Economía y Empresa, Finanzas 


Las auditoras, ¿un mal necesario?

Durante los últimos tiempos se ha criticado mucho el papel de la auditoría, en especial, la independencia de los auditores y de su importancia en la economía. Si bien es cierto que en los últimos años la función de la auditoría se ha visto desprestigiada por escándalos como los casos Enron, Bankia o Pescanova, no debemos infravalorar el papel que ostenta en los mercados y en la economía en general. Los conflictos de independencia en el negocio auditor suponen un caso contradictorio, pero es probablemente la mejor opción posible y ,de hecho, la única válida.

¿Cuáles son las funciones de la auditoría?

Pretender exigir al mercado un funcionamiento perfecto y perfectamente independiente, transparente e imparcial es como pretender un sistema donde no existan delitos de robo. Nadie puede pretender que la solución sea eliminar la libertad del hombre desde su concepción al estilo de Aldous Huxley en “Un mundo feliz” para garantizar la completa obediencia a la ley. Sumado a esto, imponer una sanción no asegura que alguien pueda cometer el delito, pero previene que el comportamiento criminal se extienda a niveles preocupantes para la convivencia. En esta línea, hay quienes proponen la figura de un organismo público que realice las funciones de auditoría, si bien nuestra generación ha sido testigo de la quiebra de la función pública y de la inexistencia de facto de organismos con funciones muy similares a ésta, como el Tribunal de Cuentas, que en la práctica responden a un pensamiento utópico donde el Estado y la Administración no cumplen con la garantía de servicio al interés público. La creación de sistemas rígidos de financiación pública impide la flexibilidad y adaptación a las necesidad reales que sólo un funcionamiento de mercado puede garantizar a través del normal comportamiento de la oferta y la demanda, siendo el papel del Estado velar por el cumplimento de la ley y no asumir funciones de mercado que no le corresponden y menos con el dinero de la ciudadanía de por medio.

Papel en los mercados financieros

Los estados financieros que audita la empresa suponen la base cementada de toda la arquitectura de los mercados financieros, pues constituyen en sí mismos un lenguaje cuyo fin es reflejar la imagen fiel de la empresa en un momento determinado en el tiempo. Esto se lleva a cabo mediante el Balance de Situación, en cuanto al resultado de la misma en un periodo de tiempo determinado o ejercicio (indicando cómo se obtuvo ese resultado en la Cuenta de Pérdidas y Ganancias) y en cuanto a su liquidez, basada en la capacidad de generar efectivo mediante su actividad operativa, inversora y de financiación (a través del Estado de Flujos de Efectivo).

Con esto en mente, es importante entender que constituyen el primer nivel de información que todo inversor necesita para tomar una decisión inversora. Por otra parte, es fundamental que comprendamos que la función de la auditoría no es la de otorgar la información necesaria para tomar esa decisión inversora, sino la de asegurar que, en base a los Estados Financieros presentados por la compañía, no existen riesgos individuales que puedan afectar a la imagen fiel de la empresa en su conjunto. Esto significa que, por ejemplo, en el caso de que un inversor quisiera adquirir el negocio inmobiliario de un banco, éste no debería basarse en los importes del Balance para basar sus decisiones relativas al valor, el precio o la rentabilidad, sino que debería contratar un asesor en materia de Real Estate para que valore a mercado los activos (éstos se valoran a coste en Balance), así como a un asesor en due diligence para conocer íntegramente qué alberga el negocio y asegurarse de que no haya esqueletos en el armario. La razón por la que la auditoría no realiza una función capaz de satisfacer esta realidad es, en primer lugar, de eficiencia: realizar semejante análisis para conglomerados como pueden ser el Banco Santander o Telefónica no sólo sería inabarcable en cuanto a personal y tiempo requeridos para semejante tarea, sino que supondría un desembolso inasumible para el auditado o, en un hipotético caso, para el erario público.

Ello hace que la única solución sea basar la auditoría en un enfoque de mitigación de riesgos basado en el assurance de los Estados Financieros en su totalidad, y no en elementos individuales.

Vía| Elaboración propia

Imagen| Prevencionar.com

En QAH| ¿Qué es la auditoría forense? El informe de auditoría (I): Concepto y normas de elaboración El informe de auditoría (II): Elementos que lo componen

 

RELACIONADOS