Patrimonio 


Las Cuatro Pascuas de Juan Bautista Maíno (III)

Con esta tercera parte terminamos la serie dedicada a las Cuatro Pascuas que realizó Juan Bautista Maíno para el retablo del altar mayor de la iglesia conventual de San Pedro Mártir de Toledo. En esta última parte veremos las dos Pascuas que nos quedan: Resurrección de Cristo y Pentecostés. Recordemos que las Cuatro Pascuas son temas principales de la vida de Jesús, desde su nacimiento hasta su resurrección, y que correspondían con las fiestas mayores del año eclesiástico.

resurreccion

Resurrección de Cristo, 1612-1614, Juan Bautista Maíno. Óleo sobre tela de mantelillo, 295 cmx 174 cm. Museo del Prado

La Resurrección de Cristo estaba situada en el segundo cuerpo del retablo, sobre la Adoración de los Reyes Magos. Esta obra presenta uno de los episodios más importantes de la iconografía cristiana, narrado en Mateo 28, 1-4. Aquí Maíno ha simplificado el pasaje evangélico y ha obviado elementos, quedándose con lo principal. Este lienzo rompe con las composiciones barrocas y vuelve a una composición en la línea de la tradición manierista, colocando en el centro y de modo un modo monumental la figura de Cristo. La composición, como ya hemos dicho, está dentro de la tradición manierista y utiliza esquemas triangulares en las figuras de Cristo y los dos soldados, lo que sigue demostrando la influencia que ejerce El Greco en la obra de Maíno.
Así, Cristo ocupa la parte central de la tela, alzado sobre el sepulcro y apoyado en una minúscula nube grisácea. En la parte inferior hay dos niveles de personajes: los soldados y unos sirvientes o secuaces. Estos personajes flanquean a Cristo repitiendo la iconografía al uso, aunque solo los guardias están referidos en el evangelio. Los soldados están representados como soldados del siglo XVII, vestidos con brillantes armaduras que recuerdan a los tercios españoles. Los sirvientes o secuaces siguen una disposición compositiva parecida a la de los pastores de la Adoración de los Pastores del mismo retablo.

collage

Detalle de los personajes inferiores de la Adoración de los Pastores y de La Resurrección de Cristo.

Como curiosidad, si nos fijamos en el sepulcro, en el motivo de la decoración, veremos que es Jonás y la ballena. Este episodio, dentro de la iconografía cristiana, es la prefiguración de la Resurrección de Cristo.

jonas y ballena

Detalle del sepulcro donde aparece Jonás y la ballena. Se considera una prefiguración de la Resurrección de Cristo.

El último lienzo que nos queda por ver es Pentecostés (Hechos 2, 1-4). Éste estaba situado en el lado del Evangelio del retablo, y se presenta como una de las composiciones más relevantes de esa influencia caravaggista que hemos comentado en los artículos anteriores. También decir, que los modelos femeninos están más cercanos a los modelos clasicistas de Gentileschi y el clasicismo boloñés.

Pentecostés, 1612-1614, Juan Bautista Maíno. Óleo sobre tela de mantelillo, 285 cmx 163cm. Museo del Prado.

Pentecostés, 1612-1614, Juan Bautista Maíno. Óleo sobre tela de mantelillo, 285 cmx 163cm. Museo del Prado.

Muestra una novedosa disposición para el grupo de personajes en un espacio tan reducido y un punto de vista original para el tema. La jerarquización tradicional de los personajes sagrados prefería situar a la Virgen María en el centro de la composición, flanqueada por el grupo de apóstoles de manera simétrica. Maíno desplaza a la Virgen al lateral izquierdo, casi a un segundo plano, muy próxima a María Magdalena, convertida en un “apóstol” más. Los personajes de San Pedro y San Lucas, al estar en primer término, son los que adquieren mayor protagonismo.
Este lienzo se conservó en el Museo de la Trinidad hasta 1872 que ingresó en el Museo del Prado, con el resto de las Cuatro Pascuas, y fue el único que sufrió estragos. Entre 1896-1933 estuvo depositado en la Catedral de Córdoba, pasando después de 1933 al Museo Arqueológico de Toledo, donde sufrió deterioros durante la Guerra Civil. Al restaurarse se redujeron sus dimensiones, por lo que es el más pequeño de todos los lienzos. Entre 1939 y 1981 pasó al Museo Balaguer de Vilanova i la Geltrú, donde padeció diferentes cortes en un intento de robo. Y por fin, en 1981 vuelve al Museo del Prado donde descansa desde entonces.
Con esta serie de artículos se ha querido acercar la figura de Juan Bautista Maíno con una de sus grandes obras: Las Cuatro Pascuas que realizó para el retablo del altar mayor de la iglesia conventual de San Pedro Mártir. Otra de sus obras más conocidas es La recuperación de la Bahía de Todos los Santos (1634-35), pintada para el Salón de Reinos y que también se encuentra en el Museo del Prado.
Juan Bautista Maíno ha estado oculto y eclipsado durante siglos por otras figuras de su tiempo, hasta que fue rescatado por la historiografía en el siglo XX como un gran artista dentro de la pintura del siglo XVII y que supo captar con gran destreza la esencia del naturalismo de Caravaggio.

 

Vía| Juan Bautista Maíno (Colección online Museo del Prado), Resurrección (Colección online Museo del Prado), Pentecostés (Colección online Museo del Prado)
Más Información| SERRERA CONTRERAS, J.M., “Juan Bautista Maíno: Notas sobre el retablo de las Cuatro Pascuas”, Boletín del Museo del Prado, Vol.10, nº 28 (1989) : pág.35-42| V.V. A.A. Juan Bautista Maíno, Museo Nacional del Prado, Madrid, 2009.
Imagen|Resurrección de Cristo, Pentecostés.
En QAH|Las Cuatro Pascuas de Juan Bautista Maíno (I), Las Cuatro Pascuas de Juan Bautista Maíno (II).

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