Historia 


Las comunicaciones en la Hispania Romana (II): la Vía de la Plata

Tras la primera entrega sobre la serie de la Red Viaria en la Hispania Romana, en la que abordábamos el repaso a las distintas fuentes antiguas que se ocupan de su estudio, en esta ocasión nos centraremos en una de las vías más célebres, importantes y transitadas de la Península Ibérica en época romana, ¿de cuál de ellas estamos hablando?

Principales vías romanas en la Península Ibérica. En color amarillo, la Vía de la Plata

Principales vías romanas en la Península Ibérica. En color amarillo, la Vía de la Plata

Bajo dominio romano, Hispania contará por vez primera con una red viaria estructurada. Esta nacerá y se desarrollará al calor de la conquista, actuando como instrumento militar y con un papel fundamental en la romanización. La Red Viaria va a facilitar el acceso a las materias primas y abrirá la comunicación entre las capitales administrativas aprovechando rutas ya existentes. Las vías más antiguas se sitúan en el Nordeste peninsular, durante época republicana, y posteriormente se extenderán por la costa levantina llegando al Valle del Guadalquivir. La vía que nos ocupa, la Vía de la Plata, va desde la cordillera cantábrica hasta el Guadiana recorriendo unos 500 Km, los cuales comunicaban Augusta Emerita (Mérida) con Asturica (Astorga), así como, con Lucus (Lugo) y Bracara (Braga).

Entre las distintas etapas que jalonan la vía de la plata, encontramos: en el siglo II a. C. se desarrolló la primera etapa de la calzada entre el Tajo y el Guadiana. En el 80-79 a. C. se produce el avance militar de Sertorio. Ya en la época de César se establecería en Emerita el caput viae de la vía. Finalmente, el trazado definitivo respondería a un último episodio de conquistas y al deseo de Augusto de unir Augusta Emerita y Asturica Augusta. Este será el camino en toda su longitud.

Las calzadas empedradas o viae delapidatae eran las vías públicas principales que comunicaban ciudades importantes. Estas eran vías muy transitadas y cuidadas por la administración romana. Sus principales características eran sus trazados rectilíneos, perfiles longitudinales, sin pendientes notables y la necesidad de obras de ingeniería como puentes o cunetas. Estas características nos las encontramos en la Vía de la Plata, principalmente en el tramo que va de Emerita Augusta a Salmantica. Podemos decir que es una glarea strata, una calzada empedrada con guijarros o cantos rodados de pequeño tamaño, apisonados con arena-arcilla como aglomerante para conseguir así un mejor tráfico rodado. Tendría una anchura de 6 metros que permitiera el cruce de dos vehículos simultáneamente. Solían pavimentarse algunos tramos y para la construcción de esta vía se usaron instrumentos topográficos y técnicas de nivelación.

En torno a la organización de la Vía de la Plata, la presencia de Agripa en territorio peninsular (16-13 a. C.) coincidirá con una importante labor de organización territorial. Esta vía fue concebida en un principio como eje vertebrador de Lusitania. La calzada principal se prolongaba en numerosos ramales que tejían a su vez una red secundaria: en dirección sur, Mérida se unía con Cádiz, hacia el Oeste existían tres vías más y otra que conducía a Toledo desde Mérida. Asturica Augusta era el punto final de la vía, así como, un nudo fundamental de comunicaciones: dos rutas transpirenaicas la conectaban con la Galia, a través de León. Cuatro rutas la unían con Bracara y una con Lucus. Y dos rutas partían desde aquí hacia Caesaraugusta (Zaragoza).

El origen de la Vía de la Plata fue eminentemente militar. Durante la República, fue una línea fundamental para dominar la zona entre el Tajo y el Guadiana. Con Augusto se produjo la división provincial y Emerita Augusta se convirtió en capital de Lusitania, otorgándole un fuerte carácter administrativo. Esta vía fue planificada y construida para permitir el tráfico rodado, obligando a realizar importantes obras de ingeniería, ya que se encontraba articulando un centro de explotaciones auríferas, era un camino de salida del oro.

Del mismo modo, existe abundancia de miliarios, que son la única fuente de información tras Augusto y los cuales nos permiten conocer que en época de Tiberio se llevarán a cabo distintas intervenciones puntuales en la vía. Nerón realizará la primera intervención global sobre la vía (57-59). A principios del reinado de Trajano (98) se realizaron importantes obras de ingeniería y Adriano, en el 121, interviene en la vía con clara intención propagandística. Los Severos, a principios del siglo III, llevarán a cabo reparaciones escalonadas y los emperadores Decio (250) y Probo (282) realizarán intervenciones locales. Las cuales se tornaran escasas con Decencio, Valentiniano I o Valente. Y ahora, ¿qué es un miliario?

Miliario de Nerón en la Vía de la Plata

Miliario de Nerón en la Vía de la Plata

Un miliario o piedra miliar es una columna cilíndrica u oval que se situaba a lo largo de las calzadas romanas para señalar las distancias cada mil passus (pasos dobles romanos), es decir, cada milla romana, lo que equivale a una distancia de 1.480 metros aproximadamente. La mayoría de los miliarios mostraban inscripciones, la cual constaba de una serie de partes: en primer lugar, el título del emperador bajo cuyo mandato se construía o modificaba la calzada. A continuación, la distancia hasta Roma o la localidad más importante de la vía. Le seguía el nombre del gobernador o la unidad militar responsable de las obras en la calzada. Y finalmente, la expresión refecit o reparavit si se trataba de una obra de mantenimiento de la vía. En el siglo IV, los miliarios perdieron su originaria función convirtiéndose en un elemento de propaganda política de los emperadores.

La vía de la plata en su paso por Extremadura y Castilla y León contaba con una serie de mansiones: Asturica Augusta, Bedunia, Briceco, Preterion, Vico Aquiario, Ocelo Duri, Comeniaca, Sabariam, Salmantica, Sentice, Ad Lippos y Caelionicco para Castilla y León. La mutatio era una estación de descanso cada 10 o 15 km para el descanso o el cambio de montura. Había una mansio cada tres mutationes. Estaban separadas por unos 30 a 50 km y, para identificarlas, solían estar pintadas de rojo. En las mansio se podía pasar la noche, contaban con un albergue para la cena, un servicio de establos, un herrero, e incluso, un encargado para el mantenimiento de los vehículos.

En el siglo V se ha atestiguado el tráfico por la vía, según San Isidoro. Igualmente, sería utilizada por los árabes en su avance por la península, y finalmente, la despoblación acabaría con la vida de este camino aunque su trazado primitivo se conservó hasta el siglo XVIII.

Vía| MUSEO DE ARTE ROMANO DE MÉRIDA. La vía de la Plata. Una calzada y mil caminos, El camino de la plata: Historia de una vía romana (J.M. Roldán Hervás)

Más información| CONGRESO EUROPEO, Las Obras Públicas romanas, elementos de Ingeniería romana, Tarragona, 2004: GIL MONTES, J., Via Delapidata, identificación de una carretera romana por la procedencia de sus materiales

Imagen| Mapa vías romanasMiliario

En QAH|Las comunicaciones en la Hispania Romana I: fuentes, Los bronces de Botorrita: leyes y litigios en la Hispania prerromana

 

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