Economía y Empresa 


La realidad de la política económica venezolana

El origen de lo que hoy conocemos como política económica fue acuñado por vez primera en 1952 por los economistas Jan Tinbergen (Holanda, 1903-1994) y Rgnar Frisch (Noruega, 1895-1973), en su trascendental y conocida obra Sobre la teoría de la política económica.

La política económica se refiere a las acciones que los gobiernos adoptan en el ámbito económico, además, cubre los sistemas de fijación de tasas de interés y presupuesto del gobierno, así como el mercado de trabajo, la propiedad nacional, y muchas otras áreas en las que los gobiernos intervienen en la economía. Dichas políticas son influenciadas con bastante frecuencia por organismos internacionales como es el Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial,  entre otros. Al mismo tiempo, estas también son influenciadas por razones políticas y las contingencias políticas de los partidos.

Atendiendo a su evolución, técnicas y control, el estudio de la política económica se divide en tres importantes etapas.

  1. La primera etapa está ubicada antes de los años 70 del siglo pasado
  2. La segunda durante esta década
  3. La tercera después de los años 70.

Para este análisis nos ubicaremos en la tercera etapa, que está asociada a la transformación que la macroeconomía del equilibrio constituyó para la interpretación de la política económica.

Entre los objetivos de la política económica logramos diferenciar: objetivos a corto plazo (coyunturales) y objetivos a más largo plazo (estructurales). Así, nos detendremos en los problemas de la política económica a corto plazo, que son los que propician el cuello de botella y dificultan el acceso a los derechos que poseen los ciudadanos de cualquier país, como es pleno empleo, estabilidad de los precios y la mejora en la balanza de pagos.

En Venezuela, país suramericano que en los últimos años ha asumido un sistema político con alto grado de intervención del estado en todas las esferas de la vida social y que sus inspiradores han llamado Socialismo del siglo XXI, el gobierno ejerce el poder sin tener en cuenta los elementos básicos de la economía como el pleno empleo, estabilidad de precios y equilibrio en la balanza de pagos.

El pleno empleo es una situación donde todos los individuos de un país, que están en condiciones de trabajar y que quieren hacerlo, se encuentran efectivamente trabajando, ya sea como empleados de una empresa u organización o creando la suya propia. Venezuela cerró el tercer trimestre del 2016 con una tasa de desempleo de 7,5 por ciento, país en el que existe una tendencia a la concentración del empleo en el sector de los servicios y un marcado debilitamiento de la demanda laboral, por tanto un incremento de la tasa de desocupación como escenario proyectado.

El pleno empleo en Venezuela se ha convertido en utopía y falacia debido a que el gobierno ha declarado como su enemigo al sector privado, castigándolo y privándolo de todo tipo de beneficios, como es el otorgamiento de créditos o la inexistencia de una seguridad jurídica para el empleado. De este modo, existe un vacío de derechos constitucionales como la libertad económica y la propiedad privada, el estímulo a la creación de nuevas empresas y con ello a la generación de nuevas fuentes de trabajo.

En el sector público el empleo ha llegado a niveles de saturación, envuelto de una gran dosis de burocracia, sin embargo, el estado estimula nuevos puestos en el sector de la construcción considerando que alentando solo este sector lograríamos la utopía de pleno de empleo. Sin embargo el gobierno no tiene en cuenta que este sector requiere de mano de obra no calificada o semicalificada (según el caso) que la mayoría de las veces sus empleados prestan servicios en situaciones de seguridad y salud laboral complicadas, ofertando su fuerza de trabajo a cambio de un salario que no alcanza ya que el ingreso mensual promedio no cubre la canasta básica familiar.

El pleno empleo en Venezuela se ha convertido en utopía y falacia

La estabilidad de precios es el objetivo primario de la política económica y se logra cuando un país es capaz de conservar el valor de su dinero, o poder adquisitivo de sus pobladores, a largo plazo, siendo el principal garante del cumplimiento de este objetivo los bancos centrales de cada país. En Venezuela, el gobierno aspira a que sus ciudadanos se acostumbren y adapten a vivir bajo inflación hasta llegar al punto de que lo vean como un proceso normal. No se puede esperar otra cosa de un país lleno de actividades económicas especulativas y acaparadoras,que con estos males que cada día se exacerban mas en la sociedad venezolana. Así, el gobierno busca evadir su responsabilidad y evitar discutir de algo mejor como es la estabilidad de precios.

Contradictoriamente a lo que plantean los postulados económicos en Venezuela la inflación es considerablemente elevada con un alto grado de inestabilidad como resultado del comportamiento desequilibrado de la toda la economía, elementos que hacen que la economía venezolana cada día se aleje más del camino hacia la senda sostenida de crecimiento económico.

La economía venezolana cuenta con grandes e importantes variaciones en los precios, debido a esto: se distorsiona la distribución del ingreso y agrava los niveles de pobreza, afecta la definición del límite inferior de la tasa de interés nominal y el ajuste de los precios relativos, no se garantiza un escenario favorable para la toma de decisiones tanto de los consumidores como de los productores, no existe incentivo para la planificación financiera, se ve afectada la competitividad externa, no existe una correcta estimación de la rentabilidad de los proyectos de inversión y no crea un ambiente propicio para el crecimiento económico.

La economía venezolana cuenta con grandes e importantes variaciones en los precios

La balanza de pagos es un documento contable en el que se registran operaciones comerciales, de servicios y de movimientos de capitales de un país con el exterior. Es un indicador macroeconómico que proporciona información sobre la situación económica del país de una manera general, permite conocer todos los ingresos que recibe un país procedentes del resto del mundo y los pagos que realiza tal país al resto del mundo debido a las importaciones y exportaciones de bienes, servicios, capital o transferencias en un período de tiempo.

Venezuela cuenta con un desequilibrio en su balanza de pagos como consecuencia de una política fiscal y monetaria expansiva del Poder Ejecutivo Nacional y el Banco Central de Venezuela (BCV), donde el gasto público es cada vez mayor a los ingresos fiscales, provocando así un incremento excesivo de la demanda agregada, la que a su vez supera el Producto Interno Bruto (PIB). Todos estos elementos traen como resultado el incremento de las importaciones para poder compensar la demanda, siempre creciente, de la población. Esto a su vez aumenta el número de solicitudes de divisas por parte de los residentes nacionales para cubrir los costos de dichas importaciones, este escenario provoca una incidencia directa en los volúmenes y montos de las transacciones diarias de las balanzas de pagos.

Si paralelamente a esto, tomamos en cuenta el aumento de la masa monetaria o liquidez de los últimos años sin que exista una relación directa con el crecimiento de la renta nacional bruta y un aumento en el nivel de reservas internacionales, se creará entonces una relación directa sobre el tipo de cambio, ya que existe una gran cantidad de dinero en moneda nacional para solicitar divisas al BCV, siendo este una de las causas fundamentales del proceso de devaluación de la moneda nacional para impedir los desequilibrios negativos de la balanza de pagos y producir una fuerte disminución de los activos en reserva.

En Venezuela existen instituciones públicas como la Comisión Nacional de Administración de Divisas (CADIVI) que por dificultades en su flujo de caja en han ampliado de 60 a 90 días el periodo de liquidación de divisas a acreedores internacionales, lo que crea un aumento de los costos de los bienes y servicios importados para el sector secundario y terciario de la economía, ya sea del sector público o privado.

Luego de trasladados estos costos al consumidor final y después de estar en territorio nacional, estos bienes y servicios contribuyen con el aumento de los índices de precios y la inflación, entre otros, traduciéndose esta realidad en un deterioro paulatino de la calidad de vida de la sociedad en su conjunto a pesar de los subsidios y control de precios que establece el país los que a lo largo de la historia no han dado el resultado esperado debido a la falta de competitividad y productividad en los márgenes de utilidad neta de las empresas, fundamentalmente las del sector privado.

Venezuela cuenta con desequilibrio en su balanza de pagos como consecuencia de una política fiscal y monetaria expansiva

Finalmente se evidencia que mientras exista inequidad y falta de oferta en el mundo laboral, es decir, mientras el sector informal domine a la mitad de los puestos laborales de la población total venezolana, todavía queda grande decir que Venezuela va camino del pleno empleo.

Hoy más que nunca se hace necesario conocer que hay algo mejor que ajustarse a vivir con elevadas tasas de inflación. De este modo, si se procura estimular el crecimiento sostenido de la economía venezolana se debe gestionar al mismo tiempo que las autoridades estatales hagan todo el esfuerzo por alcanzar bajos y estables niveles de inflación, para lo cual es ineludible que respeten los equilibrios monetarios, restituyan la autoridad de diseñar y elaborar la política monetaria al Banco Central de Venezuela y garanticen su independencia e impidan su uso para financiar políticas fiscales deficitarias.

Vía| Elaboración propia, Monografias

Más información| El Nacional , El Universal , Publicaciones.urbe

Imágenes| Blogspot , Noticia al Día , Blogspot , Carreras con futuro

En QAH| Algunas epístolas sobre proteccionismo económico

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