Historia 


La táctica fabiana

Península Itálica, 217 a. C. El cartaginés Anibal Barca ha conseguido atravesar con éxito los Alpes con un poderoso ejército, invadiendo Italia y poniendo contra las cuerdas al ejército romano, que es prácticamente aniquilado tras las batallas del lago Trasimeno y del río Trebia. Es la Segunda Guerra Púnica (218-202 a. C.), Cartago está decidido a vengarse de Roma y sus tropas avanzan a placer por la Península Itálica ¿Caerá la ciudad Eterna?

Fabius Cunctator (Quintus Fabius Maximus Verrucosus)

Ante esta posibilidad, cunde el pánico entre los senadores romanos, que invocan la figura del dictador, una autoridad suprema con poderes plenipotenciarios para momentos extraordinarios que permitía un gobierno extraordinario con poderes plenipotenciarios. El cargo recae en  Quinto Fabio Máximo, político y general romano.

Sin embargo, la tarea no era ni mucho menos sencilla. Aunque Quinto Fabio consiguió reunir un nuevo ejército forzando al máximo las posibilidades de reclutamiento, no podía perder de vista dos cuestiones fundamentales: Por un lado, la bisoñez de sus legiones, y por otro el hecho de que probablemente se iba a medir con el mejor general de la historia desde Alejandro Magno.

Habida cuenta de estas cuestiones, insalvables por otra parte, y de los desastrosos antecedentes militares, ni mucho menos era cuestión de buscar el enfrentamiento directo con Anibal. Entonces, ¿cómo se propuso Quinto Fabio deshacerse de la amenaza cartaginesa?

El dictador romano realizó una inteligente evaluación de la situación estratégica, sopesando adecuadamente las fortalezas y debilidades de cada oponente. Por su propia parte, los romanos no contaban apenas con más ventajas que la de jugar en casa y un profundo conocimiento del terreno. Pero ¿Y del lado del invasor cartaginés?

Conviene recordar en este punto, que la sorpresiva invasión de Anibal a través del paso de los Alpes no fue un capricho, sino una ingeniosa y atrevida maniobra surgida de la necesidad: Cartago había perdido el dominio del Mediterráneo frente a Roma cómo consecuencia de la Primera Guerra Púnica.

A efectos prácticos, el poderoso ejército cartagines se encontraba totalmente aislado en Italia, sin posibilidad de apoyo logístico exterior. Además, Cartago no contaba con un ejército propio, siendo gran parte de su tropa mercenaria, siempre ansiosa de campañas rápidas con botín y generosamente recompensadas. Por otra parte, estas tropas tampoco disponían de material ni formación en tácticas de asedio. Sin embargo, inicialmente no se mostraron como problemas serios, pues la brillante campaña de Anibal hizo que muchos pueblos itálicos tomasen partido por los cartaginenes voluntariamente, asegurando el suministro de las tropas.

Sin embrago, estos graves problemas y sus consecuencias en el medio medio y largo plazo no pasaron desapercibidos para Fabio, que optó por rehuir el combate directo, persiguiendo a los cartaginenes y replegándose a terreno montañoso para anular la caballería e infantería enemiga, hostigando a tropas rezagadas y buscando el enfrentamiento sólo en condiciones claramente ventajosas.

También se exhortó a la población a que se trasladase a posiciones fortificadas, fácilmente defendibles, como hemos visto, debido a la incapacidad cartaginesa en este aspecto, llevándose consigo o destruyendo todo lo que pudiese ser de valor o utilidad para las tropas de Anibal.

Esta estrategia, unida a una inteligente distribución de las tropas disponibles, llevo al ejército romano a sitiar a los cartagineses, en el verano del 217 a. C., en la zona del Monte Calícula sin víveres ni suministros. Quinto Fabio esperaba desgastar y rendir por hambre y sed al ejército de Anibal, pero este logró zafarse del bloqueo mediante una ingeniosa estratagema, lanzando contra los romanos 2.000 bueyes con antorchas, lo que a la postre sirvió a los cartagineses para romper el sitio, en lo que se conoce como Batalla del Ager Falernus.

Tras este episodio, las tropas cartaginesas se lanzaron a una campaña mas agresiva, si cabe, de saqueo y destrucción, a lo que replicó Fabio con una intensa política de tierra quemada para intentar de una vez por todas romper el suministro cartagines y expulsarles de la península itálica.

La Segunda Guerra Púnica

Sin embargo, esta vorágine de destrucción, unido a la pasividad de la estrategia de Fabio, hizo que el Senado reconsiderase la estrategia, pues ni ellos, las tribus itálicas y la propia población romana veían claro el final de la guerra y la destrucción. Además el Senado temía que las tribus se pasasen definitivamente al bando enemigo ante la fortaleza demostrada por Anibal saqueando Italia a su antojo.

De una u otra manera, Fabio fue sustituido por Cayo Terencio Varrón y Lucio Emilio Paulo, quienes siguiendo las consignas del senado aplicaron una política más agresiva, llevando al desastre a las legiones romanas en la Batalla de Cannas, lo que demostró las bondades de las tácticas fabianas, y la restitución de la figura de su impulsor, obteniendo el cognomen de Cunctator (el que retrasa), como un título honorífico, y proclamado como “Escudo de Roma”.

Estas tácticas, en sus múltiples variantes han sido ampliamente utilizadas durante toda la historia bélica hasta nuestros días, debido a su alta efectividad en el desgaste de fuerzas invasoras superiores al utilizar estrategias no convencionales de hostigamiento continuo e interferir en las vitales líneas de suministro enemigas, en lo que hoy ha derivado hacia la denomina Guerra Asimétrica.

Vía| Las vidas paralelas de Plutarco, Volumen 1

Más información| HistoCast 54 – Aníbal Barca y la II Guerra Púnica

En colaboración con QAH| Rumbo a la Historia

Imágenes| Wikipedia, Wikimedia

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