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La Venecia de la Edad Media: ejemplo de superación

Se acercan los carnavales y una de las ciudades más conocidas por esta tradición es Venecia. No sólo las máscaras sino también elementos como los canales o las góndolas hacen de esta ciudad un lugar exclusivo para muchos turistas. Pero la historia de Civitas Venetiarum tiene además mucho que ver con la actualidad y con cómo volver las adversidades a su favor.

Venecia disfrutó de su apogeo durante la Edad Media, pero anteriormente, entorno al siglo V, fue una ciudad refugio, escondite de todos aquellos habitantes del norte de la península itálica que huían de los bárbaros. En un principio, estos romanos se asentaron de manera pasajera, esperando tornar cuanto antes a sus ciudades de orígenes. No obstante, con el paso del tiempo y debido a las numerosas y duraderas invasiones bárbaras, optaron por asentarse de manera definitiva en La laguna Véneta. A pesar de ser un territorio de condiciones hostiles y desfavorables, los primeros venecianos consiguieron desarrollar actividades como el comercio que impulsarían la prosperidad y el poder de la ciudad. Mientras que en el resto de Italia, el poder se hallaba estrechamente vinculado a la posesión de la tierra, en Venecia, la aristocracia y el comercio iban de la mano. Y con esta filosofía sacaron partido a recursos como la pesca o la sal. Gracias a la navegación marítima y al comercio a gran escala, la ciudad fue creciendo hasta convertirse en una de las más importantes potencias comerciales de la Edad Media. La ciudad de los canales funcionaba además como centro de distribución: las mercancías se descargaban en el Gran Canal, se le aplicaban los impuestos correspondientes y se volvían a embarcar hacia nuevos destinos. De ahí que todos los comerciantes ansiasen construir sus casas sobre el agua. La fachada principal daba al canal, y mientras que la primera planta o planta noble solía estar ornamentada y decorada en relación con el nivel de riqueza de su propietario, la planta baja se dedicaba exclusivamente a la actividad comercial y era donde se encontraban los almacenes y oficinas. Cuando los edificios quedaban anticuados, se reciclaban por motivos económicos, todos los materiales y piezas como columnas, capiteles o ventanas, dando lugar a curiosas fusiones de estilos arquitectónicos.

En el siglo XIV la peste, el conflicto con Génova, su eterna rival comercial, y el descubrimiento de nuevas rutas marítimas y oceánicas, fueron ensombreciendo el dominio económico de la república veneciana, hasta que en 1797 con la invasión Napoleónica y la consecuente abdicación del último dogo, los venecianos quedaron absortos ante el simple recuerdo de su antiguo esplendor económico y la perspectiva de una futura y fructífera época de fulgor artístico en la que la arquitectura, la música, la pintura y la literatura irían ganando terreno.

A pesar de no ser en la actualidad uno de los centros comerciales y financieros más importantes, Venecia supo en su momento transformar las adversidades territoriales y geográficas en puntos a su favor, elevando la ciudad al rango de las grandes potencias comerciales de la Edad Media. Hoy en día, varios siglos más tarde, los venecianos también han sabido valerse de su exclusividad pero esta vez con fines turísticos, convirtiendo la ciudad de los canales en uno de los enclaves por excelencia de este sector. Son muchos los viajeros que ya han disfrutado de un paseo en góndola, muchos otros  los que se han divertido y seguirán haciéndolo espantando palomas en la Plaza de San Marcos  y otros tantos los curiosos que se han sumergido en la historia de  personajes tan carismáticos como el explorador Marco Polo, el dramaturgo Carlo Goldini o el pintor Tintoretto

Imagen| Turismo mundial,Italia Travelguia

Video| Youtube: Documental Venecia, la ciudad de los canales

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