Cultura y Sociedad 


La tónica: una cura contra la malaria

El gin-tonic se ha convertido en estos últimos años en una de las bebidas alcohólicas más populares. Unos lo prefieren con una rodaja de pepino, otros solo con limón, muchos tan solo aceptan una marca concreta de tónica… De cualquier forma, lo cierto es que las modas siempre vuelven, ya que este cóctel tan “chic” tiene su origen en el siglo XIX y su nacimiento no es más que el fruto de la búsqueda de una cura contra la malaria unida al intento de acabar con el fuerte sabor de la quinina.

Pero comencemos por el principio y para ello debemos remontarnos al origen de la tónica. Muchas son las leyendas e historias recogidas sobre la quinina, el principal componente de dicha bebida efervescente, sin embargo hay una historia que tiene más fuerza. Corría el año 1632 en Perú cuando la condesa de Chinchón, esposa del virrey Luis Jerónimo de Cabrera, enfermó de malaria y consiguió salvarse gracias a una infusión hecha con la corteza de la cinchona, convirtiéndose en la primera europea en superar la enfermedad. Aunque esta historia tiene diferentes versiones, lo cierto es que en el siglo XVII las propiedades curativas de dicha corteza eran conocidas en Sudamérica y comenzaron a importarse por toda Europa.

La quinina es el principal componente de la tónica

La quinina es el principal componente de la tónica

Fue en 1837 cuando se hizo otro importante avance respecto a la cura de la malaria. Dos científicos franceses, Pierre Joseph Pelletier y Joseph Bienaimé Caventou, aislaron y extrajeron el principio activo de la chinchona, que no era otro sino la quinina y fabricaron un nuevo medicamento en forma de pastilla. Este tratamiento empezó a comercializarse sobre todo por África y Asia, principales zonas donde la malaria causaba numerosas muertes. Sin embargo, la quinina tenía un sabor muy amargo que hacía de su consumo un profundo suplicio. Para acabar con ese horrible sabor, a los oficiales británicos de la India se les ocurrió la idea de disolver la pastilla en agua y añadirle lima, azúcar y ginebra, creando así el primer gin-tonic de la historia.

Rápidamente las multinacionales vieron en esta bebida una gran fuente de ingresos y comenzaron a hacer negocio. Empezaron a comercializar agua carbonatada con quinina, dando lugar a lo que hoy día conocemos como tónica. En la actualidad contamos con numerosas marcas de tónica, pero en la mayoría de ellas la cantidad de quinina se ha reducido a cantidades insignificantes desde el punto de vista médico, debido a los efectos secundarios que tienen altas dosis de esta sustancia. La quinina se ha sustituido por emuladores de sabor y edulcorantes. Así, este refresco ha pasado de ser un elemento terapéutico para convertirse en el mejor amigo de la ginebra.

 

Vía| elclubdelgintonic.com

Más información| recuerdosdepandora.com

Imagen| Quinina

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