Jurídico 


La táctica política en auge: los adelantos electorales (II)

Tal y como adelantabamos en la primera parte del artículo, ha de haber una justificación cuanto menos decente para llevar a cabo un adelanto electoral, teniendo en cuenta que el coste de dicha maniobra recae de lleno sobre la espalda de todos los ciudadanos.

Vimos que los conflictos internos que pudieran existir entre los partidos que gobiernan no podían en ningún caso servir de argumento para llevar a la praxis dicha táctica, veamos ahora cuándo es momento oportuno y legítimo para el uso de esta herramienta política.

El verdadero problema viene cuando existe un bloqueo político provocado por las demás fuerzas externas del panorama político, en todos aquellos casos en que no se posea una amplia mayoría absoluta claro está; pues aquí no puede darse bloqueo alguno. Por tanto, sólo cuando el ejecutivo se encuentre atado de pies y manos para poder gobernar, cuando no pueda llevar a cabo su plan de gobierno porque materialmente no se le deje aprobar ninguna ley, tan sólo cuando, en verdad, nos encontremos ante una situación de crisis política hasta llegar al punto de producirse un auténtico desgobierno, sólo entonces, estaría justificado sobremanera dicho adelanto. Esto puede ocurrir fácilmente en los gobiernos de coalición, donde uno de los partidos rompe el pacto inicial sobre el que ambos se habían comprometido. Aun así, tampoco estaría del todo justificado, es cierto que en una situación así puede resultar más complicado llevar a cabo ciertas políticas, pero no necesariamente habría de darse un bloqueo o imposibilidad de facto total y además, ningún partido está obligado a unirse a otro por lo que de hacerlo, es bajo su responsabilidad y deberá considerar que es más que probable que no lleguen a estar de acuerdo absolutamente en todo. Al final, es una opción que conlleva riesgos y es decisión última del propio partido la de correrlos o no y si lo hace, es porque evidentemente le interesa más por los beneficios que el pacto pueda conllevar – por ejemplo, llegar al gobierno habiendo perdido las elecciones, véase el caso de Andalucía sin ir más lejos-.

Artur Mas ha adelantado las elecciones catalanas al 27 de septiembre

Artur Mas ha adelantado las elecciones catalanas al 27 de septiembre

Desde una perspectiva puramente jurídica, bien es cierto que algunas de las reformas electorales para posibilitar el adelantamiento electoral en el ámbito autonómico, atendían al deseo del legislador de unificar las fechas de los comicios autonómicos. Pretensión que venía persiguiéndose desde la entrada en vigor de nuestra Constitución. Así las cosas, gran número de los Estatutos de Autonomía recogen en su articulado la posibilidad de modificar su fecha inicial para así poder coincidir con las demás comunidades autónomas, es el caso de Asturias, Murcia, La Rioja, Castilla La Mancha, Extremadura y Castilla y León. Esto último, que como vemos atiende básicamente a razones de pura practicidad no sólo es legítimo sino que además atiende a una razón justificada, no a dar cabida al mero capricho político del momento.

Volviendo a la situación actual, vemos como se está haciendo uso de esta táctica política como si de un juego de rol se tratara, donde predomina la estrategia política y los intereses partidistas antes que el de los ciudadanos a quienes se supone deben prestar diligentemente el servicio público. No olvidemos que el Derecho electoral canaliza precisamente el ejercicio de la soberanía popular y posibilita que seamos los ciudadanos los que tengamos las riendas, al menos, en lo que a elegir a nuestros representantes se trata. Por eso es importante que tomemos conciencia de qué es lo que hacen nuestros políticos y en atención a qué fines aplican este tipo de mecanismos que la ley electoral contempla. Sobre todo cuando se trate de caprichos que pagamos todos los contribuyentes, pues no hace falta recordar que unos comicios no son precisamente algo barato.

La estabilidad política tiene un precio, habrá que considerar si estamos dispuestos a pagarlo o no.

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