Especial Isabel, Historia 


La rendición de Granada

 

A partir de la ascensión al trono del que fuera conocido por los cronistas cristianos como Muley Hacén, en el año 1464, comenzaron a acentuarse los enfrentamientos en el seno de la propia dinastía nazarí, último reducto del poder islámico en la Península Ibérica. El comienzo de la guerra entre cristianos y musulmanes tuvo su inicio cuando en 1481 el Marqués de Cádiz, Rodrigo Ponce de León, marchó a Ronda y tomó por fuerza la gran torre del Mercadillo, demoliéndola y quemando sus campos. Este hecho supuso la ruptura del pacto de no agresión estipulado entre los reinos, por ello, la venganza de los nazaríes no tardo en suceder y pronto asaltaron Zahara apoderándose de su castillo, obteniendo una sorprendente victoria y dejando de pagar el antiguo tributo al que se obligaba.

Al tiempo que los cristianos consolidaban su estrategia de ataque, desde Granada, los príncipes Boabdil y Yúsuf, hijos de Aixa y el emir, comenzaron a alzarse en rebeldía contra su padre por miedo de la instigación de su nueva favorita y esposa, Zoraida. Así, Boabdil fue proclamado sultán en 1482 por sus partidarios en Granada y Muley Hacén se refugió en Málaga donde gobernaba su hermano el Zagal. Un año después el nuevo emir, junto al padre de su esposa Moraima, llevó a cabo la campaña de Lucena, durante la cual cayó muerto Aliatar, su suegro; y Boabdil  tuvo que huir en dirección a Loja, siendo perseguido, alcanzado y capturado por la caballería cristiana. 

Muley Hacen, Boabdil el Chico y el Zagal. Serie Isabel

Muley Hacen, Boabdil el Chico y el Zagal. Serie Isabel

Estos desastres permitieron a Muley Hacén tomar de nuevo el poder, aunque su salud, en este tiempo, ya estaba mermada. Los reyes castellanos con la intención de que continuaran las disputas internas en el reino granadino, dispusieron la libertad de Boabdil, a cambio de la de su hijo Ahmed como garantía (Tratado de Córdoba). Este pacto entrañaba que Boabdil colaborara con el bando cristiano para vencer a su tío el Zagal –que se había beneficiado de la abdicación de su hermano enfermo-, y si  lograba recuperarla entregaría la ciudad de Granada, sede del poder del reino, a la autoridad de los Reyes Católicos, a cambio de otras posesiones menores que le serían entregadas al Rey Chico, que revestirían la condición de feudo.

Tras la muerte de Muley Hacén, se produce la división interna definitiva entre los bandos islámicos. Por un lado Boabdil, cuyo dominio mayor se extendía por la zona oriental y por otro el Zagal, que defendía la zona occidental. Así, tras las sucesivas batallas que se dieron en la parte occidental, los Reyes Católicos consiguen el control de la zona tomando, Álora, Ronda en  el año 1485 y Málaga y las demás ciudades en los tres años siguientes.

En 1487 volvía a sentarse en el trono de la Alhambra Boabdil, y en los dos años siguientes cayeron ciudades importantes como Almería, Mojácar y Vélez, también Baza y Guadix, reduciéndose por completo el poder del Zagal .

Concluidas las operaciones de cerco y capitulación de las anteriores plazas, los reyes castellanos reclamaron al emir el cumplimiento de lo pactado, es decir, la entrega y rendición la ciudad. Pero Boabdil, se piensa que bajo la creencia de que los monarcas cristianos no iban a cumplir su palabra, rompió el pacto e intentó seguir luchando en vano recuperando escasos territorios. El esfuerzo del emir de abrirse paso al mar fue inútil y todo se redujo al asedio de la ciudad de Granada y sus alrededores. Los Reyes Católicos no tuvieron intención de saquear la ciudad y destruirla, sino de esperar que se rindiera de una forma pacífica, para ello instalaron un campamento y edificaron un cuartel general (Santa Fe) donde aguardaron su objetivo. La ciudad asediada comenzó a perecer de hambre y miserias y tras una década de enfrentamientos el cénit que el poder islámico de Al-Andalus viviera en el año 711 con la victoria de Guadalete, ahora estaba en su ocaso. Se fijó la entrega en marzo de 1492, pero las condiciones adversas que tuvieron que vivir los granadinos, así como el miedo del emir de una insurrección del pueblo, adelantaron su fecha.

Cuando bajando la colina de los Mártires, acompañado por cincuenta caballeros llegó a la altura del rey Fernando quiso Boabdil bajarse de su caballo y besar su mano en señal de homenaje, pero Fernando apresuradamente se lo impidió, abrazándole con toda clase de señales de simpatía y consideración. Después,  el último emir de Granada entregó las llaves de la fortaleza  (2 de enero de 1492), a las puertas de la ciudad rindió homenaje a Doña Isabel igual que antes lo había hecho con su esposo y tras ellos marchó.

En poco tiempo, la gran cruz de plata utilizada en toda la guerra pudo verse reluciente a los rayos del sol, con los estandartes de Castilla y de Santiago, ondeando en las torres de la Alhambra. Pudo oírse al coro de la capilla real entonar el solemne cántico del Te Deum, y todo el ejército se postró de rodillas en señal de adoración al Señor de los Ejércitos, que le había concedido finalmente la realización de sus deseos, y este glorioso triunfo en el que la media luna árabe mudó en cruz cristiana.

 Las capitulaciones para la rendición de la capital del reino establecían unas condiciones muy generosas para los musulmanes: seguridad de personas y bienes, conservación del culto musulmán y de su ley religiosa en los juicios, libertad de los cautivos, autorización a los granadinos para continuar en sus casas o partir a África enajenando su hacienda y llevando sus alhajas en naves del Rey gratuitamente, no se imponía a los que se quedaran más tributos que el azaque y el diezmo, y no se obligarían a usar distintivos.

Suspiro del rey Boabdil al ver la Alhambra por última vez.

Suspiro del rey Boabdil al ver la Alhambra por última vez.

Cuenta una leyenda que narra la partida de Granada,  que Boabdil camino de su exilio a su señorío de las Alpujarras, tomó su ruta en el más absoluto de los silencios, dando la espalda durante su recorrido a la ahora cristiana Granada; sólo cuando estuvo sobre la última colina desde la que se divisaba la ciudad volvió la cabeza para contemplar la Alhambra por última vez, con lagrimas en los ojos, tuvo que oír las duras palabras que su madre le dirigió: “Llorad, llorad como una mujer lo que no supistéis defender como un hombre”. Desde aquel infausto día el pequeño puerto de montaña enclavado entre Alhendín y Padul, donde el Rey Chico con un gran suspiro de resignación dijo: ¡Alá Akbar! (Dios es grande), fue conocido como El suspiro del moro.

En los años siguientes las condiciones para la rendición no se cumplieron con todo rigor: se intentó la conversión de los musulmanes al principio sin violencia, por el arzobispo Fray Hernando de Talavera, después se empleó la coacción por el cardenal Cisneros, quemando ejemplares del Corán en la plaza de Bibarrambla, provocando la sublevación de los mudéjares de Albaicín y extendiéndose por otras zonas. Por pragmática de 11 de febrero de 1502 se obligó a todos los mudéjares a salir de España o convertirse. A los conversos se les llamó moriscos. Se exceptuó la obligación de bautizar a los mudéjares esclavos, conocidos con el nombre de moros cortados.

 

Vía | Aguado Bleye, Pedro. Curso de Historia III. Madrid: Espasa-Calpe, S.A, 1936;  de Santiago Simón, Emilio. “El final del Islam Granadino (1464-1492)”. En: Fernando II de Aragón, el Rey Católico/ Miguel Ángel Ladero Quesada…[ed.al.]; presentación: Esteban Sarasa. –Zaragoza: Institución «Fernando el Católico», 1995. 587p; 24cm. ISBN 84-7820-280-280-3. . Prescott, William H.  Historia del reinado de Fernando e Isabel, los Reyes Católicos. Foster Kirk, John (ed). London George Routledge and Sons, Limited Broadway, Ludgate Hill 1892. Arias Fernández, Juan Manuel (trad.) 2002-2004

Mas Información| L. SECO LUCENA PAREDES, “La sultana madre de Boabdil”, en Al-Andalus, XII (1947). La conquista de Granada RTVE , ¿Cómo fue la rendición de Granada?

Imagen| La rendición de Granada, Los últimos emires de Granada, Suspiro del moro.

Video|  La rendición de Granada, “Llorad como una mujer, lo que no supisteis defender como un hombre”

En QAH| La Guerra de Granada, Hernando de Talavera y su papel en la Corte, Isabel de Solís (Zoraida) y su influencia en la corte nazarí, Frases que han hecho historia (III): “LLora como mujer lo que no supiste defender como hombre”, La caída de la dinastía nazarí (I): Primeras conspiraciones,  Territorio de al-Ándalus (IV): la organización hasta el Reino nazarí

 

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