Economía y Empresa 


La volatilidad como medida del riesgo

En la inversión en activos financieros, a pesar de que existen siempre muy diversos riesgos asociados a la inversión en función del tipo de activos en concreto, la palabra riesgo suele referirse en concreto al riesgo de que un activo cotizado pierda gran parte de su valor en el mercado.

¿Y cómo se mide ese riesgo de posibles bajadas en la cotización de un activo? A través de la volatilidad de la cotización, que se mide mediante la desviación estándar estadística.

Para entender correctamente este concepto debemos partir de la base de que la cotización de las acciones en Bolsa, como las de resto de activos financieros en cualquier mercado en el que coticen, pueden visualizarse como una serie estadística en la que cada punto o registro de la serie es un valor de cotización en un momento determinado del tiempo, normalmente en los días en los que opera el mercado.

Por ejemplo, tomemos la siguiente serie para la cotización del último año de las acciones de la compañía REPSOL que cotizan en la Bolsa de Madrid:

Entre el 2 de agosto de 2018 y el 2 de agosto de 2019 hay 256 cotizaciones, con un valor medio de 15,21 € por acción, siendo el valor máximo de la serie de 17,14 € y el mínimo de 13,28 €.

En dicha serie de valores podremos en primer lugar calcular la varianza (Φ2 ) que es la medida estadística de dispersión que nos indica el valor medio de dispersión de los registros respecto de su media. Es decir, si tomamos en nuestro ejemplo los 256 registros de cotizaciones, para calcular la varianza debemos: 1) calcular en cada valor su desviación de la media de 15,21 €; 2) elevar al cuadrado dichas desviaciones, porque habrá unas positivas (cuando el registro se desvía al alza respecto de la cotización media) y otros negativos (cuando el registro se desvía a la baja respecto de la cotización media); 3) calculamos la media de dichas desviaciones al cuadrado (valores positivos). El resultado de este cálculo de la varianza es de . . Se indica así (más/menos) dado que la media de desviaciones al cuadrado puede ser al alza o a la baja. La Varianza no tiene unidad al haberse perdido la misma al elevar al cuadrado para eliminar los valores negativos.

Ahora, a partir de la varianza, podemos ya calcular la desviación estándar, que es la raíz cuadrada de dicha varianza  ) y que en nuestro ejemplo es 0,973 €. Esta es la volatilidad o riesgo medio que estamos asumiendo teniendo en cuenta los valores de la serie de cotizaciones de Repsol en nuestro ejemplo, y significa que a tenor de esto datos conocidos para nuestra inversión el valor tenderá a subir o bajar 0,973 €.

Continuando con este ejemplo práctico, si compramos acciones de Repsol con el valor de la última cotización de la serie, esto es, 13,82 € nuestro riesgo medio de bajada, aplicando la volatilidad calculada, implicaría que podrían de media bajar a 12,84 €. Así por tanto, la volatilidad sería en este caso del 7%.

Ahora cabe preguntarse ¿es muy elevada? Si comparamos el 7% que hemos calculado con la volatilidad anual medida en el índice IBEX 35 en el que se incluyen estas acciones, que está en torno al 14%, podemos afirmar que el riesgo de estas acciones es un 50% inferior al riesgo de su Benchmark, con lo cual parece una apuesta poco arriesgada.

Aunque siempre debemos fijarnos en esta volatilidad como medida del posible riesgo de caída de las acciones que compramos, debemos tener en cuenta que dicha volatilidad no representa solo una media de la potencial caída, sino que representa cuánto puede subir o bajar de media el valor según la serie histórica de su cotización. Por lo tanto, el 7% también puede decirnos cuanto puede subir de media el valor de las acciones de Repsol en nuestro ejemplo. Aunque debemos repetir que la prudencia pasa por tener en cuenta la volatilidad como medida del riesgo, y realizar un análisis fundamental adecuado para predecir la posible subida que pueda tener el valor.

* Más información| Estrategias de Inversión  BBVA
* Imagen| Pixabay

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