Cultura y Sociedad, Historia 


La revolución militar

La Trace Italienne.

La Trace Italienne.

 

Si para el historiador tradicional, la Edad Moderna comienza con la toma de Constantinopla (o Granada, para los españoles), para el historiador militar comienza con la campaña italiana del rey francés Carlos VIII en 1494-95.
Esta campaña supone una ruptura con todo lo anterior en tanto en cuanto invalida de un plumazo los conceptos tácticos y estratégicos precedentes.

Carlos VIII se lanza sobre Italia con un tren de asedio de 40 cañones: hasta entonces, los cañones usados en la guerra de sitio, principalmente bombardas, eran pesados y difíciles de transportar (como la gran bombarda de 9 metros usada en el sitio de Constantinopla por Mehmet II y llevada a su emplazamiento por cientos de bueyes y 100 hombres de apoyo a una velocidad de 2 kilómetros al día), lentísimos de cargar, estaban muy condicionados por la geografía (al ser transportados a través de ríos y canales, no podían trasladarse tierra adentro) y, para colmo, no eran muy fiables.

Sin embargo, la nueva artillería hipomóvil, neutralizó completamente las técnicas de fortificación medievales. Los muros altos y las torres redondeadas pasan, de repente, a estar obsoletas. Hasta ese momento, las máquinas de asedio de tiro tenso no tenían fuerza suficiente para derribar los muros y las de tiro curvo, por una simple cuestión vectorial, perdían su energía en la parábola. Ahora sí, los cañones tienen la potencia necesaria para, concentrados en un sector de las murallas, derribarlas en cuestión de horas.

Si estas innovaciones se hubieran dado en otro lugar, tal vez la respuesta habría tardado mucho más, pero estamos en la Italia del Renacimiento e inmediatamente se busca una solución científica al problema.

Vauban

Vauban

Cuando Carlos VIII regresa a suelo galo, aparece un sistema de fortificación que responde a la problemática creada: la trace italienne (la traza italiana). Muros más bajos y de mayor espesor, torres con cañones sobresalen en los ángulos para ejercer un preciso fuego de flanqueo.

Los ángulos de disparo y el apoyo mutuo van a ser los dos valores esenciales que conformen este sistema. A partir de estos conceptos básicos se irán añadiendo más refinamientos. Todo amparado, lógicamente, en la matemática y la geometría.
Casaments, revellines, coronas y hornabeques irán apareciendo a lo largo de los siglos XVI y XVII, dibujando hermosas fortificaciones poligonales a lo largo de las zonas calientes de esos momentos. E ingenieros italianos serán llamados a trabajar en las distintas cortes europeas.
El apogeo de este sistema se da a mitad del siglo XVII, durante el reinado del Rey Sol (Luis XIV) y su maestro ingeniero, Sebastián La Preste de Vauban.

 

Vía| PARKER, Geoffrey; La revolución Militar. Ed. Crítica, Barcelona 1990.

Más Informaión| PARET, Peter; Creadores de la estrategia moderna. Ministerio de Defensa, Madrid 1991.

Imagen| Trace Italienne, Vauban.

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