Historia 


La vida cotidiana en las Ordenanzas medievales de Becerril de Campos

La vida cotidiana del común de la población de una sociedad es un tema que ha atraído la atención de los historiadores desde la aparición de la escuela de Annales. Tratar este tema es intentar hacer una conexión entre multitud de factores, como la economía, la legislación, la sociabilidad, la cultura o los núcleos familiares. Intentar entender la estructura social y plasmar lo que pudo ser el día a día de un habitante común en un núcleo social. La dificultad de esta rama de la historia, por lo tanto, es elevada. Tenemos que suponer muchos aspectos que han caído en el olvido ante la falta de documentación que encontramos. Y si encontramos documentación, que la hay, como por ejemplo los pleitos, tenemos que tener en cuenta que no nos hablan los campesinos o la gente del común de una ciudad, son palabras que nos llegan a través de terceros con las posibles manipulaciones o mal entendidos que se pudieran dar, tanto voluntarios como inconscientes. De ahí la inseguridad de muchas de nuestras afirmaciones ante determinados aspectos.

12370278

Cualquier oficio estaba completamente reglamentado a partir de las ordenanzas municipales.

Lo que no podemos negar es la importancia de esta rama ante la historiografía clásica de elites. La historia no está compuesta de nombres individuales sino de procesos y, muchos de ellos son procesos sociales que no podemos entender si no hacemos el esfuerzo de sumergirnos en el mundo de la sociedad de “a pie”, en el común de los mortales, personas anónimas que han construido la base de la historia.

Lo primero que podemos apreciar al acercarnos a las ordenanzas municipales de Becerril de Campos es la intervención del concejo en todas las actividades productivas que se desarrollaban su jurisdicción, desde la legislación sobre el desarrollo de las distintas actividades profesionales hasta la intervención en los procesos de compra-venta que se desarrollaban en la villa, pasando por la articulación social del concejo. En este artículo intentaremos hacer un breve repaso por el desarrollo de los distintos oficios y como estos eran legislados y controlados por el poder local de la villa.

Este control lo apreciamos en las primeras líneas que la ordenanza dedica a los carniceros, por ejemplo:

Primeramente que los carnizeros los sabados de mediodia adelante e los dias de las fiestas pongan tres tablas de vaca e corderos e den harto abondo a los vecinos e moradores desta villa […] que los otros dias de carne que no fueren domingos o diestas o sabados, que pongan las dichas tres tablas […] desde la mañana fasta ora de terçia e despues por todo el dia fasta la noche pongan una tabla […][1]

Becerril-de-Cpos-arco-1024x800

Imagen de una de las entradas al municipio de Becerril de Campos, lugar de procedencia de la fuente utilizada para este artículo

Con este ejemplo, entre otros muchos que nos encontramos dentro de las ordenanzas, observamos la intervención del concejo dentro del desarrollo de los oficios. Esta intervención, ya sea a través de las ordenanzas “o de las praxis cotidianas de las decisiones emanadas de sus reuniones”[2] marcan el desarrollo de todas las actividades productivas. Esta intervención viene regida por dos principios básicos.

El primero de ellos es el “carácter del concejo como garante de la propiedad privada”, entiendo dentro de esta propiedad privada las actividades individuales que nos pudiéramos encontrar. Esta preservación de la propiedad privada la encontramos repetida en varios pasajes de las ordenanzas

Primeramente que todos los vezinos e vezinas e moradores e moradoras en la villa de bezerril de hedad de doze años arriba, que juren no cortar uvas e agrazes de las viñas ajenas , nin frutas de los frutales, nin mimbres, nin levar nin horquillas […] so pena de veynte mravedis […][3]

Otorsy que quando alguna prenda o rrobo fuere fecho a esta dicha villa, que todos los vecinos desta dicha villa sean tenudos e obligados a yr e salir en seguimiento della de veynte años arriba e de sesenta años abaxo, so las penas que la justiçia e rregidores que a la sazon fueren les poyeren[4]

El segundo de los principios es el asumido por el concejo como “garante de la reproducción de los medios de producción que se plasma de manera evidente en todos los esfuerzos realizados […] por asegurar la integridad de las cosechas”[5].

Primeramente que todos los vezinos e vezinas de la dicha villa que metieren o encubaren vyno para vender e tovieren viñas, que juren de non echar agua en el vino nin el vino en el agua en lo que ovieren de vender[6].

Esta intervención del poder local en la producción agropecuaria coincide con un período de crecimiento agrario, lejos de la lectura de crisis continuada que se difundió por la historiografía clásica, aunque no exento de momentos críticos[7]. Muchos de estos momentos coinciden con períodos de inestabilidad política y social, por lo que entramos en el eterno bucle de causalidades que desarrollan un proceso de inestabilidad. Este bucle es comparable con la pregunta ¿qué fue antes, el huevo o la gallina?

11-alimenti,carni_ovine,Taccuino_Sanitatis,_Casanatense_4182

representación medieval de unos trabajadores gremiales

Pero no solamente es importante observar la intervención concejil en los oficios[8], si no observar la organización de los mismos; como los gremios estaban presente en la vida cotidiana de las personas del núcleo urbano. Los gremios han sido interpretados en algunas ocasiones desde una perspectiva de abusos laborales, económicos e incluso políticos, perseguidos por los reyes españoles[9]. Pero esto no llevó a la prohibición genérica de los mismos y prueba de ello es la proliferación de corporaciones fundadas. Sin embargo, sí que existe una legislación real contra estas asociaciones, como muestra la “retahíla legislativa de Juan I a Enrique IV”[10]. En esta época encontramos dificultades para poder diferenciar entre cofradía, gremio y hermandad, pues la retórica utilizada para estos términos es muy similar, lo que nos crea confusión a la hora de su estudio.

De todas formas, las organizaciones gremiales fueron grupos profesionales jerárquicos y, en cierta medida, cerrados que se mantuvieron de una más o menos estática a lo largo de los siglos hasta su prohibición completa y total a finales de la Edad Moderna. Este inmovilismo se ve reflejado en su estructura jerárquica y en las formas de ingreso de los aprendices.

Estas asociaciones profesionales daban como resultado la nula capacidad del mercado de autorregularse ante la falta de iniciativa individual, ley de oferta y demanda y la competencia provocada por la libertad de acción de los profesionales. Estas cualidades nos haces plantear la imposibilidad o la necesaria unión del estudio de los gremios dentro de un mayor período cronológico, ya que separar los “gremios medievales” de los “modernos” no favorece su estudio, es más en muchos aspectos lo limita.

Estas asociaciones surgen ante la necesidad de aglutinar a todos los nuevos trabajadores que acoge la ciudad bajomedieval. Estos profesionales “dedicados a funciones económicas distintas, relacionadas, obviamente, con la producción de todos aquellos elementos imprescindibles para la vida de las gentes”[11] tienden a asociarse, constituyendo asociaciones que se conocen con diversos nombres: artes, mesteres, ministerios, universidades, gremios, etc. Pero, ¿cómo podríamos definir a los gremios? Una respuesta sencilla, dada por González Arce, es la que define al gremio como la corporación de personas dedicadas a un mismo oficio, privilegiada y de ambiente generalmente local, dedicado a defender los intereses profesionales y a facilitar el control de su producción por parte de los poderes públicos[12].  Este control por parte de los poderes público es lo que observamos constantemente en las ordenanzas de Becerril de Campos.

 


 

 

[1] Oliva Herrer, H. R., Ordenanzas de Becerril de Campos (circa 1492), Palencia, 2003. P. 104.

[2] Oliva Herrer, H. T., La Tierra de Campos a fines de la Edad Media. Economía, sociedad y acción política campesina, Valladolid, 2002, p. 228.

[3] Oliva Herrer, H. R., Ordenanzas de Becerril de Campos… p. 156.

[4] Oliva Herrer, H. R., Ordenanzas de Becerril de Campos… p. 194.

[5] Oliva Herrer, H. R., La Tierra de Campos a fines de la Edad Media… p. 229.

[6] Oliva Herrer, H. R. Ordenanzas de Becerril de Campos… p. 145.

[7] Oliva Herrer, H. R. “El mundo rural en tiempos de Isabel I”. En Valerón Baruque, J. Sociedad y economía en tiempos de Isabel la Católica, Valladolid, 2002, p. 42-45 y García de Cortázar, J. A. La sociedad rural en la España Medieval, Madrid, 1988, p. 264-266.

[8] Recordemos que esta intervención no es solamente hacia los oficios sino que regulaban todos los aspectos de la vida cotidiana, a excepción de las fiestas, que en este documento no se hace referencia a la reglamentación de los días festivos y ni las características que debían tener en ningún momento. Esto nos podría dar a pensar que las fiestas eran lo “anti-cotidiano” pero analizando que los días festivos de lo que gozaba un habitante en la Baja Edad Media y la cantidad de documentación relativa a esta que se pueden encontrar, nos llevan a denegar esta postura y, tal vez, interpretar las fiestas como momentos de transgresión de la sociedad, de cambio de papeles y de mayor libertad, pero siempre regulado y controlado por las autoridades.

[9] González Arce, J. D. “Asociacionismo, gremios y restricciones corporativas en la España medieval (siglos XIII-XV). Investigaciones de historia económica, 10, 2008, p. 10.

[10] González Arce, J. D. “Asociacionismo, gremios y…”, p. 18.

[11] González Arce, J. D. “Gremios y oficios en la estructura urbana de la ciudad medieval”. En Ciudad Ruiz, A. Reconstruyendo la ciudad maya: el urbanismo en las sociedades antiguas, Valladolid, 2001, pp. 485.

[12] González Arce, J. D. “Gremios y oficios en la estructura urbana…”, pp. 485-486.


 

En colaboración con QAH.com| Mundo Histórico

Vía|

González Arce, J. D. “Asociacionismo, gremios y restricciones corporativas en la España medieval (siglos XIII-XV). Investigaciones de historia económica, 10, 2008.

González Arce, J. D. “Gremios y oficios en la estructura urbana de la ciudad medieval”. En Ciudad Ruiz, A. Reconstruyendo la ciudad maya: el urbanismo en las sociedades antiguas, Valladolid, 2001.

Oliva Herrer, H. R., Ordenanzas de Becerril de Campos (circa 1492), Palencia, 2003.

Oliva Herrer, H. T., La Tierra de Campos a fines de la Edad Media. Economía, sociedad y acción política campesina, Valladolid, 2002.

Oliva Herrer, H. R. “El mundo rural en tiempos de Isabel I”. En Valerón Baruque, J. Sociedad y economía en tiempos de Isabel la Católica, Valladolid, 2002, p. 42-45 y García de Cortázar, J. A. La sociedad rural en la España Medieval, Madrid, 1988.

Imagen| trabajadores gremiales; herrero; Becerril de Campos

En QAH| El tiempo y  el espacio en la Edad Media

 

RELACIONADOS