Historia 


La reina de Saba: Impulsora del comercio de exportación

Pintura representando a Salomón y a la reina de Saba

Pintura representando a Salomón y a la reina de Saba

Habiendo tenido noticias la reina de Saba de la fama de Salomón, vino a Jerusalén con el fin de probarle con enigmas, acompañada de un numerosísimo séquito, de camellos cargados de aromas, oro en gran cantidad y piedras preciosas.”                                                                                               (2ª  Cr, 9,1)

También en el libro I de los Reyes nos cuenta la llegada de una extraña mujer al unificado reino de Israel, gobernado por el sabio Salomón (s. X a.C.). Pero los textos no mencionan nombre alguno. Sólo cuenta con un título, el de soberana de una rica tierra, Saba. Esta tierra se identifica con una antigua región ubicada en el actual Yemen, en la zona meridional de la Península Arábiga. En el siglo I a.C. Plinio el Viejo cuenta en su Historia Natural que “los sabeos son riquísimos por la fertilidad de sus bosques olorosos, además de por sus minas de oro, por el regadío de sus campos y por su producción de miel y cera”. Otra referencia clásica la tenemos en el griego Dionisio, que en el año 90 de nuestra era escribe: “en la Arabia Feliz respiras siempre los dulces perfumes de magníficos aromas, ya sea de incienso o de la maravillosa mirra. Sus habitantes tienen grandes rebaños de ovejas en los prados y las aves vuelan hacia allí desde lejanas islas y traen las hojas de canela”. Así como Holanda es un jardín de tulipanes, Saba era el país de las especias, jardín único, florido, legendario y perfumado por  aromas y perfumes. En su centro se hallaba situada la metrópoli, llamada Marib. 

Localización del reino de Saba

Localización del reino de Saba aromas y perfumes. En su centro se hallaba situada la metrópoli, llamada Marib.

Siguen contando los textos bíblicos que cuando la reina llegó a Jersusalem quedó deslumbrada por el templo y por la sabiduría de Salomón quedándose tres años en Jersusalem y logrando un tratado de comercio y no agresión entre estos dos reinos. Se llevaron a cabo largos viajes comerciales a través del Mar Rojo, siguiendo siempre las costas de dicho mar; también existía una ruta por tierra, atravesando los desiertos de arena del sur. El medio de transporte era el camello, que eran designados como “navíos del desierto”, atravesando una ruta de unos 2000 kilómetros, por la antigua ruta del incienso.

Rutas de comercio entre Saba e Israel

Rutas de comercio entre Saba e Israel

La estación final de esta ruta era Israel. Los agentes de Salomón, los llamados “mercaderes reales”, recibían allí los diversos productos. De ellos dependía que las caravanas pudiesen proseguir su ruta a través de la tierra de Salomón, hacia Egipto, Fenicia y Siria. Sabemos, por menciones en el Corán, que a mediados del siglo VI d.C. un dique próximo se quebró, provocando la desertización: “El pueblo de Saba tenía bellos jardines en los cuales se cultivaban los más bellos frutos. Pero, después, el pueblo se alejó de Dios y Dios le castigó haciendo que el dique se rompiera. Más tarde crecieron solamente frutos amargos en los huertos de Saba”. Cabe destacar que arqueólogos alemanes han encontrado los restos del palacio de la legendaria reina

Restos de la capital, Marib

Restos de la capital, Marib

de Saba en la localidad de Axum, en Etiopía, y desvelado con ello uno de los mayores misterios de la antigüedad. Las investigaciones han revelado que el primer palacio de la reina de Saba fue trasladado poco después de su construcción y levantado de nuevo orientado hacia la estrella de Sirius, destacan en un comunicado los arqueólogos que han encontrado los restos de esta residencia del siglo X a.C. bajo el palacio de un rey cristiano. Según su hipótesis, Menelik I, rey de Etiopía e hijo de la reina de Saba y del rey Salomón de Jerusalén, fue quien ordenó levantar el palacio en su lugar final. El hallazgo de este palacio resuelve algunos de los misterios que rodean a esta reina, sobre la que hablan centenares de leyendas, relatos de la Biblia o del Corán.

Sabemos que Salomón existió históricamente, sabemos que el reino de Saba existió, también que hubo relaciones entre los dos reinos, y que en Jerusalem se han encontrado objetos de este reino que así lo atestiguan. Sólo nos queda confirmar la existencia histórica de esta reina.  Aún hoy en el Yemen muchas niñas llevan el nombre de Bilquis (el nombre en árabe de esta mítica reina). Cuando se puedan seguir la excavaciones del templo es muy probable que se pueda dar por sentado que ella también existió históricamente.

Pero sea o no real esta reina, lo que sí podemos sacar como conclusión es que gracias a ella se inició un próspera relación, más allá de la pasional, comercial. Si bien es un personaje real, o bien es una personificación mítica para explicar estas relaciones, está aún por desvelar.

 

Vía| W. Keller, Y la Biblia tenía razón, 1981;

Más información| El País; Amantes famosos de la historia

Imagen| Pintura ; Mapa; Rutas; Ruinas

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