Cultura y Sociedad 


Lady Godiva y su cabalgata al desnudo

Las hazañas de la heroína que hoy nos ocupa han sido utilizadas por los maestros comerciales para darles nombre a sus productos e identificarlos así con la belleza y la sensualidad. Una conocida marca de chocolates belga ha utilizado su nombre, e incluso el logotipo de su figura, para vender sus bombones. También una conocida marca de cosmética natural, Lush, ha puesto este nombre a uno de sus champúes. Y  ¿a quién nos referimos? A Lady Godiva, una dama anglosajona conocida más por su perfecta desnudez que por su apoyo a diferentes monasterios.

Corría el año 1028 cuando una adinerada viuda, que yacía en su lecho de muerte, decidió donar parte de su fortuna al monasterio de Ely. Esta señora, conocida con el nombre de Godgifu o Godiva (el nombre tiene 17 pronunciaciones diferentes), milagrosamente se recuperó y una década después se volvió a casar con el conde de Mercia, quién también estaba interesado en sus caritativas donaciones. Fue por y durante dicho matrimonio cuando Godiva forjó su leyenda.

Era principios del siglo XI e Inglaterra se encontraba bajo el reinado de Eduardo el Confesor (1042-1066). Uno de sus pueblos, Coventry, vivía una de sus épocas más duras económicamente en la que su señor, Leofric, que también ostentaba el título de conde de Chester y de Mercia, tuvo un papel muy importante pues abrumaba a sus vasallos con desmedidos impuestos. Sin embargo, su mujer, Lady Godiva, mostraba su completo rechazo a tales medidas y quiso apiadarse del pueblo, pidiéndole a su esposo que rebajara los tributos.

Lady Godiva a lomos de su caballo

Lady Godiva a lomos de su caballo

Cansado de tanta insistencia, Leofric aceptó, pero poniendo una escandalosa propuesta que pensaba su mujer rechazaría: “Monta desnuda en tu caballo y pasa por el mercado del pueblo cuando toda la gente esté reunida”. Pero lejos de amedrentarse, Lady Godiva aceptó de inmediato. Se cuenta que los vecinos, en un acto de solidaridad, decidieron encerrarse en su casa y no mirarla para así no avergonzar a la bella heroína, quien cruzó el pueblo tapándose únicamente con su larga cabellera. En cambio, cuenta la leyenda que unos de los vecinos, un sastre, se saltó el acuerdo y la miró quedando ciego como castigo. Desde entonces, dicho personaje es conocido como Peeping Tom (Tom el mirón)

Como había prometido, Leofric, que se había conmovido por el gesto de su esposa, cumplió su palabra y bajó los impuestos al pueblo de Coventry. Además, ambos en 1043 fundaron un monasterio benedictino en Coventry y las joyas que Godiva había donado a la capilla del monasterio hicieron que éste se convirtiera en una de las iglesias más ricas de Inglaterra. Sin embargo, Lady Godiva no es recordada por su espíritu benefactor sino por su cabalgata al desnudo por las calles de la ciudad inglesa.

 

Vía| Historiageneral.com 

Más información| BBC

Imagen| Lady Godiva

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