Reflexiones 


La vida virtual

 

¿Qué nos ha pasado para que la sonrisa más habitual que vemos en el día a día sea un icono? Nos han hecho olvidar tantas cosas que resulta difícil darse cuenta cuán inmersos estamos en la misma sociedad que criticamos, tantas cosas que nos impiden ver que seguimos dándole lo que necesita para existir. Y peor aún, nos hace pensar que nuestra imagen vale más de lo que somos en realidad, que nuestros pensamientos son sólo eso; pensamientos, que no se pueden llevar a cabo, cuando en realidad no deberían ser otra cosa más que una forma de vida.

A raíz de una exposición sobre la crisis social y la soledad a través de la estética de “Los Sims”, el dúo de artistas contemporáneos Markus Mantean y Adi Rosenblum comentan que “Todos deben preocuparse si han experimentado suficientes cosas interesantes últimamente, nadie quiere que se le pille viviendo una vida aburrida”. Llevo un tiempo pensando en ello, tratando de asimilar como estas nuevas condiciones en el entorno pueden afectarnos. Y es que en los últimos años ha florecido, sobretodo en las sociedades “avanzadas” o capitalistas, un nuevo elemento que toma gran protagonismo en la vida diaria de las personas, la vida virtual.

Predomina en la vida de muchos

Los más jóvenes no han vivido en un mundo sin Internet o sin teléfonos móviles. Eso es normal para ellos, y quizás la mayoría no tiene ni la capacidad de imaginar que no existieran. Cada vez más, en la vida de éstos predomina el uso de las redes sociales o el dichoso “whatsapp” para comunicarse. Eso significa que si antes dos personas tenían que coincidir en espacio y tiempo para poder comunicarse, ahora solo es necesario el tiempo. Eliminando la variable espacio, lo que resulta es que las relaciones entre personas son mucho más pobres. No hay lenguaje corporal, no hay olores, ni sensaciones; la relación no es profunda, no es cercana, no se produce apego, solo un intercambio de información en forma de letras, iconos, imágenes y vídeos.

La capacidad de compartir con un gran número de personas tus experiencias y pensamientos es en principio un aspecto positivo, pero hacerlo mayormente a través de una pantalla puede sin embargo producir soledad personal y sentimiento de vacío, algo más difícil cuando se trata de relaciones directas con otras personas de carne y hueso. Esto lo encontramos en frente de nosotros cada día: me lamento al pasear por cualquier ciudad y cruzarme cada vez a más gente andando con la cabeza gacha, mirando el “teléfono inteligente” (smartphone). Inteligente porque esta consiguiendo acaparar toda nuestra atención y cuidado diario, porque se ha convertido en un fiel amigo que nos da seguridad e incluso “personalidad”. Cuando un joven llega a un sitio nuevo y se encuentra ante una situación desconocida o incómoda, saca su móvil y le echa un vistazo. Antes ese vistazo era mirar la hora, pero ahora es mirar el Facebook o lo que sea y ponerse a chatear con sus amigos, de forma que se está escondiendo en su vida virtual en lugar de mirar fuera de ella y enfrentar cada momento que la vida real nos brinda.

Se puede categorizar como una adicción

A pesar de que no todo sea negativo en la vida virtual, pues presta un servicio de gran valor para la comunicación y el conocimiento, su uso excesivo puede derivar en enfermedades mentales, emocionales y físicas que ya comienzan a brotar entre los más “enganchados”. Según el biólogo Aric Sigman, la falta de actividad social provoca un estado de desconexión en nuestro cuerpo que afecta a las funciones vitales, alterando la manera en que los genes trabajan, las respuestas del sistema inmunológico, el nivel hormonal e incluso el funcionamiento de las arterias. El Dr. Sigman reivindica que estas circunstancias incrementan el riesgo de cáncer, demencia, ataques cerebrales y enfermedades del corazón.

Cuando estamos realmente con otras personas muchas cosas diferentes pasan entre nosotros, y así es como el ser humano ha evolucionado a lo largo de miles de años, interactuando en el mismo espacio y tiempo. Es un mecanismo evolutivo, nuestra naturaleza se ha configurado de acuerdo a ello, la complejidad de nuestro organismo encaja a la perfección con el puzzle en el que fue formado, pero si este puzzle cambia, es seguro que nos resultará más difícil encajar y evolucionar en armonía con el resto de la naturaleza.

¿O es que somos capaces de crear nuestro propio puzzle y olvidar la herencia evolutiva de millones de años sin fracasar?

Vía| The Management of Insignificance

Más información| Las redes sociales afecta la saludInternet y las redes sociales son enfermedadesLa poder de la visualizacion

Imagen| Adicción, Asocial

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