Historia 


Las Danzas de la Muerte medievales

los músicos

Les Morts musiciens. Grabado de Guyot Marchand basado en la danza del Cementerio de los Inocentes de París

Las Danzas de la Muerte surgen como motivos artísticos y literarios entre los siglos XIV-XV, alzándose como un importante baluarte de la iconografía de lo macabro. Estas representaciones son el reflejo de un terror inherente en la sociedad de la época, devastada por el hambre, la guerra y las epidemias. Se ha tomado conciencia de la realidad de la muerte y esta da pavor; por lo tanto, las danzas de la muerte se presentan como ilustradoras de este miedo y esta realidad.

Para comprender el significado y la importancia de las danzas de la muerte hay que conocer el contexto donde se desarrollaron. La Europa bajomedieval de los siglos XIV y XV se caracterizó por la asolación de la crisis y la enfermedad. La depresión agrícola, producida por el agotamiento de los suelos y el fin de los procesos roturadores y colonizadores, conllevó un descenso de la productividad agraria que, junto a un aumento demográfico, provocó la aparición del hambre y los problemas de abastecimiento. A este panorama desolador se unieron los conflictos bélicos y la aparición de las epidemias, entre las que destaca la Peste Negra. La muerte convivía con los vivos en su vida diaria por lo que en este difícil ambiente comenzó a desarrollarse un sentimiento de temor y desconfianza que actuó como perfecto caldo de cultivo para la proliferación de movimientos milenaristas y flagelantes, con sus ideas sobre el inminente Juicio Final. Por tanto, junto al hambre, la guerra y las epidemias se produjo una fuerte crisis de valores. Las órdenes mendicantes expandieron la idea del memento mori al pueblo. Este memento mori se relaciona con la fugacidad de la vida y la inminencia de la muerte. Se desarrolló un miedo imperioso a la muerte que se convertiría, a su vez, en un elemento social igualador.

Prácticamente todas estas representaciones se encuentran en un recinto religioso (abadías, iglesias, cementerios, osarios…) aunque a partir del siglo XV muchas de estas danzas formarán parte de la ornamentación de algunos Libros de Horas, en los Oficios de Difuntos. Que los esqueletos aparezcan danzando dentro de centros religiosos tiene su ser en la celebración de eventos dentro de los cementerios llevados a cabo antes del siglo XIII, pues en ellos se bailaba, cantaba, comerciaba y jugaba.

La temática de estas Danzas, pues, se basa en la agonía del hombre frente a su defunción, a la Muerte en sí misma como ente puramente realista y a la putrefacción de los cuerpos (entendiendo la descomposición como un signo del fracaso del hombre). En las representaciones gráficas, la Muerte mantendrá un diálogo con cada una de las víctimas, que originalmente estáticas, son obligadas a bailar con movimientos raquíticos. Aparecen cadáveres en descomposición, con hendiduras que dejan entrever las vísceras. Desnudos o tapados con un lienzo, se tapan sus miembros sexuales inexistentes. Danzan al ritmo de la música y reposan sus brazos en el hombro de la víctima a la que acompañan. A veces aparecen portando un instrumento musical, mostrando un lado seductor, atractivo, el poder diabólico de encantamiento de la música; o portando armas o cualquier objeto característico de aquel personaje social al que acompañen. Cada cadáver está asociado a un miembro de la pirámide social al que acompaña. Estos personajes, representantes de las distintas clases sociales, son las víctimas a las que se les obliga a bailar. La cadena de personajes se organiza de la siguiente manera: Cadáver – eclesiástico – cadáver – laico; esquema que se repetirá simultáneamente. Los representantes de la sociedad jerárquica se colocan según su puesto en ella, desde los altos cargos hasta los bajos. Originariamente los personajes que aparecían eran varones, pero esto no indica que no haya presencia de féminas en ellas. Las danzas de la muerte femenina desprendían el mensaje de la podredumbre de la belleza. El orden jerárquico en el que aparecen es más corto que el de los varones a causa de la falta de oficios y cargos por lo que se completaba añadiendo el estado biológico (encinta), el civil (casada, soltera), etc. Acompañando a la sucesión de imágenes, tanto de hombres como de mujeres, se introducían versos.

Danza de la muerte de Lubeck

Danza de la Muerte de Lübeck: el bebé

Como conclusión, añadir que la tradición macabra desarrollada en la Baja Edad Media no es más que la plasmación de una situación convulsa y crítica que incidía sobre una población asolada por la crisis. Sin entrar en juicios de valor, hay que destacar la importancia de estas representaciones gráficas por el valor moral y social del que están plagadas. Además es destacable el carácter lúdico del que se le dota a pesar del miedo inherente del ser humano al desvanecerse su vida.

Vía| INFANTES, V.:  Las Danzas de la Muerte. Génesis y desarrollo de un género medieval (siglos XIII- XVII). Ediciones Universidad de Salamanca. 1997/ BINSKI, P.:  Medieval Death: Ritual and Representation. London: British Museum Press./ARIÉS, P.: Historia de la Muerte en Occidente: Desde la Edad Media hasta nuestros días. Traducción desde el francés por F. Carbajo y R. Perrin. Barcelona: Editorial El Acantilado, 2000/ CLARAMUNT, SALVADOR. “La Danza Macabra como exponente de la iconografía de la muerte en la Baja Edad Media”  en La idea y el sentimiento de la muerte en la historia y en el arte de la Edad Media. Coord. M. Núñez y E. Portela. Colección aula aberta, Universidade de Santiago de Compostela, 1988.

Más información| HUIZINGA, J.: El Otoño de la Edad Media. Alianza Editorial, 1982/ Dodedans/ La mort dans l’art

Imágenes| Les morts musiciens; Danza de la Muerte de Lübeck: el bebé

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