Patrimonio 


Las Dueñas: Una casa-palacio del Renacimiento sevillano

“Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,

Y un huerto claro donde madura el limonero;”

Antonio Machado

El sector del turismo en la ciudad de Sevilla ha ganado recientemente un nuevo activo con la apertura a las visitas del público del Palacio de las Dueñas. En la actualidad la construcción es conocida por ser propiedad de la casa de Alba, pero este emblemático espacio arquitectónico tiene mucha más historia a sus espaldas.

imagen_enviaEl origen del palacio se remonta a los primeros y tímidos pasos que daba el arte renacentista en la ciudad de Sevilla. Y es que estos orígenes estuvieron fuertemente influenciados por la presencia musulmana en la arquitectura de la ciudad. Otro factor determinante lo hallamos en la inestabilidad política del momento, y en la rivalidad entre familias nobiliarias, lo cual motivaba que los palacios urbanos tuvieran un cierto carácter de fortificación castrense. Eso se traducirá en las numerosas casas-palacios creadas en la ciudad bien entrado el siglo XVI, como la que nos ocupa hoy, en un exterior cerrado y un patio interior que distribuye todo el espacio.

El palacio de las Dueñas será paradigma de las casas que los nobles sevillanos construyeron para ellos mismos, buscando una síntesis entre la tradición de la ciudad y la modernidad que llegaba a los artistas en forma de tratados y series de grabados. No en vano, la familia Enríquez, relacionada también con la Casa de Pilatos, hito en la casa-palacio sevillana, tuvo un importante papel en la introducción del renacimiento en la ciudad, gracias a la figura de don Fadrique, primer duque de Tarifa. Posiblemente, en ambas construcciones trabajó el mismo equipo de alarifes y decoradores.

Sin embargo la fundación del palacio se la debemos a la familia de los Pineda, señores de casa Bermeja, y toma su nombre del monasterio de Santa María de las Dueñas, ubicado en el terreno colindante al palacio y derribado en 1868. Posteriormente fue heredado por don Fernando Enríquez de Ribera, II marqués de Villanueva del Río, cuya hija se desposó con el VI duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo. De esta forma, el palacio pasó, en 1612, a manos de la casa nobiliaria que ostenta su propiedad aún hoy en día.
SEVILLA PALACIO DE LAS DUEÑAS PATIO

De estilo principalmente renacentista, el palacio no es de nueva planta y ya existía en 1484, cuando la familia de los Pineda lo vendió a Doña Catalina de Ribera. Pero en el siglo XVI fue cuando se empezaron a construir las partes fundamentales que aún conservamos hoy. El palacio ha sufrido importantes modificaciones y añadidos a lo largo de los siglos, pero, pese a ello, podemos advertir todavía su origen, enraizado en las bases que hemos visto anteriormente, ya que hace gala de decoración gótico mudéjar articulada en torno a un patio central, probable influencia del cortile italiano, que también tiene reminiscencias del tradicional patio andaluz. La influencia regional no se acaba ahí, puesto que se decora con toques tradicionales de Sevilla como el uso de ladrillos, tejas, azulejería, cerámica y muros encalados. La convivencia de estilos viene dada por el crecimiento paulatino de estos palacios, por donde se empezó a introducir el Renacimiento en Sevilla.

La construcción, compuesta por patios y zonas ajardinadas, distribuía las estancias en dos plantas, una superior para la época de invierno, y la inferior, más abierta al patio, para el verano, conectadas por una escalera de tradición renacentista. Asimismo, encontramos una fachada monumental. Estos son elementos que el palacio de las Dueñas tiene en común con la casa de Pilatos, mencionada anteriormente. Por otro lado vemos una síntesis con la tradición musulmana se puede ver en la disposición en las yeserías de los arcos del patio que, sin embargo, muestran decoración de grutescos renacentistas.

Placa a Antonio Machado en el Palacio de las Dueñas

Placa a Antonio Machado en el Palacio de las Dueñas

Los añadidos posteriores son varios y no desvirtúan el ningún modo el carácter renacentista del palacio, sino que además añaden riqueza y variedad a la edificación. A varias modificaciones posteriores debemos la supervivencia de la construcción a lo largo de los siglos. De hecho, en el tiempo en el que el palacio funcionó como casa de vecinos, a principios de siglo XX, lo cual dio pie a que allí naciera el ilustre poeta Antonio Machado.

Todo el conjunto cobra aún más importancia gracias a la colección artística que alberga en la actualidad, una gran cantidad de obras pertenecientes al patrimonio de la casa de Alba, que contiene desde pinturas renacentistas hasta obra de los siglos XVII y XVIII, en su mayoría de escuela italiana y española. La anterior duquesa de Alba añadió cuadros desde el siglo XIX en adelante, con el objetivo de completar la colección. Junto a las pinturas, encontramos un curioso fondo arqueológico de piezas romanas y medievales, así como tapices flamencos, muebles barrocos, y una gran variedad de antigüedades de gran valor.

palacio-duenas-8-a

Y con esto concluimos nuestro ligero recorrido por la historia más primigenia de un palacio que pasaría posteriormente por muchos avatares, y que se ha erigido en la actualidad como un icono del pasado nobiliario de la ciudad, y como garante de un importante patrimonio.

 

Vía| LLEÓ CAÑAL, V.: Nueva Roma. Mitología y humanismo en el Renacimiento sevillano. Sevilla, ABC, 2001; VV.AA.: Grandes dinastías. Barcelona, Plaza & Janés, 2010.

Más información| Página oficial de Las Dueñas; Junta de Andalucía; Artículo en National Geographic.

Imagen| Vista panorámica del palacio; Patio de las DueñasPlaca Antonio Machado; Salón del Palacio de las Dueñas.

RELACIONADOS