Coaching y Desarrollo Personal 


La resistencia al cambio en el proceso de crecimiento (I)

 

El cambio surge de la necesidad de romper un aparente equilibrio existente para transformarlo en otro mucho más útil.

Mucho se ha hablado y se habla de crisis económica y de la necesidad de un cambio de paradigma porque el que teníamos anteriormente está desfasado y ha dejado de funcionar.

Cuando estos paradigmas están arraigados fuertemente, pueden frenarnos e impedirnos la realización de lo que, supuestamente, está más allá de nuestros límites o de nuestros talentos y habilidades. Ahora tenemos un resultado y ante él nos enfrentamos inevitablemente al cambio y, aunque cambiar no es fácil, si no cambiamos no crecemos.

Y en proceso de cambio, la resistencia es necesaria, es una etapa útil como la que más, y proviene por el miedo a lo desconocido o por la expectativa de pérdida de los beneficios actuales.

Las etapas que se atraviesan cuando hay un cambio, se parecen a las etapas de un proceso de duelo, con variación en la intensidad, pero igualmente es un duelo porque hay que dejar atrás.

El modelo “la curva del cambio”, proviene de Elisabeth kübler-Ross, la psiquiatra que dedicó buena parte de su vida a trabajar con personas en etapa terminal; y descubrió que, frente a la noticia de un diagnóstico drástico y terminal, las personas tenderían a seguir un ciclo con 5 etapas.

Posteriormente, esto fue adaptado a los cambios personales y organizacionales, cuando las noticias no son buenas: reducción de personal, crisis, pérdida de un cliente, etc.la curva del cambio

Las 5 etapas son:



1. La Negación: 


La negación es solamente una defensa temporal para el individuo. Asumimos que no es cierto que las cosas hayan cambiado o que vayan a cambiar. Negamos que “la ola” (el cambio) está ocurriendo o que va a ocurrir.

”Esto no me puede estar ocurriendo a mí”.

2. Ira: Una vez en la segunda etapa, el individuo reconoce que la negación no puede continuar. Nos enojamos como una manera de lidiar con la realidad, en el momento en que ésta ya no puede seguir siendo negada. Culpamos a otros de lo que está ocurriendo y sentimos que hay cierta injusticia 


(“¿Por qué a mí? ¡No es justo!”, “¿cómo me puede estar pasando esto a mí?”).

3. Negociación: Esta es una etapa de regateo interno, en la cual, para poder asimilar la nueva situación, nos quejamos internamente (o también hacia fuera) sobre “si por lo menos”, la nueva situación se hubiera dado de manera más benigna. (“Si por lo menos, me lo hubiera dicho de otra manera….” o “me hubieran dado más tiempo para adaptarme…”).



Usualmente, la negociación por una vida extendida es realizada con un poder superior a cambio de una forma de vida reformada. Psicológicamente, la persona está diciendo: “Entiendo que voy a morir, pero si solamente pudiera tener más tiempo…”

4. Depresión: Aquí la realidad se ha vuelto innegable. Ya no estamos enojados, hemos dejado de regatear y se da el fenómeno en el que transitoriamente nos sentimos vacíos, sin energía ni entusiasmo, desalentados. Tanto a nivel personal como organizacional ponemos en duda nuestra propia competencia. Nuestra autoestima es frágil en esta etapa.

Sin embargo, si nos “aguantamos” y aprendemos lo que la experiencia de cambio significa esta etapa es como un “invernar” transitorio, que nos fortalece y hace madurar.

5. La aceptación y el crecimiento: 

Finalmente, una vez que salimos de la depresión transitoria, llegamos a aceptar el cambio, empezamos a probar fuerzas de nuevo (una nueva novia, el nuevo sistema de trabajo, una nueva actitud) y descubrimos que hemos alcanzado un nuevo estado de cierta tranquilidad y conciliación auténtica con nosotros mismos y que en el proceso hemos madurado y crecido, ya sea personal u organizacionalmente.

Transitar por estas cinco fases no es sencillo. No es inmediato ni obligatorio asumir que las cosas hayan cambiado o que vayan a transformarse. También es frecuente la cólera, que vive del rumor y de la mala comunicación interna. La negociación abre una fase para el regateo muchas veces de plazos cortos, pero indica que muchas personas ya han aceptado el cambio. En este punto la empatía es crítica. La siguiente etapa transcurre por la desesperanza transitoria, donde se pone de manifiesto un cuestionamiento de la competencia profesional y la autoestima. Por último, la persona puede alcanzar cierta aceptación en aras del crecimiento personal y profesional.

Mi siguiente artículo, será la segunda parte de “la curva del cambio”.

“Como coach, sé que saldré a bailar con mi cliente, pero aún no sé qué baile ni sobre qué música bailaremos, ya que los elige él. Lo único que sé, es que bailaré”.

 

Vía| zona internet, javier velilla, managament enterprises, quidarte

Imagen| cccoaching

RELACIONADOS