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La táctica política en auge: los adelantos electorales (I)

Susana Díaz adelantaba hace unos días las elecciones andaluzas al 22 de marzo, un año antes del fin de su mandato

A pesar de tratarse de una herramienta política creada desde los inicios de nuestro sistema electoral, el mecanismo de adelantar las elecciones fue pensado para casos muy concretos y de carácter excepcional. No se puede tolerar que la excepción se convierta en regla general, y según parece, con la convulsión política imperante en España, nuestros representantes están haciendo uso de ella de forma natural y desconsiderada.

Lo primero que muchos pueden preguntarse, y de hecho es perfectamente legítimo que lo hagan, es  por qué el adelantamiento electoral ha de ser necesariamente utilizado para casos muy concretos. La razón es sencilla, simple y llanamente a un gobierno se le elige precisamente para eso, para que gobierne, valga la redundancia. Sí, podrá sonar muy obvio y todo lo que quieran, pero estarán de acuerdo conmigo en que en la práctica no siempre se da que un gobierno cumpla con los deberes que se le exigen. Los ciudadanos votamos para que nos ayuden a solucionar los problemas del país y en la medida de lo posible, mejoren nuestra calidad de vida, no para que a la primera de cambio nuestros representantes tiren la toalla y desistan en el desempeño de sus funciones. Es lo que se llama tener responsabilidad de Estado. Y cuando esto ocurre, se trate del tinte político que sea, es una falta de responsabilidad para con los ciudadanos que han depositado su confianza en ti y en tu partido. Si el sistema ha estipulado unos períodos electorales concretos no es de recibo que llegue el gobierno de turno a saltarse dichos plazos, que para algo están. Es por ello que los ciudadanos debemos hacer una reflexión crítica de nuestros representantes cuando pretendan llevar a cabo este tipo de tácticas electorales lícitas, pero algo inmorales según el contexto en que se ocasionen.

Dicho esto, cabe preguntarse entonces, cuándo nos encontramos ante una situación que justifique el adelantamiento electoral. No queda otra que ver el lado contrario de lo que hemos explicado anteriormente. Un gobierno debe poder gobernar, por tanto, sólo en caso de que exista una situación que provoque casi la total imposibilidad de que éste pueda desarrollar bien el ejercicio de sus funciones será verdaderamente necesario dicho adelanto. Con esto no me estoy refiriendo al estancamiento político que pueda darse dentro del mismo partido que esté en el poder, que aunque puede llegar a dificultar mucho la actividad gubernativa, sería injusto y egoísta para los ciudadanos que ésa fuera la única causa para hacer uso de esta herramienta política. Los problemas de casa se arreglan en casa y de puertas para dentro, pero en ningún caso se puede supeditar el bien común a los conflictos internos dentro de un partido.

Via | ABC, El País

Imagen | twitter

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