Derecho Mercantil, Jurídico 


La retribución de los Consejeros Ejecutivos: carácter estatutario o extraestatutario

La retribución de los Consejeros Ejecutivos de las entidades jurídicas es uno de los principales problemas con el que se encuentran los asesores jurídicos de las empresas. En esta entrada se tratará de explicar si dicha retribución debe tener carácter estatutario o extraestatutario.

Cuando un miembro del Consejo de Administración sea nombrado Consejero Delegado o se le atribuyan funciones ejecutivas en virtud de otro título, será necesario que se celebre un contrato entre éste y la Sociedad, que deberá ser aprobado previamente por el Consejo de Administración con el voto favorable de 2/3 partes de sus miembros y en el que se detallen todos sus conceptos retributivos por el desempeño de sus funciones ejecutivas, tal y como establece el artículo 249.3 LSC.

De esta regulación se entiende que el Consejo de Administración goza de cierta autonomía para establecer la retribución de los Administradores, dejando fuera de esta decisión a Socios y Accionistas.

El problema es si los conceptos retributivos que el Consejero Delegado o Consejero al que se le atribuyan funciones ejecutivas en virtud de otro título deben también constar de manera expresa en los estatutos.
Hasta la ent
rada en vitrato_negocios_619gor de la reforma de la LSC, la tesis mayoritaria de la doctrina y la jurisprudencia defendía que los Consejeros Ejecutivos no podían percibir por las funciones ejecutivas de dirección y gestión de la sociedad ninguna remuneración contractual, civil o laboral, añadida a la remuneración pactada en los estatutos sociales. Con ello se exigía, con independencia de las funciones concretas del Consejero, ejecutivas o no, la necesaria aparición en los estatutos sociales con la suficiente determinación y concreción del sistema o sistemas de retribución de los Consejeros.

Pues bien, a la luz de las modificaciones, introducidas con la reforma de la LSC, tanto en el artículo 217 como en el 249.3 parece que se vienen a reconocer dos tipos de remuneraciones: por un lado, la remuneración de los consejeros “en su condición de tales” que estaría sujeta al principio de reserva estatutaria y a la aprobación de la junta; y por otro lado, la del desempeño de funciones ejecutivas, que requiere la firma de un contrato entre el Consejero y la Sociedad, estableciéndose ciertas cautelas, pero sin mencionarse que éstas deben estar sujetas al principio de reserva estatutaria.

Por otro lado, se deja al arbitrio del Consejo de Administración la fijación de la retribución a percibir por el Consejero Delegado o consejero con funciones ejecutivas por el desempeño de dichas tareas, mencionando tan sólo en el artículo 249.4 que el contrato deberá ser conforme con la política de retribuciones aprobada, en su caso, por la Junta General. Sin perjuicio de ello, no se debe olvidar que el artículo 220 de la LSC, establece que en el caso de las Sociedades de Responsabilidad Limitada, deberá contar también con el acuerdo de la Junta General de Accionistas.

En definitiva, y de acuerdo con lo expuesto, se podría concluir; por un lado, la no necesidad de establecer en los estatutos los conceptos retributivos que el consejero delegado o consejero al que se le atribuyan funciones ejecutivas pudieran percibir, y por otro lado, la autonomía del Consejo de Administración para establecer la cuantía de la retribución de los Consejeros Ejecutivos, que podría superar incluso el máximo establecido en los estatutos para los administradores en “su condición de tales” salvo que exista una política de retribuciones aprobada por la Junta General que estableciera directrices en este sentido, y salvo el caso del artículo 220 de la LSC para las S.R.L.

Vía | BOE

Imagen | Negocios

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