Salud y Deporte 


La violencia en el deporte

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Violencia en el deporte

A raíz del enfrentamiento producido recientemente entre algunos ultras radicales del Frente Atlético y de los Riazor Blues, se ha reabierto un viejo debate en el mundo del deporte en general y en el del fútbol en particular: la violencia en el deporte. En esta ocasión, la muerte de uno de los hinchas ha desembocado en un aluvión de críticas que ponen en tela de juicio la actuación policial y la capacidad de acción de los clubes y de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) a la hora de tomar medidas e intentar poner fin a esta problemática.

Lo cierto es que la violencia en el deporte es casi tan antigua como su propio origen. Gracias a la existencia de diversos textos de la antigua Grecia, sabemos que ya se producían episodios de violencia entre los espectadores griegos que acudían a cualquier tipo de espectáculo deportivo de la época (García Romero, 2006). Hoy en día, en el fútbol español raro es el partido que no es declarado de alto riesgo por la comisión antiviolencia. A pesar de que en España estos comportamientos violentos no son tan reiterativos y desmesurados como en otros países, caso de Argentina por ejemplo, es evidente que algo estamos haciendo mal y que no se hace lo suficiente para erradicar esta problemática en el mundo del deporte.

Tras la tragedia sucedida, el Consejo Superior de Deportes (CSD), la Liga de Fútbol Profesional (LFP) y la RFEF han tomado una serie de medidas con el propósito de atajar la proliferación de actos violentos en los estadios y así mejorar la situación actual. La principal duda radica en que si esta serie de medidas basadas en el castigo, las sanciones y/o las multas realmente son o no la solución a un problema tan asentado y arraigado a nuestra cultura político-deportiva. Resulta muy complicado señalar a un único culpable y responsable de lo sucedido, cuando en realidad, a mi juicio, se trata de un problema que atañe al conjunto de la sociedad.

Debemos intentar mirar un poco más allá para poder detectar el trasfondo del problema. Independientemente de que estemos a favor o no de las medidas adoptadas por estos organismos deportivos, que a corto plazo podrían funcionar aparentemente, es necesario al mismo tiempo focalizar la atención en la raíz del problema y reflexionar sobre sus posibles factores originantes. No me cabe la menor duda de que en este sentido la educación juega un papel fundamental tanto en su diagnóstico como, a su vez, en su posible prevención. La educación debe ser el principal motor del cambio social, capaz de transformar a las personas y a las sociedades.

Desde el propio ámbito deportivo, los profesionales en Ciencias del Deporte, maestros de Educación Física y/o monitores-entrenadores de cualquier disciplina deportiva tienen la responsabilidad y el deber de tomar cartas en el asunto y propiciar un clima favorable que condene y se aleje de cualquier tipo de conducta antideportiva y violenta. Debemos utilizar el deporte como un instrumento potenciador de valores sociales, esenciales en la formación de la personalidad, e incluirlos como un objetivo fundamental a desarrollar en cada una de las sesiones que llevemos a cabo con nuestros chavales. No debemos olvidar que antes de formar a buenos deportistas debemos formar a mejores personas.

Children see, children do

Children see, children do

Sin embargo, esta educación en valores no sólo depende de un único ámbito profesional. Es imprescindible la implicación de otros sectores en la búsqueda de una acción conjunta en pro de la educación, por lo que resulta fundamental la actuación complementaria de múltiples disciplinas profesionales. Familia, medios de comunicación, escuela… todos podrían tener en su poder las llaves del cambio. Episodios como el ocurrido el pasado domingo 30 de noviembre no sólo manchan la imagen del fútbol, de un club, de una afición o del Cuerpo Nacional de Policía, sino que además dejan profundamente dañada la imagen de toda una sociedad. El deporte, dependiendo del uso que queramos darle, podría ejercer como una válvula de escape capaz de reconducir a la sociedad hacia un mundo mejor.

 

Vía| Alejandro Fernández González

Más información| García Romero, F. (2006). Violencia de los espectadores en el deporte griego antiguo. Cuadernos de filología clásica: estudios griegos e indoeuropeos, ISSN 1131-9070, Nº 16, págs. 139-156.

Imagen| Violencia, Children see, children do

En QAH| Fútbol base (I): ¿Qué estamos haciendo mal?La educación del futbolista profesional (I): la visión de un ex directivo, El deporte como transmisor de valores en la etapa educativa

Vídeo| YouTube: Children see. Children do.

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