Historia 


La suerte está echada

Quien no arriesga no gana. Eso es lo que debió pensar Julio César cuando  a principios de enero del año 49 a.C. dio la orden a sus hombres de cruzar el rio Rubicón, frontera del territorio de Roma, donde por ley, los cónsules no podían entrar con tropas armadas a no ser que tuvieran una autorización especial del Senado. Ese año César acababa su mandato como gobernador de la Galia, territorio que había conquistado entre el 58-51 a.C. dejando constancia para la posteridad en su obra “de bello gallico”.  Un año antes, el senado había intentado promover una moción de censura contra los poderes de César siendo vetada esta por Marco Antonio, tribuno de la plebe y fiel partidario de Julio César. Parece ser que la inestabilidad política y el reciente enfrentamiento por el poder con Pompeyo (Ex colega y triunviro junto a Craso) y el partido senatorial sería el detonante para arriesgar el todo por el todo.

César cruzando el Rubicón al frente de sus tropas. Serie Roma de la HBO

César cruzando el Rubicón al frente de sus tropas. Serie Roma de la HBO

César avanzaría hacía Roma acompañado de una Legión, la Legio XIII  Gemina, creada por el mismo en el 57 a. C. dejando al resto del ejército  en la Galia para evitar un posible alzamiento a su marcha. En Roma,  Marco Antonio, al mando de varias cohortes, reforzaría al bando cesariano.

Pompeyo, elegido por el Senado para defender la legalidad de  la República romana, y así, los intereses de los más poderosos, decidió  plantar cara a César y evitar que llegara a la capital pero las noticias  que recibían eran alarmantes, y una tras otra, César acabaría tomando  todas las ciudades que se encontraba camino a Roma. La popularidad de César entre la plebe y los pueblos itálicos cada vez era mayor y después de una larga reflexión, y muy a su pesar, Pompeyo decidió trasladarse a Grecia junto a sus partidarios. Utilizando todos sus recursos, que eran muchos, reorganizarían sus legiones y combatirían al traidor y enemigo de la República, Julio César. Así también, antes de partir, manifestó que declararía traidores a la República a todos los magistrados que se quedaran en Roma. A pesar de las amenazas, algunos de ellos decidieron apostar por la suerte del “divino César”.

César intentaría dar caza a Pompeyo antes de que embarcara hacía la Hélade en el actual puerto de Brindisi, ya que albergaba esperanzas de poder restablecer su alianza con su antiguo colega aunque no así con la mayoría de los Senadores. No hay que olvidar que Pompeyo fue triunviro junto a César y Craso en el 60 a. C. confirmándose nuevamente esta alianza en 56 a. C. Así también, Pompeyo estuvo casado con Julia, hija de César. Los lazos familiares que unieron a estos hombres se romperían en 54 a. C. con la muerte de Julia.

Bustos de Pompeyo (izquierda) y César (derecha)

Bustos de Pompeyo (izquierda) y César (derecha)

Al no poder detener la huida de Pompeyo, César decidió asegurar su  retaguardia poniendo rumbo a Hispania y eliminando de las provincias occidentales a los pompeyanos. Después de esperar refuerzos y marchar rápidamente hacia territorio hispano, los cesarianos  se enfrentaron a los pompeyanos en varios combates menores consiguiendo la victoria definitiva en la decisiva batalla de Ilerda  (actual Lleida). Una vez aseguradas las provincias occidentales, se  lanzó a la persecución de Pompeyo. De camino a Grecia, César sufrió  una derrota en Dirraquium en julio del 48 a. C. aunque pudo rehacerse y continuar la guerra. El 9 de agosto de ese mismo año se produciría el combate decisivo que decidiría la suerte de César. Los pompeyanos sufrirán una derrota aplastante en Farsalia obligando a Pompeyo a huir hacia Egipto, donde sería asesinado a traición a finales de septiembre.

César, que enseguida se lanzó a la captura de Pompeyo, llegó tarde. El Rey Ptolomeo XIII, que en un principio había acordado dar cobijo a Pompeyo, presentó a César la cabeza y el sello del león de su adversario, aunque antiguo colega y yerno. Esto fue un insulto enorme para él, ya que a pesar de la disputa política, guardaba un gran respeto hacía Pompeyo. Inmediatamente, el vencedor en la Guerra se procuró castigar con la pena de muerte a los traidores asesinos de Pompeyo y a sus colaboradores egipcios, así como respaldar a Cleopatra, hermana  del joven monarca egipcio y rival en su disputa por el trono. Algunas fuentes romanas posteriores a César como Plinio el Viejo, Dion Casio o Plutarco en sus “vidas paralelas“ dedicadas a Cesar y Pompeyo relataran estos echos finales de la vida de Cneo Pompeyo.

César, sobrino de Mario (157-86 a. C.) y de corte popular igual que él, se establecería en el poder a su vuelta a Roma siendo nombrado, entre otros cargos, “Dictator”. Marco Antonio, su lugarteniente y fiel seguidor sería nombrado “Magister equites” (jefe de la caballería) y aunque gobernaría con poderes absolutos hasta su asesinato en los famosos Idus de Marzo del 44 a. C., nunca aceptó convertirse en Rey, a pesar de habérsele ofrecido la diadema real, así como tampoco gobernaría como emperador respetando los principios de la República. El primer emperador de la historia de Roma sería Octaviano, más conocido como Octavio Augusto, sobrino de César y rival de Marco Antonio en la Tercera Guerra Civil.

Asesinato de César en los Idus de Marzo. Obra de Jean LeónGerome 1867

Asesinato de César en los Idus de Marzo. Obra de Jean LeónGerome 1867

Años posteriores y durante el imperio de Augusto, el poeta Virgilio (70-19 a. C.) reflejará en la Eneida la grandeza del origen mitológico de  Roma y en la cual el protagonista, al igual que César, decía descender de  la estirpe de Venus. En esta frase describe perfectamente las aspiraciones de César (Eneida, X, 284):

Audentes Fortuna iuvat” A los osados sonríe la fortuna.

 

Vía| Holland,Tom. “Auge y caída de la república Romana

Más información| Hermann Kinder; Werner Hilgemann. “Atlas histórico mundial (I)“. Ed. Akal.

Imágenes| Cruce Rubicón, Pompeyo y César, Idus de Marzo

En QAH|Un gesto que cambió la Historia: Cayo Julio César cruzando el Rubicón

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