Jurídico 


La sustitución fideicomisaria (II)

abogados reclamacion participaciones preferentesEn la anterior entrega de este artículo distinguimos a los diferentes sujetos que integraban la sustitución fideicomisaria, una breve reseña histórica y citábamos una exhaustiva clasificación realizada por ROCA-SASTRE. Para hacer la exposición más sencilla me voy a permitir simplificar las clases, limitándolas a dos. Así, y según se establezca o no la obligatoriedad de conservar el todo o parte de la herencia, esta figura jurídica de la sustitución fideicomisaria puede ser pura o de residuo:

a) Fideicomiso puro con obligación de conservar

De lo establecido en el artículo 781 del Código civil, cabe definir la sustitución fideicomisaria como la institución de un heredero con el encargo de conservar (prohibición o impedimento de enajenar) y transmitir a un tercero el todo o parte de la herencia. Y según se desprende del artículo 784 del Código civil el fideicomisario adquirirá el derecho a la sucesión desde la muerte del testador, aunque muera antes que el fiduciario. El derecho de aquél pasará a sus herederos. Por lo tanto, debe sostenerse que el fideicomisario tiene la condición de heredero (art. 785,1.º, del Código civil): antes de la restitución es un heredero electo y después, al entrar en la herencia, es un heredero efectivo. Los arts. 784 y 785 CC consideran al fideicomisario como un segundo heredero designado para después del primero, por lo que faltando el primero corresponde al nombrado en segundo lugar. Si el fiduciario premuere al testador, la doctrina de manera unánime entiende que el fideicomisario debe heredar como si fuera un sustituto vulgar -la sustitución vulgar es la disposición testamentaria en virtud de la cual el testador nombra un segundo o ulterior heredero en previsión de que el primero no llegue a serlo (si heres non erit), por no quererlo o no poder serlo-, y que la misma línea es aplicable a las sustituciones fideicomisarias a plazo y a las condicionales. Sin embargo, si el fideicomisario premuere al causante su derecho hereditario no llega a nacer (art. 758 CC) y, en defecto de ulteriores fideicomisarios, se purifica el fideicomiso, quedando el fiduciario liberado del gravamen.

Reiteramos que en esta sustitución se produce la vocación hereditaria al fideicomisario en el momento de la muerte del causante, por lo que desde ese instante tiene derecho hereditario. Citando literalmente a ROCA-SASTRE MUNCUNILL (Derecho de Sucesiones. Ed. Bosch. Segunda edición, 1995. Tomo I. pág. 495) <<En la sustitución fideicomisaria vertical o cum liberis, el testador en su intención quiere claramente que tanto su hijo fiduciario como el descendiente ulterior fideicomisario ostenten la cualidad de heredero o continuador suyo. Y lo mismo ocurre en la sustitución fideicomisaria si sine liberis decesserit, pues el segundo o ulterior hijo fideicomisario sucede al padre o a la madre como verdadero heredero del total patrimonio familiar>>. En el mismo sentido BUSTO LAGO (Coordinador: Derecho de Sucesiones, Legislación, Comentarios y Jurisprudencia; ed. Thomson-Aranzadi, primera edición, año 2007, pg. 123), para este autor es el momento de la muerte del causante en el que se produce la vocación hereditaria al fideicomisario, por lo que desde ese instante tiene derecho hereditario. Siendo aquella expectativa de derecho transmisible mortis causa a sus herederos, debe serlo también negociable e inscribible en el Registro (art. 84 RH). Y sobre la negociabilidad inter vivos de este derecho expectante no pesa la prohibición del art. 1271 párrafo segundo CC, en tanto que se trata de negocios sobre una herencia ya deferida. Si el testador nada ha dispuesto, la sustitución fideicomisaria acaece a la muerte del fiduciario, que opera como término incierto (certus an et incertus quando); es en ese instante en el que se produce la apertura de la sucesión y la restitución de los bienes del fiduciario al fideicomisario. Mas el testador puede someter la sustitución al cumplimiento de un término cierto o una condición. En este último caso, el fideicomisario carece de certeza en torno a su delación, desconoce si será o no heredero. Por lo tanto, no será de aplicación el art. 784 CC y sí el art. 759 CC. (STS 17 febrero 1994 [RJ 1994, 1623]).

Para ROCA-SASTRE MUNCUNILL (Derecho de Sucesiones. Ed. Bosch. Segunda edición, 1995. Tomo I. págs. 498-499-514) en la sustitución fideicomisaria a término se actúa con una seguridad y alcance definitivos. El fiduciario tiene la herencia durante el tiempo predeterminado y, al terminar éste, hay restitución de la herencia a favor del fideicomisario. En los llamamientos fideicomisarios sub die existen los dos momentos del dies cedit y del dies venit, produciéndose una doble delación a favor del fiduciario y del fideicomisario; solo que hay una prelación a favor del primer llamado quedando en suspenso la delación a favor del fideicomisario. El término (término suspensivo y no condición) sólo suspende la ejecución o efectividad. Siendo a término la sustitución fideicomisaria, el fideicomisario adquiere el derecho a la sucesión desde la muerte del testador, aunque muera antes que el fiduciario y el derecho de aquél puede pasar a sus herederos (art. 784 del Código civil). Por tanto, este derecho integra su patrimonio y puede negociarlo y transmitirlo a sus herederos, aunque fallezca antes de llegar el día de la sustitución. ALBALADEJO (Comentarios al Código civil y Compilaciones forales, Madrid, 1984, X, 2.º, pág.155) nos dice que hay apertura de la herencia y apertura de la sustitución pero matizándolo. Más tarde nos habla de delación a favor del fideicomisario puro o post mortem y afirma que esta delación no se produce a la muerte del causante sino a la del fiduciario, aunque el fideicomisario, aún no habiendo recibido delación, adquiere, desde la muerte del causante, expectativa segura y transmisible de su derecho (art. 784 CC); y más adelante (pág. 197), sostiene que la delación a favor de fideicomisario a término se produce al llegar el término y en el condicional (pág. 202) cuando la condición se cumple. Vuelve a la misma conclusión este mismo autor (Curso, V, 1991, pág. 275) al afirmar que la apertura de la sucesión fiduciaria tiene lugar cuando muere el testador fideicomitente y la apertura de la sucesión fideicomisaria tiene lugar cuando muere el fiduciario. Para aseverar que, aunque sí se abre la sucesión al morir el causante fideicomitente, no se atribuye aún al fideicomisario la herencia.

En la última entrega del presente artículo comentaremos muy brevemente el llamado fideicomiso de residuo y sacaremos algunas conclusiones de índole patrimonial en relación a la disponibilidad de los bienes sujetos a fideicomiso.

Imagen | La sustitución fideicomisaria (II)

En QAH| La sustitución fideicomisaria (I)

RELACIONADOS