Historia 


La Quema de Conventos del 11 de mayo de 1931

Quema de la iglesia de los jesuitas en Madrid

Quema de la iglesia de los jesuitas en Madrid

Han pasado tan sólo cuatro días desde la proclamación de Felipe VI como rey de España. Muchos han aprovechado este cambio generacional para hacerse eco, e intentar conseguir que tengamos una tercera república. Si echamos la vista atrás, España ya ha pasado por dos repúblicas anteriormente, ninguna de las cuales salió bien parada. De la más reciente, un hecho que ha quedado en la memoria de todos ha sido la famosa quema de iglesias y conventos. ¿Qué fue lo que propició ese ataque tan feroz?

Uno de los ejes del reformismo republicano era el desarrollo de un proceso de secularización política y social, que permitiera superar la tradicional identificación entre el Estado y la Iglesia católica, hasta entonces uno de los elementos fundamentales de legitimación de la Monarquía de Alfonso XIII. El nuevo orden constitucional debía amparar la libertad de conciencia y de cultos, y el clero católico perdería su carácter de cuerpo estatal y de guardián de una moral pública que se identificaba hasta entonces con los intereses y la ideología de las clases dirigentes.

Al producirse el cambio de régimen, el Vaticano dio instrucciones a los obispos para que aceptasen a los nuevos poderes. La actitud de los eclesiásticos fue, en general, prudente, y los obispos publicaron pastorales acatando la República. Pero pronto surgieron algunos roces. El 1 de mayo, el cardenal primado, Pedro Segura, un fanático religioso y acérrimo monárquico, publicó una pastoral en la que alababa la figura de Alfonso XIII y agradecía los beneficios inmensos que la colaboración de la Iglesia con la Monarquía había procurado a la primera. Tras estas alusiones, el cardenal ponía en guardia a los fieles contra el “daño a los derechos de la Iglesia” que implicaba la secularización del Estado y les animaba a actuar en “apretada falange” en las elecciones a Cortes Constituyentes para oponerse a “los que se esfuerzan en destruir la religión“. La provocadora pastoral fue considerada una declaración de guerra por muchos republicanos. 

recorte de periódico, motín frente al diario ABC

recorte de periódico, motín frente al diario ABC

No había pasado un mes de la proclamación de la República cuando comenzó la violencia contra la Iglesia Católica, en unas jornadas que han pasado a la historia como “la quema de conventos”. El 10 de mayo, tras una supuesta provocación del Círculo Monárquico de Madrid, legalmente constituido bajo el nuevo régimen –al parecer, en un gramófono se reproducían los sones de la Marcha Real–, se organizó un motín frente a sus puertas, que después se desplazó al edificio del diario ABC, que hubo de ser acordonado por la fuerza pública. Los disturbios se saldaron con dos muertos y varios heridos. Esto que lo que contribuyó a los ataques del día 11.

En esa jornada, grupos de incontrolados incendiaron nueve iglesias, conventos y colegios en la capital sin que el Gobierno, desbordado por los acontecimientos, se atreviera a emplear la fuerza para detenerlos. Cuando por fin se proclamó el estado de guerra en Madrid, los disturbios se habían extendido. Durante tres días, en Málaga, Sevilla, Córdoba, Cádiz, Alicante, Valencia y otras ciudades ardieron más de un centenar de edificios religiosos, con los que desaparecieron verdaderos tesoros artísticos, y fueron asaltados periódicos y círculos recreativos relacionados con la derecha monárquica. 

Estos hechos han enturbiado, sin duda alguna, la imagen de la II República Española. Y mi pregunta es la siguiente: En un momento de cambio histórico en el que nos encontramos, con el pésimo concepto que la Iglesia Católica está creando por los actuales descubrimientos, y con las aclamaciones por una futura tercera república, ¿creéis posible una situación similar a ésta en un futuro próximo?

 

Vía| Ilustración Liberal

Imagen| Iglesia; ABC

En QAH| La Proclamación de la II RepúblicaLa II República y el espejismo de su victoria (I)La II República y el espejismo de su victoria (II); El Periplo de la Virgen Macarena durante la II República

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