiendo al lector la idea de que el David sufre grave peligro.

Los investigadores que han elaborado este informe, publicado en Journal Cultural Heritage, una revista de estudios sobre patrimonio cultural, y recogido por los medios de comunicación italianos, aseguran que el David presenta pequeñas fisuras en la zona de los tobillos, en la parte superior de las piernas y en el torso, y que algunas de ellas se pueden observar a simple vista.

Pero lo cierto es que en el siglo XIX ya se detectaron fisuras en la superficie del David. Al parecer, la inclinación de la escultura, su enorme peso, la falta de uniformidad del podio sobre el que se apoyaba en la florentina Piazza della Signoria y los pequeños movimientos sísmicos de la ciudad, fueron los desencadenantes de estas “heridas”. Desde entonces esta obra, una pieza clave del Renacimiento Italiano, fue trasladada al interior de la Galleria dell´Accademia, ha estado sometida a análisis periódicos para controlar su estado y ha sido restaurada con mayor o menor acierto.

David. Miguel Ángel Buonarroti. 1501-1504. Galleria dell´Accademia, Florencia.

David. Miguel Ángel Buonarroti. 1501-1504. Galleria dell´Accademia, Florencia. Detalle.

Ha sido a raíz de la publicación de este informe y la difusión de la noticia por todo el mundo, cuando se ha empezado a criticar al propio Miguel Ángel, asegurando que el artista no lo sería tanto como hemos pensado hasta ahora, entre otras cosas porque no habría sabido elegir la pieza de mármol correcta ni tampoco la postura de la figura.

Después de la polémica levantada por dicho informe, desde el ayuntamiento de Florencia no han tardado en negar que la escultura se encuentre en mal estado de conservación, y en todo caso, aunque afirman que el riesgo de que se caiga es mínimo, han dicho que no corre el peligro de derrumbarse.

Miguel Ángel, que esculpió el David entre 1501 y 1504, representó al héroe justo en el momento anterior a enfrentarse al gigante Goliat, frunciendo el ceño y encogiendo los músculos de su mano derecha, tomando fuerza para acabar después con su enemigo. Una figura de dimensiones imponentes y con una desnudez nunca representada hasta entonces a un tamaño tan grande y con tanto realismo.

Es una escultura que ha hecho enmudecer a todas las estatuas modernas o antiguas que se han labrado. Giorgio Vasari.

David. Miguel Ángel Buonarroti. 1501-1504. Galleria dell´Accademia, Florencia. Detalle.

David. Miguel Ángel Buonarroti. 1501-1504. Galleria dell’Accademia, Florencia. Detalle.

Desde luego, es lógico pensar que una escultura con cinco siglos de antigüedad, más de 5 toneladas de peso y una altura de más de 4 metros, pueda sufrir daños y deteriorarse con el paso del tiempo, pero eso no justifica poner en duda a un artista con mayúsculas, a un maestro con el cincel, que ha dado muestras más que sobradas de su valía.

De modo que, como muchas obras de arte, el David también tiene sus “heridas”, pero con el respeto de los visitantes y las labores de preservación y conservación de los responsables, podremos seguir disfrutando de esta obra maestra por mucho más tiempo, eso sí, no en el lugar para el que fue realizada, sino protegida por el techo de la Galleria dell´Accademia.

Vía|  El Comercio, La Sexta

Más información|  VVAA, Florencia. Arte y Arquitectura, H.F.Ullman, 2005; El Comercio

Imagen|  Club Viaje, Los imprescindibles del Arte, Verdad y verdades

En QAH|  El legado de Miguel Ángel, Especial en QAH

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