Patrimonio 


La Trimūrti

Trimūrti, Cueva 1, siglo IX-XII, Isla Elefanta, Mumbay

Bajo la forma de la Trimūrti se reúnen los tres grandes dioses del Hinduismo, Brahmā, Vişņu y Śiva, es decir, los tres aspectos del acontecer del mundo: la trinidad de la creación, conservación y destrucción. El pensamiento en una triple forma del dios supremo se remonta a la fe védica, así pues, tenemos que la trinidad de los dioses védicos está compuesta por el dios del fuego (Agni), el dios de la guerra (Indra) o del viento (Vāyu) y el dios del Sol (Sūrya). Pero dado que los dioses védicos juegan en el Hinduismo tan sólo un papel subordinado en el acontecer del mundo, pues con el tiempo fueron desapareciendo junto a la creencia de una trinidad de dioses “atmosféricos”, fueron sustituidos  por dioses más populares como Śiva, que encarna de un modo particular los tres aspectos, pudiéndonos encontrar esculturas donde Śiva tiene tres o cuatro rostros, siendo conocido como Mahesha, por lo que fue pronto visto y adorado como dios supremo de forma solitaria, aunque cada uno de los tres dioses de la trinidad Hinduista es adorado, en primer lugar, por separado.

Brahmā, siglo VII, Templo Huchchappaiyya Gudi, Aihole

Brahmā, en cambio encarna un aspecto en exclusiva, es el dios que responde sólo al principio de creador, sin conservar ni destruir al mismo tiempo, como Śiva, y no pertenece al pensamiento hinduista en el que los opuestos naturales son una condición previa imprescindible para la perduración de todas las formas de existencia.

Cada uno de los tres grandes dioses del Hinduismo posee su correspondiente femenino, que en el contexto śivaíta se denomina Śakti (diosa). Así, la mujer de Brahmā es Sárasvatī; la de Vişņu es Lakşmi y la de Śiva es Devī, la diosa suprema, que al igual que su esposo se encarna en todos los aspectos imaginables de la existencia y, como corresponde, cuenta con muchos nombres. Cada dios tiene sus propios seguidores por lo que a los de Śiva, se les denomina śivaítas, a los adoradores de Vişņu, se les llama vişņuitas, y a los seguidores de la diosa, se les dice Śaktas.

Los sabios hinduistas como el poeta Kālidāsa (siglo V d.C.) interpretan la Trimūrti de forma realmente sofista, tal y como lo escribe en el Kumārasambhava:

Śiva como Ardhanārīśvara, siglo XI-XII

“La forma única está dividida en tres,

la primera y la última son cualquiera de las tres,

tan pronto Śiva está por delante de Vişņu,

como Vişņu por delante de Śiva,

tan pronto Brahmā por delante de ambos,

como por delante de él los otros dos” .

Los tres dioses Vişņu (Hari), Śiva (Hara) y Brahmā (Pitāmaha) que, sobre todo en los textos sacerdotales del Hinduismo, se representan de un triple forma, el Hari-Hara-Pitāmaha (“el que aleja los pecados”), encarnan el implacable poder destructor del tiempo que siega toda vida y que culmina en la aniquilación del universo entero. La plasmación iconográfica de esta concepción divina de tiple forma muestra un cuerpo con tres rostros y seis brazos que portan los atributos de cada uno de ellos. En la escultura de la Trimūrti las cabezas de cada una de las deidades se reconocen por los tocados característicos que llevan. Śiva y Brahmā llevan sus trenzas puestas en lo alto a modo de corona de cabello; la corona de Śiva está adornada con la media luna y la cobra y se distingue por ello de la de Brahmā. Vişņu, por su parte, lleva la corona nobiliar ricamente ornada.

Hari-Hara, siglo VII-VIII y Śiva como Mahesha, siglo X, The Metropolitan Museum, N.Y.

Dentro de la escultura también se representa una deidad doble que muestra a Śiva y a Vişņu formando una sola persona, es el Hari-Hara: la mitad derecha Śiva y la izquierda Vişņu. La escultura es por tanto muy parecida a las representaciones de Śiva como medio hombre y medio mujer adquiriendo una dualidad sexual (Ardhanārīśvara del Brihadisvara Temple, en Gangaikondacholapuram, en la imagen) porque se puede mostrar a Vişņu en forma de diosa y con ello, por así decirlo, se convierte en la energía femenina de Śiva (Śakti). La escultura expresa el intento de unir entre sí las dos sectas más importantes, la śivaíta y la vişņuita, para crear un culto de adoración común para los seguidores de ambas sectas, pues esta escultura encarna la unión del espacio y tiempo, ya que Śiva representa el tiempo, que es el responsable de la destrucción, y Vişņu el espacio, responsable de la conservación, simbolizando de esta manera ambos, los fenómenos activos de la existencia en la naturaleza de todas las cosas.

 

Vía| SCHLEBERGER, Eckard, Los dioses de la India, Abada Editores, Madrid 2004.

Imagen| Trimūrti, Brahmā, Śiva como Ardhanārīśvara, Śiva como Mahesha. Hari-Hara

QAH|  Śiva Naṭarāja, Las cuevas de Udaygiri, La escultura Gupta en India.

 

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