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La química entre las personas: La droga del amor

Recuerdo como si fuera ayer mis primeros días en la universidad. “La química está en todas partes”, nos decían. En la salud, en la alimentación, en los productos de la vida cotidiana, en la industria, en el medio ambiente, en el amor… – Un momento, ¿en el amor dices? – Si,  en el AMOR.

¿No os pasa que cuando veis a determinadas personas por primera vez,  tenéis palpitaciones, os tiemblan las manos, empezáis a tartamudear y os entra la “risa floja”? ¿Son estas reacciones pura casualidad, o está el amor en realidad fundamentado en procesos bioquímicos? Parece ser que la conocida expresión “tener química con alguien” es verdaderamente acertada. Cuando nos enamoramos tienen lugar una serie de reacciones emocionales en las que se ven implicadas tanto descargas neuronales que generan electricidad, como la síntesis y secreción de sustancias químicas y hormonas.

El enamoramiento comienza por un intercambio de miradas, una caricia, una sonrisa, que hace que se produzca en el cerebro la feniletilamina (FEA), compuesto orgánico de la familia de las anfetaminas (teoría propuesta por los médicos Donald F. Klein y Michael Lebowitz, del Instituto Psiquiátrico de Nueva York). A esta sustancia, el cerebro responde segregando otras como dopamina, fenilalanina, epinefrina y oxitocina, provocando que la persona sea incluso capaz de permanecer horas haciendo el amor o conversando con su pareja sin sentir un ápice de sueño. Estas hormonas perfectamente podrían llamarse “drogas de la felicidad”, ya que hacen que la persona se sienta alegre, entusiasmada, eufórica e incluso estimulada ante diferentes desafíos y metas. De hecho, cuando estamos enamorados, la dopamina que liberamos es 7000 veces mayor a la que tendría nuestro cerebro en condiciones normales, acompañada de oxitocina, que fomenta la pasión sexual, y de las fenilalaninas, que bloquean la lógica y la razón.

Pero, ¿hasta cuándo duran los efectos de este coctel químico? Desgraciadamente, la síntesis de FEA perdura de 2 a 3 años. Finalmente el organismo se hace inmune a estas sustancias y la atracción decae. Es entonces cuando entran en juego las endorfinas, compuestos de estructura similar a la morfina que confieren la sensación de seguridad y apego. Con todo esto, igual os estáis preguntando… ¿entonces, es cierta la conocida “crisis de los 3 años”? En una relación, a veces nos dejamos llevar únicamente por los sentimientos y dejamos de lado la razón. Esto, acompañado de la bajada de FEA conlleva sensaciones de insatisfacción, frustración e incluso odio. Si la relación finalmente se rompe, el nivel de FEA se derrumba y el cuerpo sufre una especie de “síndrome de abstinencia” que trata de suplirse con alimentos ricos en dicho compuesto, como el chocolate.

Por tanto, parece poder explicarse que el amor sea considerado casi como una droga, y que estando locamente enamorados de otra persona podamos llegar a comportarnos como si sufriéramos un trastorno obsesivo compulsivo, volviéndonos “ciegos de amor”, e inactivando las áreas cerebrales que se encargan de realizar juicios de valor a nuestras parejas.

Fuente| psikologia-bioquímica

Imagen| Nelcy Heidenger (el amor romántico), Nelcy Heidenger (fase del enamoramiento), SethepBlogspot

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