Derecho Internacional, Jurídico 


La regulación normativa de la experimentación animal en la Unión Europea: hacia un desarrollo científico ético

El bienestar animal, objeto de preocupación en la UE.

El bienestar animal, objeto de preocupación en la UE.

El tema elegido muestra de una manera fehaciente la capacidad que tiene la Unión Europea de regular materias tan específicas y concretas como la experimentación en animales, y de cómo la labor llevada a cabo en Bruselas tiene una incidencia notable en los ordenamientos jurídicos de los veintiocho Estados miembros.

Así pues, comenzaremos diciendo que ya en el Derecho originario de la Unión Europea, o más concretamente, en el artículo 13 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, se recoge la preocupación de las instituciones comunitarias, por el bienestar de los animales en general. No obstante, este artículo deja bastante que desear, pues si bien es cierto que pretende garantizar el bienestar animal, por otra parte pide respeto para las tradiciones culturales o ritos religiosos, o lo que es lo mismo, en caso de conflicto entre el bienestar animal y una tradición cultural, prevalecerá la tradición cultural (Un ejemplo muy claro de esto es la tauromaquia). En cualquier caso, dicho artículo se expresa en los siguientes términos:

 “Al formular y aplicar las políticas de la Unión en materia de agricultura, pesca, transporte, mercado interior, investigación y desarrollo tecnológico y espacio, la Unión y los Estados miembros tendrán plenamente en cuenta las exigencias en materia de bienestar de los animales como seres sensibles…”

El primer instrumento jurídico de Derecho derivado al que tenemos que hacer referencia es la Directiva 2010/63/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de septiembre de 2010 relativa a la protección de los animales utilizados para fines científicos. Esta Directiva no prohíbe ni mucho menos la experimentación en animales, pero sí establece un marco jurídico mediante el cual se procure un cierto bienestar a estos seres sintientes en el proceso de experimentación. Lo que sí establece es un importante avance en lo que a experimentación en primates se refiere. De esta manera, la Directiva prohíbe totalmente la utilización de simios antropoides (aquellos primates que guardan una semejanza significativa con el ser humano), salvo en algunas ocasiones, como por ejemplo, que se dé el caso de que aparezca una enfermedad en el hombre altamente discapacitante o potencialmente mortal.

La Directiva establece que solo se llevarán a cabo experimentos en animales siempre y cuando no exista un método de sustitución alternativo, y en aquellos casos dónde sea necesaria tal experimentación, se velará para que el sufrimiento, el dolor y la angustia sea inexistente o la mínima posible.

Otro logro en lo que a bienestar animal se refiere, se ha conseguido este año, cuando el 11 de julio del 2013, entraba en vigor el Reglamento 1223/2009 del Parlamento Europeo y del Consejo de 30 de noviembre de 2009 sobre los productos cosméticos. Este Reglamento sustituye a la Directiva 76/768/CEE sobre cosméticos. El simple hecho de que un Reglamento sustituya a la Directiva, ya da buena muestra de la intencionalidad del legislador europeo a la hora de abordar con más fuerza este tema, puesto que aunque ambas normas son igual de vinculantes, el Reglamento marca a los Estados miembros el camino a seguir para alcanzar los objetivos en él planteados, mientras que la naturaleza de la Directiva es la de fijar los objetivos, y dejar a la discrecionalidad de los Estados miembros el modo en que se van a conseguir.

Examinando el contenido del Reglamento, se puede decir que, en síntesis, lo que establece es que a partir de la fecha arriba indicada, cualquier empresa que pretenda vender productos o ingredientes cosméticos en territorio de algún Estado miembro de la Unión Europea, no podrá hacerlo si esos productos o ingredientes han sido testados en animales en cualquier parte del mundo.

Cabe decir aquí que para la Comisión Europea, esta prohibición de venta de productos o ingredientes testados en animales no es el último paso ni mucho menos en relación con el bienestar animal. De este modo, el 11 de marzo de 2013, emitió una Comunicación en la que ponía de manifiesto la importancia de apoyar “la investigación y el desarrollo de métodos para evaluar mejor la seguridad humana y aprovechar los esfuerzos pasados garantizando que los últimos avances científicos se traduzcan en soluciones que no impliquen el uso de animales”.

Por último, recientemente se ha presentado ante la Comisión Europea, una iniciativa ciudadana europea (Stop Vivisection) que pretende la derogación de la Directiva 2010/63/UE, sustituyéndola en su lugar por un texto normativo que prohíba sin excepciones toda experimentación en animales durante investigaciones biomédicas y toxicológicas. Veremos si finalmente la iniciativa llega a buen puerto y se termina con esta práctica a nivel comunitario.

Vía | EuropapressUnión Europea, Público

Imagen | Stop Vivisection

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