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La tasa Google, un empacho de huevo frito

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La tasa Google, el empacho de huevo frito

Muchas veces nuestros legisladores tienen complejo de abuela. Esa abuela que después de ponerte cuatro platos, te dice, aunque estés al borde del empacho, voy a hacerte un huevo frito porque veo que te has quedado con hambre.  La tasa Google es ese indigesto huevo frito que produce un empacho de democracia.  Tal como podemos comprobar buceando un poco en la red, ni los propios editores la quieren ni ven la necesidad de ella, ya que existen otros mecanismos mucho más efectivo y menos lesivos con los que controlar aquella información que no quieren que sea compartida por agregadores para proteger el derecho de autor.

Pero, ¿qué es la Tasa Google? La tasa Google, llamada así por ser ésta empresa la principal afectada por la medida, aunque no la única, es el canon que tendrán que pagar a partir de enero los agregadores de noticias a las asociaciones de editores, AEDE o CEDRO, por enlazar contenidos de sus noticias digitales. Esto tiene reminiscencias del pasado, ya que recuerda al polémico canon digital de la SGAE. Románticos tiempos aquellos en los que Ramoncin and company nos daban entretenidas sentencias con títulos soeces pero tan divertidos como “PUTASGAE”.

El origen de todo se encuentra en el ambiguo artículo 32.2 de la nueva Ley de Propiedad Intelectual que establece, cito textualmente:

Artículo 32. Citas y reseñas e ilustración con fines educativos o de investigación científica.

2. La puesta a disposición del público por parte de prestadores de servicios electrónicos de agregación de contenidos de fragmentos no significativos de contenidos, divulgados en publicaciones periódicas o en sitios Web de actualización periódica y que tengan una finalidad informativa, de creación de opinión pública o de entretenimiento, no requerirá autorización, sin perjuicio del derecho del editor o, en su caso, de otros titulares de derechos a percibir una compensación equitativa. Este derecho será irrenunciable y se hará efectivo a través de las entidades de gestión de los derechos de propiedad intelectual. En cualquier caso, la puesta a disposición del público por terceros de cualquier imagen, obra fotográfica o mera fotografía divulgada en publicaciones periódicas o en sitios Web de actualización periódica estará sujeta a autorización.

Sin perjuicio de lo establecido en el párrafo anterior, la puesta a disposición del público por parte de prestadores de servicios que faciliten instrumentos de búsqueda de palabras aisladas incluidas en los contenidos referidos en el párrafo anterior no estará sujeta a autorización ni compensación equitativa siempre que tal puesta a disposición del público se produzca sin finalidad comercial propia y se realice estrictamente circunscrita a lo imprescindible para ofrecer resultados de búsqueda en respuesta a consultas previamente formuladas por un usuario al buscador y siempre que la puesta a disposición del público incluya un enlace a la página de origen de los contenidos.

De la lectura anterior surgen las siguientes cuestiones, ¿quiénes son los prestadores de servicios electrónicos de agregación de contenido?, ¿qué son fragmentos no significativos?, ¿cuánto será la compensación equitativa, esto es, el canon?, ¿por qué es irrenunciable para el autor?

Resolviendo la primera pregunta, los agregadores de contenidos son aquellos software o webs que reúnen las noticias o historias publicadas en los sitios de redifusión web, mostrando las novedades que se han incorporado así como parte de su contenido. Es el caso de Google News, My Yahoo, Menéame, Netvibes, por ejemplo.  No estarían incluidos los blogs, los buscadores, las webs como Qué Aprendemos Hoy que linkean al contenido de otras webs o hacen mención al contenido de estas. Entendemos que estas últimas no están incluidas porque no se considerarían prestadores de servicios cuya finalidad sea agregar contenidos, sino otros distintos. En el caso de los buscadores su exclusión es mucho más notoria ya que se les excluye en el segundo párrafo.

Tenemos más dificultadas en definir qué son “fragmentos no significativos”. Al ser un concepto jurídico indeterminado será la jurisprudencia la que lo delimite en cada caso. Lo que sí podemos adelantar, de la lectura del segundo párrafo, es que no lo serán las palabras aisladas sino frases completas o extractos de los artículos de publicaciones periódicas digitales. 

Respecto a la cuantía del canon también tendremos que esperar para conocerla. Suponemos que será un Real Decreto el que fije la cuantía, como ya ocurrió con el canon digital. 

Lo más sorprendente de todo el articulado es que este derecho sea irrenunciable para el autor. Como si de un derecho de la personalidad se tratara (Incluso de la vertiente económica de estos se puede renunciar) un periódico digital, por ejemplo, no podrá decidir rechazar el canon, sino que tendrá que percibirlo obligatoriamente. Entiendo que esto último puede perjudicar a muchos periódicos, máxime a los que sólo existen en Internet, cuyo negocio radica en las visitas que obtienen en la página y se benefician de la puesta a disposición de sus noticias por los agregadores. 

No sé si Google News acabará cerrando en España, por ahora sólo ha mostrado su descontento con la normativa aunque según las ultimas noticias todo apunta a que terminará comiéndose el huevo. Paul Newman en El Indomable se comió cincuenta huevos duros… 

Más información | Ley Propiedad Intelectual.

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