Economía y Empresa 


Las Burbujas Económicas: Causas (II)

En el pasado artículo expliqué las causas de carácter general que provocan la gestación y el posterior sustento de las burbujas económicas. Sin embargo, existen una serie de factores / causas de carácter psicológico que también inciden en la gestación y, especialmente, en el sustento de las burbujas. Varios autores han destacado su importancia en numerosos artículos y estudios pero éstas escapan todavía al conocimiento del público. En este artículo expondré algunas de ellas.

En la práctica totalidad de las burbujas económicas se produce un efecto común: la sobre-extrapolación de los retornos pasados a futuro. En relación a los precios inmobiliarios, se realizaban predicciones de precios de la vivienda basándose en muestras muy recientes (dónde el comportamiento de los precios era muy positivo). Los inversores asumían el comportamiento reciente de los precios como muestra representativa. Esto alentaba afirmaciones tales como: “los precios de la vivienda en España no pueden bajar porque nunca lo han hecho”.

Sin embargo, no hace falta ir muy lejos para observar una corrección de precios en España. Concretamente, a mediados de los años 90. La sobre-extrapolación de los retornos pasados a futuro también alcanzó al sistema financiero. En Estados Unidos, la explosión de crédito, especialmente “sub-prime” (de alto riesgo), contribuyó de manera activa al desarrollo de la burbuja. La explosión de crédito tuvo su origen en el fenómeno de la titulización, que permitía “revender” la hipoteca a otros inversores mediante la creación de un producto financiero (CDO: Collateralized Debt Obligation) que aglutinaba hipotecas y créditos de todo tipo. Estos productos financieros tuvieron gran difusión debido al rating que obtuvieron (AAA, el máximo). ¿Y por qué recibieron el máximo rating de solvencia? Porque las agencias de rating sobre-extrapolaron la evolución reciente de los precios de la vivienda, reduciendo así la potencial tasa de impago de la hipoteca (y, por tanto, de parte del producto financiero que calificaban).Dinero

Existe otro aspecto psicológico de relevancia: la disonancia cognitiva y, en el caso de las burbujas, la reducción de ésta. La disonancia cognitiva responde al mantenimiento de dos pensamientos que están en conflicto o, más propiamente dicho, del mantenimiento de un comportamiento que choca con las creencias del individuo. Durante la burbuja inmobiliaria de EE.UU., hubieron dos agentes (bancos de inversión y agencias de rating) que experimentaron este conflicto. Todo empleado desea maximizar el beneficio de la empresa pero, a su vez, sentirse bien consigo mismo, lo que implica no realizar ninguna acción perjudicial para un tercero. En el caso de la burbuja “sub-prime”, esta acción perjudicial guardaba relación con la venta de productos financieros de alto riesgo. Además, durante la mencionada burbuja, las agencias de rating debían otorgar la máxima calificación crediticia a determinados productos financieros si no querían perder al cliente. La existencia de “bad incentives” (aumento de ingresos de la entidad a través de la venta o calificación de productos financieros de alto riesgo y, por lo tanto, del “end-of-year” bonus de cada empleado) provocó que se redujera el control y seguimiento de los riesgos relacionados con las hipotecas “sub-primepara evitar el conflicto cognitivo (los empleados conocían los riesgos). Todo ello ocasionó la creación de modelos predictivos erróneos y el otorgamiento de la máxima calificación crediticia a determinados productos financieros.

Por último, cabe mencionar un factor que guarda estrecha relación con el sobre-optimismo de los inversores durante las burbujas económicas: las cascadas de información. Las personas tienden a olvidar la propia información que han recabado si ésta está alejada de la que manejan los demás miembros del grupo. Creen que los demás no pueden estar equivocados. Cuando las personas olvidan o dejan de lado sus propios juicios, los datos que manejan se quedan en el olvido (no se comparten con el resto del grupo), motivando que se imponga el pensamiento de grupo, excesivamente optimista durante las burbujas. La calidad de la información del grupo, por lo tanto, se agrava. Todo ello provoca el sostenimiento y amplificación de las actitudes excesivamente optimistas (e irracionales) de la mayor parte de los inversores.

En conclusión, hemos podido observar la importancia de estos factores a la hora de buscar explicaciones acerca de la gestación y el sustento de las burbujas. Por un lado, desde el punto de vista del inversor, las cascadas de información y la sobre-extrapolación de los retornos pasados provocan la asunción de expectativas de revalorización del activo excesivamente optimistas. Por otro lado, en lo que concierne a las entidades financieras y agencias de calificación, la reducción de la disonancia cognitiva provoca un escaso seguimiento del riesgo, lo que ayuda a sustentar la burbuja.

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