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La tarifa plana para autónomos

La tarifa plana de autónomos consiste en una reducción del pago mensual a la Seguridad Social, que fue introducida por el Real Decreto Ley 4/2013 de 22 de febrero para nuevos autónomos menores de 30 años, pero debido a la fuerte reacción entre los mismos, el gobierno extendió su aplicación a todos los autónomos, independientemente de su edad.

Los requisitos para acogerse a esta tarifa son los siguientes:

1. No haber estado dado de alta como autónomo en los cinco años anteriores.

2. No ser administrador de una sociedad mercantil.

3. No haber recibido anteriormente una bonificación de la Seguridad Social como autónomo, aunque hayan pasado más de cinco años.

4. No ser autónomo colaborador (régimen especial para los familiares de los autónomos).

En relación con la cuantía que deben abonar, resulta confuso el hecho de que socialmente ésta sea conocida como “tarifa plana de 50 €”, ya que en realidad no se paga esta cantidad, sino que varía a lo largo de los primeros meses de actividad. La ayuda se extiende, dependiendo de la edad del autónomo, hasta los 18 o 30 meses.

Pues bien, las reducciones son las siguientes:

A) Autónomo menor de 30 años

– Reducción del 80% durante los seis primeros meses.

¿Está sólo el emprendedor?

¿Está sólo el emprendedor?

– Reducción del 50% durante los seis siguientes.

sB) Autónomo mayor de 30 años

– Reducción del 80% durante los primeros seis meses.

– Reducción del 50% durante los seis siguientes.

– Reducción del 30% del mes doce al dieciocho.

Gracias a este sistema, los trabajadores que deseen hacerse autónomos se benefician de un ahorro, lo que demuestra un impulso por parte del Gobierno hacia la creación de empresas en nuestro país.

¿Es un impulso suficiente al emprendimiento? Los emprendedores consideran que, aunque esta medida ayude en la fase de lanzamiento de la empresa, es insuficiente, ya que una empresa no se consolida normalmente hasta pasados dos años como mínimo. Además, se ha comparado este sistema con los incentivos al emprendimiento que se aplican en otros países como Reino Unido por ejemplo, en el que no hay que pagar impuestos hasta que la empresa no ha alcanzado un determinado volumen de facturación. En concreto, no hay que cobrar IVA hasta que los ingresos superen las 77.000 libras anuales.

Lo que verdaderamente demandan los emprendedores es una mayor facilidad de acceso a la financiación y mayores incentivos para los inversores privados, ya que estos últimos suelen preferir otras opciones para asegurar un retorno de su desembolso.

Vía| Expansión.com

Más información| Cincodías.com

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