Patrimonio 


Las dos Españas (I) Negro

Escribió Machado aquellos versos que rezaban:”Españolito que vienes / al mundo, te guarde Dios. / Una de las dos Españas / ha de helarte el corazón”. Y aunque el poeta castellano no tuviera en mente el asunto pictórico cuando lanzó esta providencial advertencia, el concepto de las dos Españas bien puede aplicarse a los movimientos artísticos que se desarrollaron en nuestro país a finales del siglo XIX y principios del XX: las dos caras de una misma moneda, la España Negra y la España Blanca.

Y tenía corazón (1890. Enrique Simonet)

Y tenía corazón. Enrique Simonet. 1890.

A partir de 1890, la pintura de historia, que había estado tan en boga, pierde peso en favor de un estilo más relacionado con la época actual. El antecedente, como tantas otras veces, se encuentra en Francia, donde obras como La balsa de la Medusa o La Libertad guiando al pueblo habían tenido una gran repercusión. También los franceses Courbet y Jules Bastien-Lepage empiezan a retratar lo humilde, lo feo. Un primer ejemplo de este realismo social en España puede es Una desgracia (1890), de José Jiménez Aranda.

En esta pintura social, siniestra y algo negra, no suele mostrarse la realidad en sí, sino los efectos de la tragedia. Se apela a los sentimientos del espectador, como en Y tenía corazón (1890), de Enrique Simonet, una obra muy cruda en la que uno se encoge ante esa certeza: la joven muerta, posiblemente una prostituta, tiene corazón.

Otra Margarita (Joaquín Sorolla, 1892)

Otra Margarita (Joaquín Sorolla, 1892)

Sorolla, que emigra posteriormente a esa España blanca tan luminosa, comienza su trayectoria abordando temas tan polémicos como el aborto y la prostitución . Lo hace con una luz muy tenebrista que imprime mucho sentimiento a obras como Otra Margarita (1892) e Y aún dicen que el pescado es caro (1894). Son los llamados temas patéticos, que también trabaja Santiago Rusiñol en La morfina (1894), donde refleja su propia adicción.

El compañero inseparable de Rusiñol, Ramón Casas, aborda el realismo social en clave de denuncia en Garrote vil (1894) y La carga (1899-1902). Ambas obras, en las que predomina la sensación de desamparo que provoca el contraste entre espacios vacíos y multitudes aglomeradas, tuvieron buena acogida dentro del ámbito académico.

La miseria, los trabajos más humildes, la injusticia, la enfermedad, la muerte… la cara oscura de la moneda se ve reflejada en estas obras de la España Negra. Pío Baroja denuncia el atraso de las ciudades en su trilogía La lucha por la vida, que su hermano Ricardo ilustra con unos grabados que encajan bien en esta corriente artística.

Es entonces, a finales de los años 90, cuando se afianza el término de la España Negra, que se erige como un tópico del arte español. En principio era el título de una obra literaria que se publica en 1899 y que recoge textos del poeta belga Émile Verhaeren, que había viajado por España, con grabados de Darío de Regoyos. Componen un mosaico oscurantista y supersticioso, plagado de bandoleros, pícaros y mujeres tan bellas como peligrosas.

Embarque de tropas (Ramón Casas, 1896)

Embarque de tropas. Ramón Casas, 1896.

En 1898 se pierden Cuba, Filipinas y Puerto Rico, las últimas colonias españolas. El país da bandazos políticos, por lo que la situación se deshace sola. El hundimiento del acorazado Maine termina con el dominio español en tierras cubanas. Embarque de tropas (1896), de Ramón Casas, refleja esta época de desgracia. También Isidre Nonell y su Repatriado de Cuba en el muelle (1898) ponen de relieve ese sentimiento de melancolía e indefensión.

La Generación del 98 queda retratada en Mis amigos, boceto de Ignacio Zuloaga para un cuadro que no llega a realizarse. Hay un torero, Baroja, Unamuno, Valle-Inclán… La relación entre pintores y escritores es estrecha, unidos por la búsqueda de la modernización. Se preguntan dónde está la esencia de España, y muchos la encuentran en la tierra castellana, lo que provoca el crecimiento de los movimientos nacionalistas. Este anhelo por el alma española lleva a muchos a rechazar la pintura luminosa de Sorolla en favor del tenebrismo más goyesco, de Velázquez, del Greco. Ya hay dos Españas y el contraste entre ellas es feroz.

Millán Astray (Ignacio Zuloaga, 1942)

Millán Astray. Ignacio Zuloaga, 1942.

Hay un pintor que destaca entre todos ellos, el vasco Ignacio Zuloaga (1870-1945). Sin formación reglada, marcha a París y contacta con los impresionistas, a los que pronto abandona por una pintura muy española. Su recibimiento en Madrid es más bien frío.

Zuloaga es objeto de gran polémica al alinearse en el bando nacional durante la guerra. Retrató a Franco y a Millán Astray. Es un pintor oscuro, con negros intensos que ensucian la carnación y que no disfraza los defectos de sus retratados. También es un gran aficionado a la tauromaquia, que se repite una y otra vez en su obra como una búsqueda identitaria de lo español.

Sus conexiones con la tradición se remontan a Velázquez y el Greco. Obras como La enana Doña Mercedes (1899) y El anacoreta (1907) remiten a estos dos maestros. Aborda el tema de la raza en el sentido de identidad nacional y retrata un pueblo que rechaza la modernidad.

Zuloaga tiene muchos detractores, que le acusan de ofrecer una visión artificiosamente montada, de dar carnaza falsa al exterior haciéndola pasar por la verdadera España. Y, aunque acaba haciéndose rico con retratos de la alta sociedad, Unamuno deja escrito sobre él:

Comprendo que se censurase a un pintor que después de haber hecho un cuadro de gitanos, mendigos, escuálidos, frailes sórdidos, Cristos llenos de sangre, toreros enanos, majos… pusiera debajo La España actual. Esta España religiosa y trágica, esta España negra que vino a buscar Verhaeren cuando hizo aquel libro con Darío de Regoyos, esta España es tan española como cualquier otra, y algunos creemos que más aún.

La condesa Mathieu de Noailles (Ignacio Zuloaga, 1913)

La condesa Mathieu de Noailles. Ignacio Zuloaga, 1913.

Vía| GUTIÉRREZ SOLANA, José. La España Negra II: viajes por España y otros escritos. Granada, Comares, 2007
Más información| REGOYOS, Darío de. La España negra de Émile Verhaeren. Madrid, Casimiro, 2013
Imagen| Y tenía corazón , Otra Margarita , Embarque de tropas , Millán Astray , La condesa Mathieu de Noailles

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