Especial I Guerra Mundial, Historia 


La Segunda Batalla de Ypres

El sector que comprendía el llamado saliente de Ypres, fue uno de los más castigados durante la guerra en el frente occidental. Esto se explica porque las trincheras aliadas formaban una cuña que se internaba entre las posiciones alemanes. Durante noviembre de 1914 los británicos conocieron de primera mano el sufrimiento de combatir y defender las posiciones alrededor de Ypres. Durante la primavera de 1915, unos pocos meses después de haberse consolidado el frente occidental, la tormenta volvería a desatarse en Ypres.

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Sector de Ypres en abril de 1915.

La conocida como Segunda Batalla de Ypres ha pasado a la historia por varias razones: fue durante esta batalla, cuando el cirujano canadiense del ejército John Alexander McCrae, inspirado por la muerte de un compañero, escribió uno de los poemas más bellos sobre la guerra, “En los Campos de Flandes”. Pero si por algo ha pasado esta batalla a la historia, es porque se la relaciona con el primer uso del gas como arma para atacar al enemigo. En realidad hoy en día se sabe que el gas fue usado antes de la segunda batalla de Ypres. Las noticias de un primer ataque a gran escala de gas deben buscarse en el frente oriental, en lo que hoy es Polonia. Durante la batalla de Bolimów, en la línea del frente ruso, los alemanes lanzaron varios miles de proyectiles que contenían bromuro de xililo, un agente que actúa de manera similar al gas lacrimógeno.

Segunda Batalla de Ypres.

Para comienzos de abril, los aliados estaban preparándose para lanzar una ofensiva sobre los alemanes en los alrededores de Artois. Debido a la acumulación de tropas en el sector, Falkenhayn se percató de la próxima ofensiva,y decidió adelantarse.

Se decidió llevar a cabo un ataque masivo de gas cloro sobre las trincheras británicas, que debería reducir drásticamente sus efectivos, y cuando el efecto del gas pasara lanzar a un reducido número de unidades al ataque. Falkenhayn destinó un total de 7 divisiones del 4º Ejército alemán a las órdenes del duque de Württemberg. Los alemanes dispusieron un total de 5.700 tubos cilíndricos en sus líneas frente a las posiciones aliadas en Langemarck, que contenían un total de 170 toneladas de gas cloro producido por las empresas químicas IG Farben.

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Liberando el gas cloro.

El 22 de abril, tras una pequeña descarga de artillería previa, a las 17 horas, aprovechando una ligera brisa que soplaba hacia las posiciones aliadas, los alemanes liberaron la carga de los cilindros, formando una nube verde-grisácea que se dirigió lentamente hacia las posiciones de las divisiones coloniales franceses 45 y 87. El fuego de artillería alemana se detuvo por completo para no interferir en el movimiento de las nubes de cloro. Pocos instantes después la mortal nube de gas llegó a las trincheras francesas. En cuanto los soldados se percataron de lo que contenía dicha nube abandonaron sus posiciones y se retiraron, abriendo una brecha de unos 6 o 7 km entre sus líneas. Se estima que ambas divisiones sufrieron un total de 6000 bajas en este primer ataque de gas, y muchos de ellos morirían en un periodo de unos 10 minutos. Un médico militar francés presente escribiría más tarde: “Los hombres se ponen morados, luchan por respirar entre lágrimas y se quejan de quemaduras en el pecho y el estómago. Lo hemos visto todo, heridas terribles y avalanchas mortales de metal, pero todo esto no es nada si lo comparamos con la niebla que oscureció el sol durante horas, que parecieron siglos”.

Inmediatamente la comandancia alemana ordenó a sus tropas atacar y tomar la brecha dejada por los coloniales franceses, pero el temor de sus propios soldados (equipados con máscaras antigás) a los efectos del gas hizo que esta “ventaja” inicial no fuera del todo explotada.

Rápidamente el general Smith-Dorrien envió efectivos de su II Ejército y divisiones canadienses para contraatacar y ocupar las posiciones dejadas por los coloniales franceses. Destaca la acción llevada a cabo por los canadienses en la posición denominada como Kitchener’s Wood, donde el 10º batallón de la 2ª brigada canadiense y el 16º de la 3ª, con un total de 800 hombres, realizaron un exitoso contraataque a la bayoneta con un elevadísimo número de bajas.

Batalla de St. Julien.

El 24 de abril comenzaba la batalla de St. Julien. Esta pequeña localidad se encontraba en el centro de las líneas aliadas del saliente de Ypres, y era usada inicialmente como sitio de descanso para las tropas del frente; pero tras los ataques del 22 de abril se había convertido en la primera línea de batalla, y en un enclave estratégico importante para ambos bandos.

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Capitán medico Francis Alexander Caron Scrimger.

Los alemanes lanzaron un nuevo ataque de gas cloro sobre las unidades canadienses que defendían la localidad. Cuando la nube venenosa se estaba acercando, el capitán medico Francis Alexander Caron Scrimger (más tarde galardonado con la Cruz Victoria) pasó la orden a los soldados de que orinaran sobre sus pañuelos y se taparan con ellos la nariz y la boca para evitar los efectos del gas. Estas escasas medidas no resultaron muy efectivas y los canadienses se vieron obligados a replegarse.

Al día siguiente británicos y canadienses realizaron varios contraataques para intentar retomar el pueblo. El primer asalto fue llevado a cabo por la Brigada de York y Durham, de la División de Northumbria. Aunque el asalto fracasó en su objetivo de retomar el pueblo, consiguieron establecer una línea de frente muy cerca. El 26 se lanza un nuevo ataque encabezado por la Brigada de Northumbria y el 2º Batallón de los Reales Fusileros de Dublín. Aunque la brigada de Northumbria consiguió tomar algunas posiciones en el interior del pueblo, fueron obligados a replegarse por los contraataques alemanes, sufriendo casi 2000 bajas.

Finalmente el mando alemán, ante la ausencia total de refuerzos, decidió detener la ofensiva y retener las posiciones ganadas durante los días anteriores.

La batalla de Frezenberg y la primera batalla de Bellewaarde.

Para el 4 de mayo la batalla de St. Julien se dio por completada. Los aliados habían fracasado en el intento de retomar sus posiciones e incluso se habían visto obligados a replegarse de la línea establecida el día 25 a una nueva línea de defensa, cuyos puntos principales se encontraban en las crestas de Frezenberg y Bellewaarde.

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Linea del frente el 25 de mayo.

La cresta de Frezenberg se encontraba defendida por la 27ª y 28ª divisiones del 2º Ejército Británico a las órdenes de Sir Herbert Plumer. El 8 de mayo tres cuerpos del IV Ejército alemán del duque Albrecht von Würtemberg se lanzaron sobre sus posiciones. El asalto se inició con un bombardeo previo que castigó especialmente a la 83º Brigada, que se encontraba atrincherada en las primeras líneas de la cresta. A pesar del bombardeo los supervivientes consiguieron frenar los dos primeros asaltos alemanes, pero se vieron obligados a replegarse ante la insistencia germana. Al caer la noche los alemanes fueron frenados por una serie de ataques y contraataques llevados a cabo por diversas unidades británicas y canadienses, especialmente por parte del regimiento de la infantería ligera canadiense Princess Patricia, aunque a un elevadísimo coste.

El 13 de mayo los alemanes lanzaron una nueva ofensiva para capturar la colina de Frezenberg con una decarga previa de artillería, pero una vez más fue detenido por los británicos.

El día 24 los alemanes lanzaron un nuevo ataque de gas cloro sobre las posiciones británicas cerca de la pequeña localidad de Hooge, en la colina de Bellewaarde, seguido de una carga de la infantería que desalojó a los soldados británicos de sus posiciones.

El 25 de mayo por la mañana, tras algunos contraataques de las tropas canadienses, el mando británico ordenó detener cuaquier contraofensiva; la segunda batalla de Ypres se daba así por concluida. Las bajas en ambos bandos fueron cuantiosas: en 5 semanas los aliados sufrieron casi 60.000 bajas por 35.000 alemanas. Aunque los ingleses habían conseguido mantener el control de Ypres, su situación era muy precaria; el saliente se había visto drásticamente reducido y ahora los alemanes ocupaban todas las zonas altas próximas a la ciudad.

Por su parte los alemanes, aunque habían conseguido profundizar en las líneas aliadas, no habían conseguido su objetivo principal de ocupar Ypres, objetivo que estuvo más próximo durante el primer día de la ofensiva, el 22 de abril, que durante las semanas siguientes, pero la sorpresa causada por el ataque de gas y las grandes brechas abiertas en las líneas aliadas no pudieron ser aprovechadas.

En colaboración con QAH|La Gran Guerra: Sangre, Barro y Trincheras.

Vía|QUERO RODILES, FELIPE. Historia militar de la Primera Guerra Mundial: de la caballería al carro de combate / Felipe Quero Rodiles -Madrid : Sílex, 2009 -624 p.

Imágenes| frente abril, gas cloro, Scrimger, 25 de mayo

En QAH| Especial Primera Guerra Mundial (1914-1918); La Primera Batalla de Ypres (I): Langemarck; La Primera Batalla de Ypres (II): Final de la Batalla e Inicio del Estancamiento; La Armas Químicas durante la Primera Guerra Mundial

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