Economía y Empresa, Jurídico 


La tragedia de la desigualdad en América Latina y las transferencias universales

La Historia de América Latina es la historia de la desigualdad. La diferencia de ingresos entre los más ricos y los más pobres es la mayor en el mundo para una región. Sin embargo, en los últimos años los gobiernos han adoptado fuertes medidas para combatirla. La principal, que me gustaría presentarle a los lectores de QueAprendemosHoy, es la de transferencias universales a los sectores más pobres. Veamos mejor de qué se trata.

Una transferencia universal es un monto de dinero que se entrega a un determinado sector de la población con requisitos muy bajos. Por ejemplo, se brinda a cualquier persona desocupada o sin un trabajo formal que lo pida. Las grandes ventajas que tienen es que, en primer lugar, eliminan la posibilidad de clientelismo o cambio de planes sociales por favores. En segundo lugar, que cualquier persona que necesite la asistencia va a recibirla. Las grandes desventajas, que es muy fácil para alguien obtener el dinero aunque en realidad no lo necesite. Y segundo, que alguien que está recibiendo un subsidio universal permanentemente tiene menos incentivos a conseguir un trabajo formal.

Hasta hace pocos años, en la Argentina y la región en general era muy común que los planes sociales se entregasen a cambio de favores políticos, o se exigiese la asistencia de los benefactores a determinados actos. El clientelismo era la principal crítica que recibía cualquier subsidio a la pobreza que se entregase.

En 2009, el gobierno argentino estableció un plan llamado la Asignación Universal por Hijo, mediante el que cualquier desocupado o trabajador informal tiene derecho a recibir unos 50 euros por cada hijo mejor de 18 años que tenga. De ese monto, el 20% está condicionado a que ese hijo tenga las vacunas al día y asista a la escuela.

Veamos los resultados: en 2009, el 23% de la población argentina era pobre y de ellos, el 6,9%, indigente. A los primeros, su ingreso no les permitía cubrir las necesidades alimenticias y de salud mínimas (el ingreso por familia era menor a los 300 euros); los segundos, estaban muy lejos de ese piso. En 2010, la cifra para la pobreza era del 19% y la de indigencia 2,8%. Esto significa que más de 1 millón de personas salieron de la pobreza en solo un año. Impactante.

En Brasil, el plan Bolsa Familia, de características similares, logró resultados igual de impactantes en poco tiempo. Lo importante, en ambos casos, es que al tratarse de planes universales que posiblemente sean mantenidos en el tiempo, se genera una gran certidumbre en el grupo más vulnerable de la población, el que más lo necesita.

Bajo ningún punto de vista el drama de la desigualdad y la pobreza en la región se encuentra resuelta con este tipo de transferencias universales. Pero sin duda constituyen un primer e importantísimo paso para combatirlas seriamente de una vez por todas.

 

 

 

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Imagen| Tucumán  Ciudad desigual Cristina K

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