Coaching y Desarrollo Personal 


Las cosas grandes se dan en lo sencillo

Dejar Huella

Dejar Huella

Desde chicos aprendemos que la vida es una sola y muy corta a comparación con la historia del mundo. Esto nos impulsa a querer vivir el máximo de experiencias posibles y perseguir todas las oportunidades de dejar una marca, una huella que nos convierta en inmortales.

Nos ponemos metas bien altas y somos capaces de cambiar toda nuestra esencia con tal de ser admirados y valorados como “grandes personas”.

Poco a poco, por concentrarnos en la perfección de nuestras grandes acciones, vamos olvidando que, para que realmente valgan la pena, antes es necesario hacer las pequeñas. Nuestra figura se va cubriendo de percepciones positivas por parte de los demás a raíz de nuestro exitoso camino recorrido, y nuestro interior se va vaciando de sentido y convirtiéndose en un pozo de insatisfacciones.

Cuando esto sucede es, generalmente, cuando la opresión del corazón es más intensa que los logros de grandeza y comenzamos a replantearnos la verdad de la vida.

¿Qué es dejar una marca? ¿Cómo nos convertimos en verdaderos inmortales? ¿Dónde está el sentido de la vida?

Entonces, en el momento menos pensado, logramos abrir un hueco entre las opiniones y exigencias ajenas que nos cubren y vemos el sol brillando sobre nosotros, la inocencia en la sonrisa de los niños, la ternura en la mirada de los abuelos, el cariño de un verdadero amigo, escuchamos el sonido del viento, el trino de los pájaros, la risa de la alegría.

La grandeza de lo sencillo

La grandeza de lo sencillo

Descubrimos que la verdadera grandeza no está en cambiar el mundo, sino en las cosas sencillas que nos rodean y hacemos para los demás.

Poco a poco, el hueco que nos permite ver la grandeza de la sencillez se va abriendo. Nos deshacemos de esa coraza de exigencias y opiniones y logramos que nuestro interior se vaya llenando, gradualmente, de las cosas con sentido de este mundo. Entonces, nuestras acciones, esas que nos exponían ante los demás como “grandes personas”, se cargan de valor, no sólo para el resto de las personas, sino también para nosotros mismos.

Nos damos cuenta que dejar una huella no siempre es hacer grandes cosas, sino hacerlas con amor, que inmortalizarse no es ser recordado y admirado por todos, sino ser amado por aquellas personas que desean y comparten nuestra felicidad, que el verdadero sentido de la vida se encuentra en esas cosas sencillas que engrandecen todas nuestras acciones. Nos damos cuenta que las cosas grandes se dan en lo sencillo.

Imagen| Dejar Huella  La grandeza de lo sencillo
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