Jurídico 


La venta de la Unidad Productiva de una empresa (I)

En el contexto de la crisis económica global que venimos sufriendo desde 2007-2008, hemos sido testigos de la devastadora destrucción del tejido empresarial de nuestro país. La drástica reducción del crédito y del consumo, entre otros factores, se ha llevado por delante un ingente número de empresas y, en consecuencia, de puestos de trabajo. La asfixia financiera a la que se han visto sometidas muchas compañías, en algunos casos viables pero con un alto ratio de endeudamiento y grandes necesidades de tesorería, ha llevado a su liquidación y desaparición. No obstante, ha habido algunas excepciones a este fenómeno, empresas como Cacaolat se han mantenido a flote a través de la venta de su unidad productiva, a pesar de sufrir un profundo estrés financiero.

Pero, ¿qué es una unidad productiva? Teniendo en cuenta que no existe una definición unívoca de la misma en nuestra legislación, podemos atender a lo dispuesto en el artículo 100.2 de la Ley Concursal, relativo a su venta en la fase de convenio, que define dicho concepto como el conjunto de bienes y derechos del concursado afectos a su actividad empresarial o profesional. La venta de la unidad productiva de una empresa tienes dos ventajas capitales para la economía de un país, como son el mantenimiento de los puestos de trabajo y la conservación del tejido empresarial, fundamentales para una recuperación económica sólida.

Venta de Unidad productiva

Venta de Unidad productiva

Es importante tener en cuenta que uno de los motivos nucleares que componen el espíritu de la Ley Concursal y sus posteriores reformas es la preservación de la actividad empresarial. Dicha voluntad del legislador se plasmó con gran claridad en el artículo 148.1 de la Ley Concursal, que establece que en el Plan de Liquidación la Administración Concursal debe posibilitar la enajenación unitaria en la medida de lo posible y que, de no aprobarse el mismo, los establecimientos, explotaciones y cualesquiera otras unidades productivas deberán enajenarse como un todo, salvo que el Juez del concurso estime más conveniente la realización de los bienes separadamente, ex artículo 149. No obstante, dicho mecanismo implica no pocos problemas desde el punto de vista jurídico, ya que en dicho proceso convergen prácticamente todas las ramas del Derecho.  En este artículo y el próximo trataremos algunos de dichos aspectos jurídicos controvertidos.

Una de las cuestiones principales a analizar es la existencia o no de sucesión de empresa, según lo dispuesto en el artículo 44.2 del Estatuto de los Trabajadores. Dicho precepto proporciona una definición más exhaustiva y completa del concepto de unidad productiva, estableciendo que existirá sucesión de empresa cuando la transmisión afecte a una entidad económica que mantenga su identidad, entendida como un conjunto de medios organizados a  fin de llevar a cabo una actividad económica, esencial o accesoria. Tal y como han expuesto las Audiencias Provinciales de Barcelona y de Álava, es el Juez Mercantil del concurso quien decidirá si existe o no dicha sucesión, así como la forma y condiciones para la realización de los activos.

A este respecto debemos volver a hacer alusión al artículo precitado, esta vez a su primer punto, en cuanto a los efectos laborales de dicha sucesión. El mismo establece que el cambio de titularidad de una empresa, de un centro de trabajo o de una unidad productiva autónoma de la misma, no extinguirá por sí mismo las relaciones laborales, quedando el nuevo empresario subrogado en los derechos y obligaciones laborales y de Seguridad Social del anterior. De esta forma, el cesionario será responsable solidario junto con el cedente – durante tres años – de la obligaciones laborales no satisfechas nacidas con anterioridad a la transmisión. Ello implica una importante garantía para los trabajadores, ya que la venta de la unidad productiva implica, como regla general, la transmisión de los activos pero no de los pasivos de la concursada, como han reiterado en múltiples ocasiones nuestros tribunales.

Vía|Ley 22/2003, de 9 de julio, Concursal, Estatuto de los Trabajadores

Más información|Expansión

Imagen|Unidad Productiva

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