Historia 


La utopía de “Pasion”

La visión ideal que se tiene de la Antigua Grecia está muy alejada de la realidad que fue. La tarea que he intentado acometer algunas mensualidades es la de evitar que siga siendo así. El arte y la literatura del mundo griego nos ha colonizado, nublando nuestro juicio sobre otros aspectos de su historia, bastante claroscuros. En entradas anteriores ya hemos esbozado la verdadera importancia de Atenas (¿Por qué Atenas?) o las semillas de la trayectoria de Alejandro Magno (Alejandro no sería nada sin Filipo).

Hoy abordaremos un personaje del mundo griego, inserto en la esclavitud. Sí. Para los que no lo sepan, la famosa democracia (además de la hegemonía marítima) de Atenas estaba sustentada por esclavos (aproximadamente un tercio de la población). En griego antiguo encontramos una docena de palabras para referirnos al término “esclavo”. Por lo tanto podemos imaginar que se distinguían gamas entre los siervos. Los ciudadanos que poseían esclavos no pensaban en personas al referirse a sus subordinados. Tenían claro que estaban tratando con un artículo que se compraba y vendía. La riqueza de una familia podía medirse en el número de esclavos. Todos los ciudadanos tenían, independientemente de su abundancia o escasez de bienes. Un gran propietario podía tener un gran número de ellos, pero incluso un pobre campesino, disponía de un esclavo a su servicio.

Actual vista del Pireo. Lugar de trabajo de Pasion, durante buena parte de su vida

Actual vista del Pireo. Lugar de trabajo de Pasion, durante buena parte de su vida

Existían esclavos mineros, artesanos, de ocio… hoy nos centraremos en un esclavo llamado Pasion (Πασίων), que perteneció al afortunado grupo de “esclavos banqueros”. El tema a tratar, pues, será la increíble progresión que consiguió un esclavo en la Antigua Grecia. Nuestro protagonista no tiene una fecha de nacimiento clara. Hacia el 440 a.C. llegó a Atenas, en la adolescencia (supongamos que nació entre el 420-30 a.C.). Fue víctima, como tantos otros niños, del tráfico griego con esclavos orientales en los puertos de Tiro y Sidón (importantes puertos del Mediterráneo oriental, actual Líbano). La pregunta es obligada: ¿Cómo nos ha llegado información de un esclavo en la Atenas clásica? Por los informes que tenemos de él en los tribunales.

Pasion acudió a los tribunales, llamado por personas que necesitaban ayuda en asuntos económicos o por denuncias contra su amo o él mismo. Por tal motivo, conocemos parte de su historia. La asistencia que prestó a múltiples personas, sus pleitos económicos o sus transacciones nos dan noticia de un caso muy peculiar. En el banco privado (llamados trapezites, por las mesas dispuestas para los negocios de los banqueros) que administraba Pasion, se cambiaban los diversos tipos de monedas que confluían en el Pireo (puerto de Atenas). Pasó el tiempo y, además de cambiar moneda, los bancos empezaron a guardar dinero y a prestarlo. Imaginamos el turbulento inicio de tales operaciones. Cada día debía haber gente reclamando por estafas o por pérdidas, de allí la suculenta información histórica que nos han legado. Hay que decir que las noticias sobre Pasion son muy fragmentarias, por lo que no conocemos el final de muchos de sus litigios.

Moneda de Atenas, mitad del siglo V a.C. Parecidas a las que se utilizaron en la compra de Pasion.

Moneda de Atenas, mitad del siglo V a.C. Parecidas a las que se utilizaron en la compra de Pasion.

Nuestro protagonista obtuvo la libertad. Al serle concedida la libertad podemos deducir dos cosas: Pudo ahorrar suficiente para comprarla o su lealtad y servicio le granjearon el favor de su amo, que le liberó. Después de respirar por primera vez aire libre, empezó a labrar su futuro (un esclavo emancipado pasaba a ser automáticamente residente extranjero, es decir: metoikos o meteco). Emprendió su propio banco particular, alcanzando un notable éxito. Pasion fue un esclavo manumitido que a los pocos años de ser libre, adquirió el negocio de su amo anterior. También se casó con Arquipa. No hay mucha información sobre su mujer, pero parece ser una esclava liberada, igual que su marido.

¿Terminó aquí la ascensión del liberado Pasion? ¡Ni mucho menos! Al consolidar el negocio de préstamos, de guardar capitales y asegurar mercancías, Pasion se estrenó en un sector muy rentable económicamente: las armas. Pocos momentos de la Antigüedad disfrutan de paz. Es decir, la fabricación de utensilios bélicos era una apuesta segura. Corinto o Esparta siempre tenían las garras preparadas para asaltar Atenas, el negocio de las armas no enriqueció únicamente a Pasion, seguro.

Nunca olvidó sus orígenes, profundamente humildes. A pesar de amasar una fortuna con la fabricación de armas, en un momento dado, el antiguo esclavo regaló escudos a Atenas. La situación de la ciudad debía ser desesperada, por tanto, uno de sus más ilustres huéspedes, decretó aprovisionar la ciudad. La Asamblea de Atenas recompensó al extranjero, con la máxima distinción que podía darle: después de una votación pública, la ciudadanía ateniense fue concedida a Pasion. La utopía de decenas de miles de esclavos se veía materializada en la vida de nuestro protagonista (el caso). Sus dos hijos, a diferencia de Arquipa, también adquirían la ciudadanía. Un ejemplo claro de la manera que Atenas trató a la mujer.

Pasion murió alrededor del año 370 a.C., dejando una solvente red de negocios y un ejemplo único en toda la historia de Grecia.
Vía| CARTLEDGE, P, Los griegos, Crítica, Barcelona, 2007.

Imágenes|Pireo actual, moneda de Atenas, acrópolis.

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