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La vida como puzle

La vida puede entenderse de muchas y diversas formas, hoy os traigo mi visión particular.

Para mí la vida se asemeja bastante a un puzzle, un puzzle, sin duda alguna, bastante peculiar. Desde el primer momento que te adentras en él podrás descubrir que no todo es lo que parece, las piezas no encajan tan fácilmente como deberían y, en ocasiones, se asemeja más bien a un rompecabezas. ¿Por qué entonces la comparo con un puzzle (os preguntaréis)? Sigue leyendo, aquí vengo a daros la respuesta.

Considero que la vida es un puzzle lleno de piezas cuya dificultad aumenta a medida que vamos creciendo. En un principio, al nacer y a lo largo de nuestros primeros años de vida, las piezas nos las van encajando nuestros padres, nuestra vida depende de ellos ya que son los que nos enseñan poco a poco todo lo que necesitaremos más adelante para enfrentarnos a la vida.

Conforme pasa el tiempo las piezas empiezan a complicarse, llega un momento en el nos limitamos a juntar piezas sin tener claro si realmente deben estar juntas únicamente porque a simple vista podemos ver que encajan a la perfección.

Siguen pasando los años, seguimos creciendo y viendo las cosas desde una perspectiva muy distinta, es ahí cuando vamos dándonos cuenta que algunas de las piezas que antes teníamos tan claro que encajaban (porque así nos lo aseguraban nuestros padres) pueden también juntarse de distinta forma y así el puzzle empieza a verse diferente. Parece ser que empezamos a ver un horizonte en la parte superior y si nos fijamos bien, podemos ir vislumbrando el paisaje con mayor claridad.

Una vez tenemos claro en qué punto se encuentra ubicado el horizonte, podemos empezar a reconstruir nuestro puzle. Las piezas van encajando de distintas formas cobrando así un sentido diferente según como lo vamos trazando.

large (2)Poco a poco, tiempo al tiempo, vas dándote cuenta que el puzzle puede llegar a ser muy distinto, que las piezas pueden encajar un día y desencajar al otro, el puzle a veces acaba convirtiéndose en un verdadero rompecabezas.

A veces ves las cosas claras, otras veces pierdes la esperanza de que las piezas algún día lleguen a encajar entre sí. Eso sí, empezamos a tener claro algo y es que lo que de verdad importa no es otra cosa que ir juntando las piezas a nuestro antojo, de la mejor manera que encajen para nosotros (que para nada tendrá que ver con la del otro).

Finalmente, llega un momento en el que echas la vista atrás y comienzas a analizar cada acontecimiento, cada situación vivida a lo largo de tu recorrido. Es a partir de entonces cuando decides dejar de darle importancia a las piezas en sí para fijarte en lo que viene siendo mucho más importante. Y es que ya no te importa tanto que el puzzle acabe mostrando el paisaje perfecto que siempre habías soñado sino que cada una de las piezas hayan conseguido ir encajando poco a poco, a su manera, dando forma al mejor paisaje con las mejores vistas de todos, el paisaje que conforma tu vida.

Vía| Belén González

Imagen| We Heart It

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