Jurídico 


La ubicua policía del futuro: ¿Seguridad o garantía de los Derechos Fundamentales?

robocop263[1]El 11S marcó un cambio en cuanto a los sistemas de seguridad, incrementando los controles y reduciendo, en definitiva, la libertad de los ciudadanos. Los atentados habidos en Francia ha venido a incendiar el debate en cuanto a qué es más importante, si nuestra seguridad o la garantía de los derechos fundamentales. Hasta ha habido dirigentes que han sacado globos sondas en los que anunciaban la posibilidad de prohibir la mensajería instantánea tipo WhatsApp, por lo difícil de su control policial. España se ha sumado a la moda y, alegando que nuestra Ley de Enjuiciamiento Criminal anda un poco desfasada, quiere darle un lavado de cara con un artículo nada más y nada menos que sexies del 588, introduciendo lo que sería la versión legal del Gran Hermano, es decir, aquel que todo lo ve -y controla-.

 

¿Y cuál es la versión legal del Gran Hermano? Pues pasa por lo que conocemos como troyano, o como lo llama la ley, registro remoto sobre equipos informáticos. Sí, la ley dice textualmente que se puede autorizar la instalación de un software que permita, de forma remota y telemática, el examen a distancia y sin conocimiento de su titular o usuario del contenido de un ordenador, dispositivo electrónico, sistema informático, instrumento de almacenamiento masivo de datos informáticos o base de datos.

 

Una vez más estamos ante el todo vale”, justificándolo, claro esto, para supuestos en los que los delitos son de lesa gravedad, esto es, los cometidos en el seno de un grupo u organización criminal, los de terrorismo, y los delitos contra menores o personas con capacidad modificada judicialmente, que sean cometidos por medio de instrumentos informáticos o de cualquier otra tecnología de la información o la telecomunicación.

 

También la ley establece un límite máximo de intervención, de dos años, pero no establece qué se hace con el troyano una vez la investigación esté finalizada. ¿Se queda en el dispositivo infectado de por vida? Si el dispositivo en cuestión es destruido, no hay problema, lo malo es que no sea así. Pobrecito aquel a quien le toque.

 

Imaginemos el caso en que nuestro ordenador ha sido infectado por el hacker que lo usa de plataforma. El troyano del que hablábamos antes será instalado en nuestro ordenador, y una vez ello, dejaremos de tener vida privada. Muchos pueden comparar el troyano con la interceptación de comunicaciones, si bien esta última goza de una garantía máxima, y es que no se puede alterar. Sin embargo, un troyano puesto en malas manos puede ser muy peligroso, ya que en el mundo digital es muy complicado distinguir entre original y copia.

 

Imaginemos ahora que somos un personaje público, que en cierta medida molestamos a algunos que, a su vez, tienen buenos contactos o simplemente les gusta mover hilos. En ese caso, con un troyano en nuestro ordenador, por muy santos que seamos, estamos perdidos, ya que es sumamente fácil meter un fichero “comprometedor” que destruya nuestra buena reputación.

 

Con la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, se establece procedimientos de seguimiento y localización, realmente fácil con los medios electrónicos que llevamos encima. Seguramente en un futuro nos implanten un chip nada más nacer, que prevea lo que vamos a hacer antes de saberlo nosotros. Vaya, creo que no es bueno dar malas ideas.

 

Con esto se da cumplimiento a lo imaginado por George Orwell en su novela 1984, una sociedad donde se manipula la información y se practica la vigilancia masiva.

 

Vía | Javier Vilches

Imagen | Robocop en nadanoslibradeescorpio

 

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